Simulando Innovaciones Democráticas Radicales y su Efecto en la Gobernanza

En este estudio desarrollo y muestro los resultados de simular una innovadora propuesta institucional para prevenir la emergencia de retroalimentaciones negativas entre corrupción, la calidad de la gobernanza y desarrollo económico. Bajo esta propuesta de reconfiguración institucional, que recibe el nombre de Senado Ciudadano, un número de ciudadanos independientes son seleccionados al azar de los registros del censo y son situados en la segunda cámara del sistema parlamentario. La característica principal de este sistema, es que el control es ejercido directamente por ciudadanos que supervisan la actividad del político profesional pudiendo vetar presupuestos, leyes, derogar cargos, etc.

Como se muestra en este post, tanto la aplicación práctica como el grado de control y poder asignado a la cámara ciudadana pueden realizarse de múltiples formas. A fin de estudiar los efectos teóricos que generaría la implementación de este sistema, se investigan las dinámicas legislativas emergentes para una variedad de diseños institucionales unicamerales y bicamerales haciendo uso de simulaciones de modelos de agentes. Los resultados obtenidos en esta investigación sugieren que ajustando apropiadamente los niveles de consenso requeridos para aplicar vetos,  este nuevo tipo de estructura política, puede ser útil a la hora de mejorar la calidad legislativa y estabilidad del sistema político.

1. Introducción

Una de las ramas del conocimiento que más se ha expandido en economía durante las década de los 90 y los 2000 es la de la relación existente entre instituciones y desarrollo económico.  Un buen sistema institucional podría favorecer el desarrollo a largo plazo operando sobre las dimensiones de corrupción y la gobernanza (Mauro, 1995; 2004; Khan, 2005; 2008; Kauffman y Kray, 2003; Kauffman et al., 2005). De hecho, el consenso es que las instituciones juegan un papel clave en el desarrollo, superior a otros elementos tales como la localización geográfica o la integración en el comercio mundial (Acemoglu et al., 2004; Rodrik et al., 2004). En la misma línea, el meta-análisis de Doucouliagos y Paldam (2009) muestra la importante contribución de la calidad institucional al desarrollo económico. Sin embargo, según Acemoglu y Robinson (2012), el problema institucional es que muchos países están plagados de instituciones políticas y económicas estructuradas para extraer recursos de la población en favor de una élite u oligarquía minoritaria.

En este artículo, se aboga por la implementación de reformas estructurales en los sistemas institucionales a fin de hacerlos inclusivos. La propuesta de innovación institucional del Senado Ciudadano (Zakaras, 2010) que planteamos consiste en evolucionar los actuales modelos de Gobierno Representativo (Manin, 1997) hacia sistemas parlamentarios, bicamerales, participados y controlados por ciudadanos independientes, lo que de un lado iría en línea con la visión expuesta por Ackerman (2003) en lo que se refiere a la participación ciudadana como mecanismo de control, y de otro, con los resultados obtenidos por investigaciones recientes que muestran que el bicameralismo podría incrementar el nivel de control sobre los legisladores e incrementar el coste de la corrupción (Diermeier y Myerson, 1999; Testa, 2010).

Esta propuesta de innovación institucional, como sistema de control, recupera la esencia del bicameralismo clásico (Madison, 1788a,b). Sin embargo, existen numerosos argumentos en favor de que el sistema se estructure en base a ciudadanos independientes y seleccionados de forma aleatoria en lugar de entorno a procesos electorales competitivos como se ha venido haciendo hasta la fecha (Page 2007; Ober, 2010; Landermore, 2012a; 2012b). Bajo este nuevo modelo de organización política, el control es ejercido directamente por ciudadanos, que supervisan la actividad del político profesional pudiendo vetar presupuestos, leyes, derogar cargos, etc. A fin de estudiar los efectos teóricos que generaría la implementación de este sistema, se investigan las dinámicas legislativas emergentes para una variedad de diseños institucionales unicamerales y bicamerales haciendo uso de simulaciones de modelos de agentes expandiendo el marco de análisis de Pluchino et al. (2011). Los resultados obtenidos en esta investigación sugieren que ajustando apropiadamente los niveles de consenso requeridos para aplicar vetos,  este nuevo tipo de estructura política, puede ser útil a la hora de mejorar la calidad legislativa del sistema atacando de raíz la corrupción.

La organización del artículo es la siguiente. En la sección 2 presentamos la propuesta del Senado Ciudadano. En la sección 3 explicamos la herramienta de modelización utilizada para investigar las propiedades de gobernanza asociadas a este sistema. En la sección 4, se discuten los resultados y la sección 5 ofrece las conclusiones.

 2. El Senado Ciudadano

2.1 El Diseño Institucional

Nuestra propuesta de reconfiguración institucional denominada Senado Ciudadano, Zakaras (2010), consiste en que ciudadanos independientes seleccionados al azar de los registros del censo sean situados en la segunda cámara del sistema parlamentario, profundizando en la construcción de un modelo demárquico (Burnheim 1985; Martin, 1992;1993; Barnett y Carty, 2008; Sintomer, 2010). La diferencia entre el modelo actual de Gobierno Representativo y el Senado Ciudadano queda recogida en la  Figura 1:

Figura 1_Modelos

La idea de establecer una cámara ciudadana en el corazón de las instituciones políticas nace a partir de la necesidad de crear un contrapoder ciudadano, democrático e institucionalizado, que controle la actividad política y minimice la extracción de rentas y emergencia de corruptelas (McCormick, 2006). La corrupción, entendida como la mala utilización del poder público para beneficios privados, tiende a emerger en organizaciones que tienen el monopolio sobre bienes y servicios que generan rentas (Klitgaard, 1988). Ésta emerge allí donde los oficiales públicos tienen responsabilidad directa sobre la provisión de servicios públicos, aplicaciones o regulaciones específicas (Rose-Ackerman, 1997). En este sentido, el control del flujo legislativo (o su corrupción) es uno de los recursos clave para la extracción de rentas, lo que tiende a concentrar la atención de la industria del lobbie (Campos y Giovani, 2008). Así pues, la solución bicameral basada en la utilización de ciudadanos independientes, es óptima por varios motivos. Primero, porque permite introducir innovaciones en una de las cámaras manteniendo la otra en su forma tradicional. Esto permite experimentar soluciones democráticas y participativas con cierta seguridad, al evitar tener que substituir todos los organismos del antiguo régimen institucional. En segundo lugar, porque una segunda cámara independiente introduce un contrapeso necesario y sirve para aumentar el coste de la corrupción (Diermeier y Myerson, 1999; Testa, 2010).

De otro lado, existen numerosos argumentos teóricos y empíricos que sugieren que un sistema de control y legislación ciudadana, articulado en base al sorteo de los cargos políticos, podría mejorar los resultados generados por los parlamentos basados en el sufragio y elección de representantes:

  • Primero, dado que los cargos son seleccionados a través de un muestreo aleatorio sobre el censo,  las características sociales y demográficas de la población (ingresos, raza, religión, etc) obtendrán una representación precisa en el Parlamento. Esto es un resultado directo de la Ley de los grandes números  (Tchebichef, 1846) que ningún sistema electoral (consensual o mayoritario) podría replicar.
  • Segundo, sistemas políticos basados en el sorteo son igualitarios puesto que garantizan el mismo poder político a todo el mundo. Esto es así puesto que bajo un muestreo aleatorio sobre el censo completo todos los miembros de la población tendrán la misma probabilidad de ser gobernantes y gobernados.  Este funcionamiento.
  • Tercero, los legisladores seleccionados por sorteo no deberían a nadie su posición por lo que serían completamente independientes. Esto es importante, ya que únicamente tendrían que ser leales a su conciencia y no a ningún partido o grupo de presión en concreto, sobre todo porque no estarán preocupados por su reelección. Así, se consigue romper el vínculo de servidumbre a los lobbies bancarios, mediáticos, etc.  Como muestran Gilens y Page (2014), esto es un grave problema del diseño institucional del Gobierno Representativo dado que las preferencias del votante mediano suelen ser ignoradas[2].
  • Cuarto, como plantean Landermore (2012a, 2012b) y Ober (2010), un sistema parlamentario fundamentado en el sorteo produciría parlamentos colectivamente más inteligentes que aquellos basados en la elección. La idea subyacente a estas teorías, es que para un tamaño suficientemente grande de asamblea existirían, correlaciones negativas entre las habilidades y perfiles cognitivos de los integrantes. Como muestran Hong y Page (2001; 2004) y Page (2007) la agregación de modelos predictivos diversos tiende a producir decisiones correctas. Una correlación negativa, implica que cuando uno se equivoca en una determinada cuestión, habrá otro que no lo haga. El apoyo experimental a estas tesis ha sido por Wolley et al. (2010). Estudiando el comportamiento de grupos diferentes a la hora de resolver problemas encuentran  evidencia en favor de la idea de que la diversidad es más relevante que la inteligencia promedio del colectivo.

2.2 La configuración del Senado Ciudadano

La parametrización del sistema del Senado Ciudadano, admite muchas variantes que pueden ajustarse a las especificidades del país o región en el que se aplique. Las dimensiones claves a ajustar son las siguientes:

  • La frecuencia de rotación. Ésta puede darse a ritmos muy elevados o estructurarse en base a  intervalos de tiempo muy distantes entre sí. Una de las lecciones que puede extraerse de los análisis del sistema institucional democrático de Atenas de los siglos V y IV a.C (Hansen, 1991; Manin, 1997) es que cuanto más relevante sea el puesto en cuestión más rápido debe cambiar de manos. Así, podríamos esperar que grupos ciudadanos que rotasen en alta frecuencia fuesen más difíciles de corromper que si éstos permaneciesen durante largos periodos de tiempo en el poder. Estimamos que una frecuencia de rotación cada 6 meses sería suficiente a fin de evitar derivas oligárquicas y corruptelas.
  • El tipo de rotación. La cámara podría rotar sincrónica o asincrónicamente. Nuestra propuesta es que la rotación sea del 50% de los miembros trimestralmente. Así, los nuevos aprenden de los veteranos. Otro elemento importante al respecto es que los cargos no sean renovables. Será imposible repetir el cargo por lo que sólo podrá ejercerse una vez en la vida.
  • La remuneración de los legisladores. Esta podría ser elevada o reducida. Sin embargo, los análisis económicos de la corrupción en política muestran que existe una relación negativa entre el salario percibido y la corrupción (Tresiman, 2000; Aidt, 2003; Svensson, 2005). Por tanto, los legisladores sorteados recibirán una retribución justa por la responsabilidad de su puesto y serán compensados por la dedicación exclusiva. Es decir, se evitarán perjuicios económicos a los designados, abonando compensaciones cuando haga falta para garantizar la igualdad de derechos políticos.
  • El tipo de muestreo estadístico aplicado. Las posibilidades existentes son esencialmente dos: muestreos aleatorios o estratificados (por sexos, edades y territorios). En el segundo caso, la estratificación por territorios permitiría que el Senado Ciudadano además sirviese de cámara de representación territorial[3]. En lo que se refiere al universo de población sobre el que se aplica el sorteo, las posibilidades son que o bien se realice sobre voluntarios (a la Ateniense) o sobre el censo completo. La utilización de voluntarios asegura ciudadanos activos, pero los voluntarios para ocupar un cargo político podrían ser aquellos que buscan poder para su propio beneficio. Por tanto, somos partidarios de realizar el sorteo sobre el censo completo garantizando el  derecho a renuncia.

Igual de relevante es la asignación de funciones para realizar la labor de control y fiscalización. A continuación se enumeran las funciones que desempeñaría la cámara ciudadana:

  • Tramitación Iniciativas Populares: Analizar, enmendar y aprobar las iniciativas legislativas populares que alcancen el porcentaje de firmas necesario.
  • Convocar Referéndum: Preparar los referéndums de las iniciativas populares que alcancen el porcentaje necesario.
  • Regular Sueldos Públicos: Evaluar la idoneidad de salarios, subvenciones a cargos y organizaciones.
  • Rendición de Cuentas: Analizar el cumplimiento de los programas electorales, utilización del presupuesto y de las medidas adoptadas durante la legislatura.
  • Veto Preventivo: Capacidad de bloquear temporalmente las decisiones adoptadas por el Congreso.
  • Control Cargos Electos: Forzar la transparencia y vigilar de forma permanente la actividad legislativa y ejecutiva.
  • Elaborar Informes: Recibir asesoramiento experto y elaborar o solicitar informes.
  • Convocar comisiones Control: Convocar y participar en comisiones de control o de investigación independiente

2.3) Ejemplo de control del flujo legislativo

En esta subsección ejemplificamos el control ciudadano que se puede ejercer sobre legislación iniciada por la vía Parlamentaria. Imaginemos que el Parlamento propone la ley, la vota y la aprueba si tiene mayoría (>1/2). A partir de ahí, la ley puede ser analizada o bien por la ciudadanía o por la cámara ciudadana, habiendo un margen de 100 días para que la ley sea vetada. Eso puede ocurrir de varias formas. La primera, es el veto popular (se abre un plazo de recogida de firmas y si se alcanza el 0,5% de firmas sobre el censo en 100 días se fuerza un referéndum facultativo totalmente vinculante[4]). La segunda, es el veto directo ejercido por el Senado Ciudadano. Si éste se pronuncia en contra de la ley por amplio consenso, mayoría igual o mayor a 2/3. Como puede observarse, al quitarle el monopolio legislativo al Congreso de los diputados ahora existen dos fases o cauces posibles para controlar la calidad de las leyes. Al minimizar la aprobación de leyes de baja calidad social, el sistema tendería a aumentar el rendimiento global del sistema parlamentario.

Figura 2_Control Legislativo

3. El Modelo de Agentes

La simulación basada en modelos de agentes es una técnica de realizar experimentos que involucra agentes, entornos y reglas, donde los efectos a gran escala de los sistemas son típicamente denominados propiedades emergentes (Epstein y Axtells, 1996). Recientemente, se han llevado a cabo simulaciones en el campo de la ciencia política usando este enfoque interdisciplinar. Laver y Sergenti (2012) analizan las dinámicas de competición electoral mientras que Pluchino et al. (2011) exploran si la introducción de legisladores al azar en un sistema bipartidista puede contrarrestar el efecto causado por la disciplina de partido. Siguiendo a Pluchino et al. (2011), modelamos las dinámicas parlamentarias a través de un conjunto de legisladores que realizan propuestas y votan en función de sus intereses privados y sociales. Sin embargo, nuestro enfoque difiere del suyo en tanto en cuanto incluimos varias extensiones[5]: i) un tercer partido en el Congreso y ii) una segunda cámara, donde se sitúan los legisladores sorteados e independientes.

Estas extensiones son relevantes por varios motivos. Primero, el sistema de Gobierno con tres partidos permite simular legislaturas con mayorías simples sin introducir legisladores aleatorios. En el artículo de Pluchino et al (2011) sólo había dos partidos políticos lo que por construcción implicaba que uno de ellos estaría gobernando con mayoría absoluta. Esto no es un asunto menor puesto que en su trabajo, el efecto legislativo positivo que atribuyen única y exclusivamente a la introducción de legisladores independientes podría estar entremezclado con un cambio de régimen de distribución de poder. Más aún, al extender el número de partidos podemos comprender mejor las dinámicas políticas del mundo real, puesto que en la mayoría de países Europeos, el poder político suele distribuirse entre más de dos partidos y las mayorías absolutas no son un escenario frecuente  (Diermeier and Marlo, 2004). Segundo, la extensión del modelo, a un sistema bicameral con ciudadanos es otro elemento innovador de nuestro ejercicio de modelización, que nos permite estudiar el rendimiento de los sistemas de Gobierno Representativo y del Senado Ciudadano está basado en agentes.

El núcleo del modelo de parlamento consiste en legisladores l(x,y) definidos por un par de coordenadas en el diagrama de Cipolla (1976). Este diagrama permite representar la naturaleza de los legisladores en función de su habilidad para promover el bien común y su propio beneficio. Las dinámicas del proceso legislativo son las siguientes. Durante una legislatura L, cada legislador independiente o perteneciente a un partido K, puede realizar dos acciones: i) proponer una ley y ii) votar a favor o en contra de las leyes propuestas. Cuando un legislador plantea una propuesta de ley, ésta tiene la capacidad de beneficiar (dañar) a la sociedad o de  beneficiarle (perjudicarle) a él mismo. Así, tenemos cuatro prototipos de legisladores: virtuosos (+,+),  altruistas (-,+), egoístas (+,-) y estúpidos (-,-). Para distinguirlos, los legisladores independientes seleccionados por sorteo son denotados por limientras que los miembros de un partido son lk. Más aún, asumimos que todos los legisladores pertenecientes a un partido están situados dentro de un círculo con un radio r, que aproxima el grado de disenso tolerado en dicho partido (canto mayor es r, mayor heterogeneidad en el partido).

En la Figura 3 se puede ver un ejemplo del sistema modelado. En el gráfico arriba se muestra el Senado Ciudadano, la cámara donde están localizados los  legisladores independientes sorteados, que se distribuyen a lo largo del diagrama de Cipolla de acuerdo a una distribución uniforme U~[-1,1].  Abajo están los legisladores asociados a partidos políticos. Por sus posiciones en el diagrama, podemos ver que el Partido 1 es el de los virtuosos, capaz de promover el bien común y su propio beneficio social. El Partido 2 es el de los estúpidos dado que con sus iniciativas legislativas dañarían a la sociedad y a ellos mismos y el Partido 3 es el de los altruistas, dado que aunque son capaces de promover el bien común al hacerlo se dañan a ellos mismos.

 Figura3_Cipolla

La acción de votar a favor o en contra de una propuesta es más compleja y depende estrictamente de la pertenencia o no del votante a un partido y de su ventana de aceptación. La ventana de aceptación, es una ventana rectangular en el diagrama de Cipolla de modo que para que una propuesta an(x,y) sea votada positivamente, la propuesta tiene que caer dentro de la misma. Mientras que cada legislador aleatorio tiene su propia ventana de aceptación y su voto es independiente del de los demás, un legislador ljk(x,y) perteneciente a un Partido K, siempre votará utilizando como ventana de aceptación aquella cuya esquina inferior izquierda se corresponda con el centro del círculo de tolerancia del Partido K. Puesto que para los partidos asumimos disciplina de voto, cualquier miembro del Partido K, aceptará las propuestas que vengan del resto de miembros del partido K.  La percepción del beneficio social de una ley y(an) puede determinarse de forma no ambigua para cada legislador y partido, mientras que la percepción del beneficio privado no. El hecho de que una ley y(an) sea favorable para un legislador en concreto no implica que lo sea para otro o para otro partido político. Por tanto, la coordenada x(an) tiene que ser diferente para cualquier legislador o partido y será expresada por un número aleatorio x*, extraído uniformemente en el intervalo [-1,1]. Esta nueva posición, an(x*,y) se denomina punto de voto y caerá dentro de la línea y=y(an). El punto de voto tendrá que compararse con la ventana de aceptación. El diagrama que muestra el proceso de voto se muestra en la Figura 4.

Figura4_Voto

Un ejemplo de la Dinámica legislativa reproducida por el modelo puede expresarse a través del siguiente algoritmo y visualizarse en el diagrama  a continuación.

Paso 1: Propuestas.

El legislador ljk que pertenece al Partido K, propone una ley an(x,y). La propuesta genera una línea de voto y=y(an), de la que extraemos un punto de voto an(x*,y) en el intervalo [-1,1]. Esto es siempre así para los diferentes legisladores.

Paso 2: Votación.

Partido K: Esta propuesta será votada a favor por todos los miembros de su partido con independencia de que en el partido haya individuos que sean capaces de mejorarla. Por tanto, el supuesto es que a la hora de votar el Partido K se comporta como un bloque.

Legislador Sorteado i: El legislador sorteado vota en función de su ventana de aceptación wi(x,y). Si la propuesta cae dentro de la misma, votará favorablemente. Siguiendo el ejemplo gráfico arriba, puesto que la propuesta le beneficia tanto social (y>yi) como personalmente x* > xi, votará a favor de la propuesta.

Partido K’: La misma propuesta será votada positivamente por los miembros del partido k’ puesto que entra en su ventana de aceptación.

Paso 3: Aceptación o Rechazo.

Una vez todos los miembros del parlamento han votado a favor o en contra de una propuesta concreta ésta se acepta si recibe al menos N/2 + 1 votos favorables. En otro caso se rechaza.

Paso 4: Repetir el proceso n=10000 veces

Esto es necesario para evitar resultados espurios, ya que para una repetición en concreto, podría darse el caso de que todos los parlamentarios fuesen buenos o estúpidos.  Así pues,  el proceso legislativo se simula a través de un experimento de Monte Carlo computándose las medias y volatilidades en cuanto a calidad legislativa. En concreto, realizamos 10.000 repeticiones del proceso legislativo para cada configuración computando el beneficio social generado por las leyes. La media viene dada por:

formula1

donde es el beneficio social generado por cada una de las m  propuestas aprobadas sobre las r repeticiones. Además, estamos interesados en  evaluar la volatilidad del sistema político. La volatilidad es una medida que captura el nivel de incertidumbre asociado a los resultados legislativos. Una volatilidad elevada significa que los resultados generados por el sistema político pueden fluctuar considerablemente sobre un elevado rango de valores. Esto podría implicar cambios drásticos en los resultados legislativos en períodos de tiempo relativamente cortos, mientras que una volatilidad baja garantiza estabilidad.  Para computarla usamos (2):

formula2

donde Q(barra),   denota el beneficio social generado promedio generado por el parlamento y  Q(r) el beneficio social asociado a dicha configuración parlamentaria en una repetición r.

Resultados

La Tabla 1 muestra los resultados legislativos base del Gobierno Representativo. Como puede observarse, el efecto social de incrementar el número de partidos es positivo además de reducir la volatilidad. Los regímenes bipartidistas mejoran los autocráticos de un partido mientras que los sistemas multipartido, mejoran los dos casos anteriores. Esto se debe al hecho de que el efecto positivo generado por incrementar el número de propuestas domina a la caída en la tasa de aprobación de las mismas derivada de una mayor fragmentación. Además, lo que se observa es que para el sistema multipartido los regímenes en los que el poder está más distribuido entre los agentes (mayorías simples) tienden a generar mejores resultados que aquellos en los que está más concentrado.

Tabla1_BaselienGR

 A fin de testear el efecto de la disciplina de partido, simulamos el sistema con un nivel de tolerancia al disenso r = 0.4 superior al escenario base. La Tabla 2 muestra como los resultados del sistema de gobierno representativo mejoran bajo este nuevo escenario dado que la calidad legislativa aumenta y la volatilidad disminuye.

Tabla2_GR_Radio

Es importante destacar que los resultados previos podrían depender de las cuotas de poder asignadas a cada partido. Para comprobar si los resultados previos son robustos a cualquier combinación entre partidos, analizamos los resultados del modelo a través de diagramas de fase.  Como puede verse en la Figura 5 los máximos niveles de beneficio social (zona roja) se obtienen para el caso de que ningún partido controle más del 50% del parlamento.  A medida que nos desplazamos por las tonalidades verdes la calidad disminuye. Esto se debe a que no existen mecanismos parlamentarios para frenar políticas dañinas y al hecho de que los partidos en minoría casi nunca consiguen aprobar sus propuestas.  La Figura 6 aporta evidencia sobre los posibles estados de volatilidad. Como puede apreciarse, las combinaciones que reducen la incertidumbre son aquellas en las que la concentración de poder es reducida. Sin embargo, la máxima estabilidad se obtiene para escenarios bipartidistas en los que cada uno tiene un peso igual al 50%.

Figura5_QualityFigura6_Volatility

Tomados en conjunto nuestros resultados muestran que i) los sistemas multipartido son superiores a los bipartidistas en términos de calidad legislativa, ii) que las distribuciones de poder igualitarias incrementan la calidad y disminuyen la volatilidad y que iii) la disciplina de voto perjudica el funcionamiento del sistema.

La Figura 7 resume los resultados  la calidad y la volatilidad generados por el Senado Ciudadano. Como puede observarse éstos son dependientes de los requisitos exigidos a los legisladores independientes a la hora ejercer el veto.  Dos conclusiones importantes emergen de la simulación de este sistema. Primero, el umbral óptimo para aplicar veto es un 75% con independencia de la distribución de poder existente en la cámara de legisladores de partidos[6]. Para requisitos de veto más exigentes sería muy difícil vetar malas propuestas, lo que provocaría que un número considerable de propuestas de mala calidad, generadas por el sistema de partidos, finalmente fuesen aprobadas. Por el contrario, si el requisito fuese inferior al 75%[7], los legisladores independientes podrían bloquear demasiadas leyes lo que a su vez provocaría una parálisis legislativa.  Segundo, el beneficio social generado por este sistema para el caso de mayorías simples (47.1 vs 36.1)  y absolutas (42 vs 15.6)  es claramente superior al obtenido en el modelo de Gobierno Representativo. Más aun, en términos de volatilidad, podemos ver como para cualquier requisito de veto, el Senado Ciudadano genera legislaturas más estables que las obtenidas en el sistema de Gobierno Representativo. De todo ello, inferimos que el Senado Ciudadano supondría un importante avance en términos de gobernanza.

Figura 7_SenadoCiudadano

 Conclusiones

En este artículo, presentamos el Senado Ciudadano, una innovación democrática radical basada en el sorteo para evolucionar el sistema institucional.  El objetivo es hacerlo no sólo inclusivo y sino también  incrementar el nivel de control que pueden ejercer los ciudadanos. Este tipo de innovación institucional podría utilizarse para establecer un flujo de legislación y de control popular permanente que minimizase los problemas de corrupción y gobernanza en muchos países. Los resultados obtenidos a través de las simulaciones con agentes sugieren que ajustando apropiadamente los niveles de consenso requeridos para aplicar vetos, el Senado Ciudadano podría generar un rendimiento legislativo superior en términos de calidad y estabilidad al obtenido bajo el modelo de Gobierno Representativo.

PD: Los resultados aquí presentados son producto de un trabajo conjunto más amplio con Victor García en el que se estudian las propiedades una amplia variedad de modelos políticos.  El artículo más completo está enviado al Journal of Artificial Societies Simulation a la espera de pasar los filtros del peer review.

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Notas:

[1] Según Manin (1997), los sistemas de Gobierno Representativo actualmente extendidos por todo el globo, están basados en i) partidos políticos para representar las diferentes ideologías en la cámara y ii) en el sufragio periódico como mecanismo de selección de representantes. Otra característica relevante es que los gobernantes conservan en sus iniciativas un margen de independencia en relación a los gobernados (consentimiento de los gobernados).

[2] Según Gilens y Page (2014), si el votante mediano está en contra de una determinada ley, hay un 30% de probabilidad que la política pública impopular salga adelante. Si están a favor, la probabilidad que sea aprobada es un 30% igualmente. Si el tema es del interés del 10% de votantes más ricos, sin embargo, los números cambian de forma dramática. Si la mayoría de ricos se oponen a algo, la probabilidad que salga adelante cae a cero; si están a favor, la ley será aprobada un 50% de las veces. Las cifras son aún más dramáticas si miramos a grupos de interés, con los lobbies empresariales teniendo una capacidad de influencia enorme cuando actúan de forma coordinada.

[3] Según Cutrone y McCarty (2006), la presencia de dos cuerpos legislativos es frecuente en Estados Federales como los Estados Unidos, Alemania o Suiza, donde los intereses de los diferentes estados son representados en la segunda cámara. Sin embargo,  el bicameralismo es una forma de organización que también se puede encontrar en estados unitarios, con un cierto grado de descentralización como España o Italia.

[4] El Referéndum facultativo es un mecanismo típico de países con tradiciones democráticas muy profundas como Suiza.

[5] Otra diferencia sustancial con respecto de  Pluchino et al. (2011), es que las capacidades propositivas se modelan de forma diferente ya que en su análisis la capacidad propositiva estaba vinculada al peso parlamentario. Nosotros, por el contrario, asumimos que cada partido propone un número fijo de propuestas igual a 100. Pluchino et al. (2011) asumieron que si un Partido K controlaba un 60% del parlamento, éste generaría el 60% de las propuestas.  Aunque se necesita de más investigación, consideramos que este supuesto no es realista ya que la capacidad propositiva está desconectada del peso en el parlamento. En un análisis de las dinámicas legislativas en España durante los últimos 20 años, hemos encontrado que el peso relativo de cada partido simplemente explica el 33% de la variabilidad propositiva (la estimación de modelos de regresión utilizando las cuotas de poder de cada Partido k para explicar el número de propuestas generadas por dicho Partido k genera un R2=0.33). Como contraste adicional hemos explorado los programas electorales de los diferentes partidos encontrando que no existe una relación estadísticamente significativa entre la cantidad de propuestas contenidas en el mismo y su proporción de representantes.

[6]Esto se debe a que asumimos que los legisladores son capaces de reconocer la calidad social de las propuestas, pero solo votarán a favor de aquellas que sean mejores o iguales a las suyas propias.

[7] El umbral del 75% a efectos de trasladar esta propuesta al mundo real posiblemente sobre-estime el nivel necesario de consenso requerido ya que el modelo no tiene en cuenta las posibles abstenciones.

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Acerca de Vicente Rios

Soy investigador pre-doctoral de macro-econometría especializándome en la modelación de sistemas sociales dinámicos y la propagación de perturbaciones espacio-temporales en los mismos. Ahora estoy trabajando en la estimación bayesiana de modelos usando filtros espacio-temporales. Me interesa especialmente el diseño de modelos sociales alternativos dada la actual crisis sistémica por lo que también investigo con modelos de agentes. Considero que el futuro de las ecologías humanas pasa por una profunda transformación del modo de producción y distribución que pasa en primera instancia por la redistribución del poder político. Good Luck & Have Fun
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5 respuestas a Simulando Innovaciones Democráticas Radicales y su Efecto en la Gobernanza

  1. Ocol dijo:

    Muy interesante. Desde luego la introducción del sorteo entre ciudadanos mejoraría la calidad democrática de cualquier institución. No sólo es aplicable al legislativo, sino a cualquier otra institución, como por ejemplo el Tribunal Constitucional.
    Lástima que este tipo de propuestas estén condenadas a quedar en el plano teórico… a falta de una revolución ciudadana que pueda sacarlas adelante.

    No estoy de acuerdo con el índice del 75% para el veto de la cámara ciudadana. Eso implica presuponer que la cámara ciudadana es de peor calidad que la de los partidos. Si hablamos de democracia la cámara ciudadana tiene que tener al menos el mismo poder que la otra: 50% ambas.
    Si bajar al 50% implica que se vetan todas las leyes, será porque las leyes son malas para una mayoría de ciudadanos, con lo cual está bien que sean vetadas. Los posibles problemas de gubernabilidad causados por un Senado deficiente puntual se podrían atenuar permitiendo presentar una ley por segunda vez 6 meses después, ante un Senado que se habría renovado completamente. Si una ley es rechazada dos veces seguidas, es que definitivamente es mala.

    En cualquier caso, muy interesante. ¡Enhorabuena y gracias por este trabajo!

  2. vincentisthx dijo:

    Una de las críticas que le puedes hacer al modelo es que sólo se vota a favor o en contra. No hay abstención. Si a la hora de votar los agentes no fuesen racionales, es decir, que se liasen comparando las propuestas y no pudiesen decidir claramente en favor o en contra, se podría introducir ese componente. Con abstención el umbral de veto óptimo quedaría por debajo del 75%, a 2/3 o quizás menos.

  3. Javi dijo:

    Genial, en primer lugar es un magnífico aporte, aunque no entienda mucho de mates. En segundo lugar debo objetar la “voluntad popular” representada por el congreso. Creo que no se puede hablar de inclusión y participación si no se da visibilidad, ya que no representación, asignando escaños vacíos (sin diputados) a la abstención electoral más los votos blancos y nulos.

    En consecuencia tengo una sugerencia fundada en que podría haber dos clases de propuestas legislativas: aquellas aprobadas con la mitad más uno del número de escaños teóricos y que solo podrían controlarse desde el senado ciudadano con el veto provisional, y el resto de propuestas aprobadas con la mitad más uno de los diputados que sí podrían ser vetadas directamente tal y como proponéis ahora.

    Me parece que realmente incentivaría un mayor consenso deliberativo y aliviaría bloqueos demasiado rígidos, con poca o ninguna merma de participación ciudadana, incidiendo positivamente en la calidad y volatilidad del sistema.

    Saludos

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