Diferentes lecturas para los resultados del 27 S

Los resultados de las próximas elecciones al Parlament van a presentar tantas lecturas como partidos se presentan a la contienda electoral. Dada la complejidad del asunto, en este artículo de opinión pretendo dilucidar cuatro de ellas cuyo conocimiento resultará especialmente útil si se pretendiera analizar los resultados desde una óptica democratista y de empoderamiento popular: la lectura en clave reformista, la lectura en clave destituyente, la lectura en clave independentista y la lectura en clave constituyente. Finalmente, concluiré el artículo con mi listado personal de preferencias justificado.

  • Lectura en clave reformista: Entendemos por fuerzas reformista   s aquellas que pretenden alterar sustancialmente la estructura del marco institucional del estado español y Cataluña desde la propia institucionalidad vigente. Podemos clasificar como fuerzas reformistas (del ámbito territorial, que no del económico ni de la representación política) a Unió Democràtica de Catalunya y al Partit Socialista de Catalunya. La principal característica de ambos proyectos políticos es que su viabilidad se supedita a la reconfiguración de las nuevas cortes el próximo diciembre y en esta, tal y como muestran las últimas encuestas, parece ser que no se alcanzará el soporte de las dos terceras partes de los diputados y senadores necesario para iniciar la reforma constitucional pertinente. En contraposición a los proyectos reformistas, tenemos los pro-status quo (o inmovilistas) de Ciutadans y el Partido Popular y los rupturistas de la CUP, Junts pel Sí y Catalunya Sí Que es Pot. En una lectura en clave reformista de las elecciones, por lo tanto, deberemos contraponer y comparar los votos del bloque PSC-UDC con los del resto de fuerzas para comprender qué porcentaje de la población catalana está por la reforma.

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  • Lectura en clave destituyente: Esta es muy interesante, aunque no la he visto demasiado referenciada en los medios. Entendemos por fuerzas destituyentes (o rupturistas) aquellas que pretenden alterar totalmente la estructura del marco institucional del estado español y/o Cataluña a través de la creación e implantación independiente de una nueva institucionalidad que suplante la vigente. Podemos clasificar como fuerzas rupturistas a Catalunya Sí Que es Pot (sus propuestas en el ámbito territorial lo son sin ninguna duda, aunque se pretenda negar desde ciertas lecturas reduccionistas, pues CSQP propone la constitución de una república catalana y la celebración de un referéndum a través no de la reforma de la actual constitución sino de la elaboración de una nueva en todo el estado; otro tema de discusión ya es hasta qué grado este proyecto se supedita a los resultados de las elecciones generales o si resulta mínimamente verosímil), JxSí y la CUP. La principal característica de estos proyectos políticos es la oposición frontal al mantenimiento de la institucionalidad vigente (conocida como régimen del 78) y la renuncia a seguir con los cauces legalmente establecidos para reformarla. En contraposición a los proyectos rupturistas tenemos a los reformistas (UDC y PSC) y a los inmovilistas (PP y C’s). En una lectura en clave destituyente, por lo tanto, deberemos contraponer y comparar los votos del bloque JxSí-CUP-CSQP con los del resto de fuerzas para comprender qué porcentaje de la población catalana está por la ruptura. 

dest

  • Lectura en clave independentista: Entendemos por fuerzas independentistas aquellas que están a favor de la secesión del territorio catalán respecto del resto de España y la creación de un nuevo estado independiente, incluso si esta separación se debe acabar produciendo unilateralmente. Clasificamos como fuerzas independentistas a Junts pel Sí y a la Candidatura d’Unitat Popular. Sus proyectos políticos se caracterizan por contener una hoja de ruta a corto plazo para la consecución de la desconexión con el estado español, la transición nacional y la celebración de un proceso constituyente para el nuevo estado independiente. En contraposición a las fuerzas independentistas tenemos al bloque de fuerzas unionistas, compuesto por C’s, PP, PSC, CSQP y UDC. En una lectura en clave independentista de estas elecciones, por lo tanto, deberemos contraponer y comparar los votos del bloque JxSí-CUP con los del resto de fuerzas políticas para comprender qué porcentaje de la población catalana está por la creación de un nuevo estado catalán independiente. 

indep

  • Lectura en clave constituyente: Esta es una de las más importantes y sin duda en la que menos se ha ahondado en los medios de comunicación. Antes de intentar abarcarla, me gustaría clarificar un par de conceptos: Toda constitución es hija de su propio proceso constituyente. Es indudable que el contexto histórico en el que se produce este proceso constituyente y sus propias características, especialmente su institucionalización, marcan la forma y contenido de la nueva Carta Magna, y esta las condiciones de vida de su población hasta la siguiente revolución o reforma. Por consiguiente, es innegable la eventual trascendencia que tendrá este parlamento en caso de que el proceso independentista tire adelante, pues en la ya mencionada hoja de ruta de las fuerzas secesionistas este parlamento va a ser el encargado de determinar cómo va a ser el proceso constituyente de la nueva república, con todas las consecuencias que eso implica tanto sobre la nueva constitución como posteriormente sobre las condiciones de vida de aquellas gentes que vivan bajo su amparo. Resulta alarmante descubrir la falta de concreción en los programas tanto de JxSí como de la CUP en este sentido, pero podemos intentar predecir cómo enfocarán el tema a partir de cómo han actuado ambas fuerzas estos últimos años en relación al proceso. Bajo mi punto de vista, Esquerra Republicana y Convergència Democràtica han intentado darle un uso claramente partidista al proceso de independencia  tratando de modificar sus ritmos en función de las encuestas electorales, siempre actuando de un modo egoísta en pos de maximizar el rédito político que podían sacarle al mismo en relación a la otra fuerza. Finalmente, y aplicando un poco de sentido común y teoría de juegos, han decidido juntarse y unificar fuerzas en unas elecciones oportunamente fechadas, planteadas como un plebiscito. El temor a que ambas fuerzas diseñen un proceso constituyente a medida y las nefastas consecuencias que esto tendría para la ciudadanía está más que justificado. El papel que podrían tener la ANC, Òmnium y los independientes que van en la lista impidiendo que esto sucediera es más que dudoso si se tiene en cuenta hasta qué punto han renunciado a la transparencia al no revelar todas las características del pacto de constitución de Junts pel Sí, algunas de las cuales podrían tener serias repercusiones en la voluntad del electorado. De todos modos, lo más probable es que se produjeran discrepancias en el seno de JxSí a la hora de votar este asunto y que cada una de sus corrientes internas se posicionara distintamente. En contraposición, con la CUP no existe ambigüedad: esta ha actuado todos estos años de manera asamblearia y abierta (la prensa se enteraba en exclusiva del estado de las negociaciones del 9-N simplemente asistiendo a sus asambleas abiertas) y ha demostrado integridad y coherencia en sus postulados, que pueden gustar más o pueden gustar menos. No ha habido una pretensión partidista de modular el proceso egoístamente por su parte, y es por eso mismo por lo que podemos deducir que si llegara el momento de plantear la institucionalización del proceso constituyente de la nueva república ellos serían la mejor garantía de que fuera verdaderamente democrático y participativo. Respecto al resto de fuerzas del parlamento, que también tendrían voz y voto en este sentido, CSQP es de esperar que adoptase una postura cercana a la de la CUP mientras que el resto de fuerzas políticas unionistas o bien se abstuvieran para deslegitimar el proceso o bien abogaran por garantizar que este amenazara sus privilegios oligárquicos tan poco como fuera posible, aunando fuerzas con algunos sectores de JxSí. 

CONST

Habiendo analizado estas cuatro lecturas posibles de los resultados electorales del próximo 27 de septiembre voy a opinar justificadamente cuales son los resultados que desearía ver desde mi postura estrictamente democratista y cuáles son los que preveo.

En una lectura en clave reformista, preveo y deseo que los resultados sean muy malos. De este modo constatarán al fin las fuerzas progresistas pro-constitucionales la desconfianza merecida que despiertan en la población los mecanismos de reforma sustancial que presentan las actuales instituciones.

En una lectura en clave rupturista, preveo y deseo que los resultados sean inequívocamente positivos. Los catalanes plasmarán al fin en las urnas su hartazgo de vivir en un sistema que no es capaz de encauzar sus demandas democráticas (no sólo en las cuestiones identitárias y de encaje territorial, sino en general).

En una lectura en clave independentista, preveo y deseo también un resultado positivo con una mayoría absoluta escrutada, pues considero más atractiva la incerteza que presenta la creación de una nueva institucionalidad que podría llegar a ser verdaderamente democrática que la certeza que presenta seguir en una que no lo es ni parece que pueda llegar a serlo a corto plazo.

Finalmente, en una lectura en clave constituyente preveo pero no deseo un mal resultado. Me temo que no se ha hecho suficiente hincapié en la importancia que tiene el diseño del futuro proceso constituyente y los catalanes vamos a tener que solventar este potencial problema aplicando presión al parlamento desde las calles, pues a estas alturas va a ser complicado articular un discurso que lo pueda hacer desde las urnas el próximo domingo.

En otro artículo de opinión que tengo previsto escribir próximamente propondré cómo podría ser aplicada esta presión y qué características concretas deberían materializarse en un proceso constituyente que pretendiera entregar el poder decisorio enteramente al pueblo.

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Acerca de joanfabra

Nacido en 1997, estudio derecho y economía en la Universidad Pompeu Fabra. Actualmente presido el partido municipalista Molins Camina y anteriormente milité en Podemos, el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes y fui portavoz provisional a nivel estatal de Ahora en Común.
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