Cómo y porqué consolidar el nuevo escenario multipartidista. Un ejercicio de simulación.

Lo que parecía imposible en el régimen electoral español ha sucedido. Dos nuevos partidos de ámbito estatal han entrado por fin con fuerza en el panorama político cambiando de un plumazo el escenario al que la política española nos tenía acostumbrados. Esto ya no solo es cosa de dos. En Europa, un escenario así no solo no es algo inédito sino que es lo habitual. De hecho, los países con mejores niveles de bienestar tienen, todos, sistemas multipartidistas y aunque, no podemos establecer una relación directa de causa a efecto, sí parece que podría tener algo que ver. Cuanto menos, el pluripartidismo podría ser una condición necesaria, aunque no suficiente, para la construcción de un modelo estable de país a largo plazo.

Ciertamente, el multipartidismo es algo inédito en España y la culpa la tiene, como es sabido, su infame ley electoral. Una ley pensada para reforzar a las dos primeras fuerzas políticas y, por ende, generar un bipartidismo fuerte. Sin embargo, la crisis financiera y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria de 2008 suponen una quiebra enorme de la confianza que los ciudadanos tenían depositada en los dos partidos tradicionales que se venían alternando en el poder, PP y PSOE. Aun así, con el sistema electoral vigente es cuestión de tiempo que se vuelva a estabilizar en torno a un nuevo bipartidismo y por ello, si queremos consolidar este escenario urge modificar la ley electoral antes de que sea demasiado tarde.

tendenciasbipartidismoPara poner el colapso bipartidista en contexto, hay que decir que lo que se ha visto en estas generales no es más que la propagación de esa quiebra de confianza que se remonta a antes de las europeas. Lo podemos ver en el gráfico de arriba. Lo cierto es que ese escenario no inquietaba mucho al régimen mientras ese malestar se traducía solo en más abstención, más voto en blanco y más dispersión del voto entre los partidos pequeños. El problema viene cuando entran en escena Podemos, Ciudadanos y las confluencias municipalistas. Esas fuerzas se convierten en atractores y movilizadores de voto, capaces de canalizar el malestar latente y poner en jaque al sistema. Lo empezamos a ver en las europeas, luego nos sorprendió arrolladoramente en las municipales y ha quedado ratificado en las generales. Pero los porcentajes, en esencia, no han variado desde entonces. El bipartidismo clásico ha descendido hacia niveles del 50% y, por ahora, ahí aguanta su posición, atrincherado.

Y puede aguantar dignamente, porque todo este castigo se ha traducido bastante mal en escaños al Congreso. La ley electoral, tal y como vemos en el gráfico siguiente, ha hecho de las suyas. Si nos fijamos bien, resulta evidente que el porcentaje en escaños de los dos primeros partidos supera con creces a su porcentaje en votos obtenidos. Mientras que al resto de partidos nacionales, Podemos, Ciudadanos e IU, especialmente a estos dos últimos, la ley electoral les penaliza. Y todo eso sin contar a todas aquellas personas que han votado a uno de los dos partidos clásicos porque viven en circunscripciones donde las posibilidades de que un partido pequeño obtenga escaño son muy bajas.

resultados2015

Y es que, tal y como apuntamos en ley electoral en España, las barreras efectivas de entrada para un partido nuevo de ámbito estatal son muy elevadas. Si un partido quiere ser representado con un mínimo de proporcionalidad debe obtener al menos un 20% de los votos. Podemos y sus confluencias ha alcanzado a la primera ese umbral, algo impensable hace tan solo un par de años y, por eso, ha sido poco penalizado. En cambio, Ciudadanos o IU se han quedado mucho más cortos y han sido castigados más severamente.

Reformar la ley electoral

Como no podía ser de otra forma, desde sistemaencrisis nos hemos planteado las reformas posibles y otras no tan posibles de la ley electoral y sus efectos sobre la distribución de escaños. Tal como ya anticipamos en https://sistemaencrisis.es/2015/11/09/ley-electoral-basada-en-el-sistema-danes/, el Partido Popular posee una minoría de bloqueo tanto en el Congreso como en el Senado que le permite impedir cualquier reforma de la Constitución. Esto significa que habría que irse olvidando de poder cambiarla en un sentido que perjudicase al PP, a menos que hubiese un escenario de enorme presión ciudadana o internacional, escenario que, por ahora, no contemplamos. Nuevamente, y esta vez con los datos frescos y actualizados de los resultados de las generales del 20D, hemos querido analizar cuáles serían las mejoras más sencillas de aplicar y que nos reportarían mejores resultados si lo que buscamos es una mayor proporcionalidad y libertad de voto. En ese sentido hemos considerado reformas que nos acerquen a un sistema en el que se cumplan los cuatro derechos democráticos básicos de igualdad y libertad de voto:

  1. Todo ciudadano tiene derecho a que su voto valga igual que cualquier otro.
  2. Toda candidatura tiene derecho a obtener un porcentaje de representantes tan cercano como sea posible al de votos obtenidos.
  3. Todo ciudadano tiene derecho a que su voto cuente sin que éste sea excluido por barreras electorales innecesarias.
  4. Todo ciudadano tiene derecho al voto transferible para que su voto cuente aunque su primera opción no pase la barrera.

Para lograrlo, nos hemos servido de un código propio en python que hemos ido configurando para que nos simule toda una serie de variaciones sobre el modelo vigente. Hemos acompañado cada simulación con el cálculo del índice Gallagher. Este es un índice de desproporción. Así, cuanto más cercano sea a cero su valor, mayor libertad de voto tendrá el elector y mayor proporcionalidad e igualdad en el valor del voto presentará el sistema. Además, una ley proporcional sería la garantía para consolidar definitivamente un escenario multipartidista. En el siguiente capítulo hablaremos de por qué nos conviene tener un sistema así.

Caso de estudio 1: Aislando el efecto de tres cambios distintos

En un primer análisis, hemos aislado el efecto de incorporar tres modificaciones distintas que no implicasen tocar la constitución. Es decir que se pudiesen modificar desde la LOREG.

Captura de pantalla 2015-12-23 05.47.01

Hacer click para ampliar.

Lo que podemos observar es que reducir el mínimo de escaños por provincia, contrariamente a lo que se suele decir, apenas mejora la situación, por lo que no es un parámetro significativo a la hora de mejorar la proporcionalidad. Ampliar el número de escaños a 400 (el máximo que nos deja la constitución española) sí reporta una cierta mejora, pero sigue siendo bastante insuficiente. Por último, abordamos la regla de reparto, substituyendo la regla D’Hondt por la de Sainte-Laguë; y aquí la mejora sí es sustancial.

Nota 1: De todas las reglas de reparto disponibles hemos optado por Sainte-Laguë por dos razones: en primer lugar, es también un método de divisor de la misma familia que D’Hondt, por lo que pasar de uno a otro será muy fácil a la hora de hacer el conteo; y en segundo lugar los métodos de divisor son matemáticamente consistentes y estables, a diferencia de lo que ocurre con los métodos de cuota o resto mayor, como Hare o Droop. Y como las diferencias de proporcionalidad entre Hare y Sainte-Laguë son mínimas, nos hemos decantado por usar en todo momento Sainte-Laguë para substituir a D’Hondt allí donde lo requiramos.

Nota 2: Aunque el aumento de diputados no es una medida muy efectiva debería considerarse en combinación a otras como una posible transaccional que permitiera que los partidos grandes aceptasen las medidas de mayor proporcionalidad sin que ello les supusiese demasiada pérdida en diputados.

Nota 3: No hemos considerado ningún cambio en la barrera legal del 3% en la provincia, por ser una limitación con efectos prácticamente nulos, ya que, en la práctica, salvo Madrid y Barcelona, el resto de provincias tienen barreras efectivas muy superiores a ese porcentaje.

Caso de estudio 2: introduciendo los escaños compensatorios

Este es el caso ampliamente analizado en el artículo que citábamos antes, ya que es un mecanismo que incorporan los países nórdicos para hacer a sus sistemas más proporcionales. Al tener un doble conteo, primero por circunscripciones y luego con una corrección proporcional que se ajusta mediante escaños compensatorios, hay quien ha dudado de la constitucionalidad de la reforma. Sin embargo, mientras se respete que los escaños se distribuyen en las circunscripciones provinciales y mientras se busque lograr una adecuada proporcionalidad, esta reforma sería perfectamente constitucional. Tanto es así que, a propuesta del gobierno de Zapatero, la Universidad de Granada ya hizo algunas sugerencias de cómo reformar la LOREG para darle proporcionalidad al sistema sin necesidad de reformar la constitución, y su propuesta pasaba por la introducción de escaños compensatorios, aunque en aquel caso con la inclusión también de, lo que denominaban, escaños a la gobernabilidad que encubrían una prima a los más votados. Suponemos que para satisfacer los intereses del PSOE de entonces.

Pero nosotros hemos querido analizar los compensatorios puros, estilo danés. Esto es, un grupo de escaños introducido única y exclusivamente para corregir las desproporciones y no para primar a nadie. Estos son los resultados:

Captura de pantalla 2015-12-23 05.48.37

Hemos experimentado introduciendo un 10% y un 20% de escaños compensatorios. Según el estudio de Taagepera & Shugart (1989), para garantizar que los escaños compensatorios corrigen cualquier desproporcionalidad, estos deberían ser un 25% del total. En la práctica, como vemos, se consiguen muy buenos resultados con algo menos. El reparto con escaños compensatorios se realiza primero repartiendo según circunscripciones y luego repartiendo los compensatorios para corregir las desviaciones. El reparto de esos compensatorios lo hemos realizado siempre mediante Sainte-Laguë y solo hemos introducido variaciones en la regla de reparto a nivel provincial. De tal manera que, si mantenemos D’Hondt, nos hacen falta el doble de compensatorios para obtener el mismo efecto. Así mismo, con los compensatorios hay que considerar no solo la barrera provincial sino también la global. Hemos puesto de partida una barrera baja del 0,5% que consideramos suficiente para eliminar la mayoría de partidos de un solo escaño, si eso fuera un requisito. Finalmente, hemos analizado el caso de máxima proporcionalidad, en el que no hay barrera global. Podemos concluir que los escaños compensatorios son una forma más potente de introducir proporcionalidad en el sistema que cualquiera de las analizadas en el primer caso de estudio.

Caso de estudio 3: circunscripción autonómica

Captura de pantalla 2015-12-23 19.33.57

Aquí ya entramos en el grupo de reformas que requerirían tocar la constitución. Aumentar el tamaño de la circunscripción produce una mejora notable en la proporcionalidad, equiparable a la obtenida cambiando la regla de reparto, tal y como veíamos en el caso 1. Si combinamos ambas modificaciones, la proporcionalidad mejora mucho más, y si además añadimos los escaños compensatorios vistos en el caso 2, entonces ya la mejora es total.

Caso de estudio 4: circunscripción única

Captura de pantalla 2015-12-25 15.08.50

Cuando hablamos de proporcionalidad en un sistema electoral, el caso de la circunscripción única es al que más se recurre. Es lógico porque es sencillo de entender y porque se supone que es el más proporcional de todos. Sin embargo, sería muy difícil de aplicar en España, no solo por que habría que cambiar la constitución como en el caso 3 sino porque, adicionalmente, chocaría con la realidad española, pues sería muy difícil que se aceptara un cambio así en muchas de las CCAA. De todos modos, hemos querido cuantificar el efecto de introducir la circunscripción única para que nos sirva de referencia con respecto a las otras modificaciones propuestas.

Lo primero que vemos es que la barrera legal del 3% para poder obtener representación en la circunscripción sí afecta aquí al reparto de escaños de forma notable. Esto es debido a que, como la circunscripción única es muy grande, una barrera del 3% limita mucho la entrada de los partidos pequeños. En este caso, entrarían solo 5, y tendríamos un parlamento parecido al Alemán, de muy pocos partidos pero muy proporcional entre los que superasen la barrera. Hay que decir que en el caso alemán, aún es peor, ya que ellos tienen una barrera del 5%. Esa barrera legal, tan difícil de salvar, es la que hace que el índice de desproporción de Gallagher de la primera variante del caso 4 sea elevado. Sin embargo, si rebajamos la barrera al 0,5%, o si la anulamos, la proporcionalidad aumenta rápidamente hasta converger con las mejores variantes de los casos 2 y 3.

Nota: En nuestras simulaciones con circunscripción única se han seguido considerando las ciudades autónomas como distritos aparte.

Conclusión

Queda claro que el efecto sobre la proporcionalidad de las modificaciones del caso 1 es bastante moderado aunque, en caso de limitarse solo a ellas, la recomendación es claramente centrarse en la regla de reparto e ir hacia el Sainte-Laguë. En caso de poder añadir escaños compensatorios, entonces podemos incrementar aún más la proporcionalidad y aprovechar para imponer una barrera global baja, de no más del 0,5%, si es que nos obligan a poner algo ahí. Se observa que con los escaños compensatorios se puede obtener un nivel de proporcionalidad muy cercano al obtenido con la circunscripción única. Por eso, en el improbable caso de que pudiésemos cambiar la circunscripción creemos que una mejora sustancial y de consenso sería la circunscripción autonómica. Un cambio así no supondría merma alguna en la proporcionalidad si además pudiéramos cambiar la regla de reparto y añadir algunos escaños compensatorios. Como curiosidad, hay que señalar que la regla de reparto es un factor menos relevante en la circunscripción única. Pero, como lo normal es que nos encontremos en un contexto de circunscripciones provinciales o, en el mejor de los casos, autonómicas, la regla de reparto sí que jugará un papel a tener en cuenta y será conveniente que sea Saint-Laguë, en el caso de coger un método de divisor (recomendado), o Hare, en el caso de escoger un método de resto mayor.

Cambios recomendados

Regla de reparto: D’Hondt -> Sainte-Laguë

Barrera legal: 3% provincial -> 0,5% global

Escaños compensatorios: Ninguno -> 20% del total (70 de 350)

Circunscripción: Provincia -> Comunidad autónoma (si se pudiese tocar la constitución)

Quesitos2

Un Senado más proporcional también es posible

Esta cámara, que el 99% del tiempo no sirve para nada, tiene dos grandes poderes: el nombramiento de a una parte de los miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial y la capacidad de veto sobre una reforma constitucional. A la vista está que su verdadera utilidad es servir de cinturón de seguridad del régimen del 78, ya que las fuerzas conservadoras lo tienen muy fácil para atrincherarse en él. De hecho, es lo que ha ocurrido en la presente legislatura donde el PP, con tan solo un 29% de los votos, mantiene la mayoría absoluta en el Senado. Esto es así porque los senadores se designan mediante un sistema electoral mayoritario cuyo nivel de desproporción es aún más acusado que el del Congreso. Si bien es cierto que la constitución limita mucho la forma en la que deben elegirse los senadores, existe una vía para mejorar su representatividad sin tocar la carta magna. Se trataría de incorporar en el sistema de votación al Senado el método preferencial por Borda Dowdall. En él, el votante no solo tendría que elegir a qué senadores quiere sino también su orden de preferencia. Si bien el sistema seguiría presentando muchas deficiencias, su nivel de proporcionalidad se vería bastante incrementado y el PP perdería su poder de bloqueo en la cámara. Así, los gráficos siguientes demuestran que es posible mejorar la proporcionalidad del Senado solo tocando la LOREG.

Quesitos3

Nota1: El Borda Dowdall es un sistema que ofrece una proporcionalidad análoga al sistema D’Hondt para listas. El recuento se realiza ponderando los votos. 1 voto para el primero, 1/2 para el segundo, 1/3 para el tercero y así sucesivamente. Hemos querido también experimentar con una versión modificada del mismo basada en el sistema de Sainte-Laguë. En este caso el sistema solo usa divisores impares de tal manera que el primero recibiría un voto, el segundo 1/3 y el tercero 1/5.

Nota2: Para poder realizar las simulaciones por ordenador hemos partido de dos supuestos razonables empíricamente demostrados. En primer lugar, hemos considerado que la mayoría de los votantes eligen a los senadores en bloque, es decir marcando a todos los de un mismo partido, sin mezclar y en el mismo orden en que le son presentados. En segundo lugar, consideramos que el elector vota, en la mayoría de los casos, al mismo partido al Congreso y al Senado.

Simulación del escenario multipartidista

Tal y como ha quedado el Congreso, queda claro que gobierne quien gobierne lo va a tener que hacer en minoría.

¿Qué implica un gobierno así?

En primer lugar, que es necesario una forma de hacer política a la que no estamos acostumbrados, pero que es muy habitual en Europa: Una política basada en acuerdos a múltiples bandas y con un parlamento con mucho más poder.

El riesgo, o lectura en negativo, sería que los dos principales partidos se aliaran para tratar de revertir cuanto antes ese escenario. Dado que tienen más de 3/5 en ambas cámaras no es un escenario descartable. Eso nos llevaría a una involución política a la italiana (Porcellum) o a la francesa (V República). Significaría que los partidos del régimen se pondrían de acuerdo para cambiar la ley electoral hacia una que fuese aún más mayoritaria, una que facilitase la reelección turnista de ambos partidos ad eternum, eliminando así a la competencia. Esto se lograría mediante la introducción de primas al ganador, de dobles vueltas o de una combinación de ambas cosas. Sería, a todas luces, una salida en falso que lo único que haría sería taponar la posible salida institucional al conflicto social.

Pero existe otra lectura en positivo de esa investidura en minoría, y es la posibilidad de que se inicie una lenta pero progresiva evolución hacia un modelo político más consensual, algo que se estila en países como Dinamarca, Suiza u Holanda. Será posible porque si se elige a un gobierno en minoría, sin ninguna coalición sólida, este será un gobierno débil, obligado a gobernar muchas veces contra su voluntad. Para aprobar cualquier ley necesitará pactarlo antes, no podrá imponer rodillo alguno. Así mismo, si el resto de partidos de la cámara se pusieren de acuerdo, podrían aprobar leyes en contra de los deseos del propio gobierno. Situaciones como el control partidista sobre la televisión pública llegarían a su fin, dado que el Congreso podría imponer un control neutral del ente público. Lo cierto es que, una legislatura así, tal y como se presenta, independientemente del pacto que se haga y de a quién se invista, devuelve el poder al parlamento y se lo retira al gobierno.

El problema es que llevamos demasiado tiempo mal acostumbrados a legislaturas en las que el gobierno ostentaba un control cuasi absoluto sobre los diferentes poderes del Estado. Pero, quién sabe; podríamos estar ante el principio del fin de esta forma de gobernar. Ahora el pacto será necesario para todo, el matiz será importante, hablar, ceder, transaccionar. Así, las formas políticas tendrán que cambiar y podrá existir, por vez primera, una fiscalización real y constante de la labor del ejecutivo y una independencia más fuerte del resto de poderes del Estado. La moción de censura, las comisiones de investigación para investigar la corrupción, o los referéndums, serán mecanismos que la oposición, mayoritaria en el Parlamento, podrá usar en cualquier momento para condicionar la política del gobierno.

De hecho, resultaría irónico que después de 4 años haciendo y deshaciendo a su antojo, el PP acabase siendo una mera marioneta en manos de un parlamento hostil a sus intereses.

Simulando parlamentos

En un universo mucho más simplificado, hace un año realizamos simulaciones sobre el comportamiento de los partidos en las votaciones parlamentarias usando una versión modificada del modelo que presentaron Pluccino et al. en 2011 solo que esta vez considerando tres partidos independientes entre sí (sin coalición) en vez de dos.

Figura5_QualityFigura6_Volatility

En el modelo analizamos dos variables, la calidad legislativa y la volatilidad legislativa. La primera cuantificaba el bien común generado por las leyes aprobadas. La segunda indicaba la variación en la calidad media de las leyes aprobadas, lo que vendría a ser la dispersión de la primera variable. Quien quiera ampliar o entrar en detalles sobre el funcionamiento del modelo puede ver las explicaciones en simulando innovaciones democráticas radicales y su efecto en la gobernanza o también puede revisar los paper de Pluccino o el nuestro, ver Ríos&García 2015.

Lo que el ejercicio de modelización nos indicaba era que la región de máxima eficacia legislativa era aquella en la que ningún partido dominaba absolutamente (el triángulo central, en los gráficos adjuntos). Así, en un régimen de mayoría simple, se daban unas condiciones óptimas en que las leyes aprobadas maximizaban el bien común y donde esas leyes duraban más. Es decir, eran leyes que costaban más de aprobarse, pero que, una vez aprobadas, de tan consensuadas que estaban, eran leyes beneficiosas y sólidas que servían para el largo plazo.

En conclusión

Todo esto nos lleva a concluir que, con solo modificar la ley electoral para hacerla tan proporcional como sea posible podemos tener un sistema que consolide el multipartidismo y que nos sitúe de forma permanente en la región central; esa en la que ningún partido domina sobre ningún otro; en la que los partidos están obligados a alcanzar acuerdos y pactar; en la que se vigilan entre todos y en la que los poderes del Estado son auténticamente independientes. Por eso, las indicaciones que hemos introducido en este artículo sobre las reformas posibles de la ley electoral son hoy más pertinentes que nunca. Porque la gente debe saber que tener una ley proporcional es posible sin necesidad de tocar la Constitución. Precisamente por ese motivo, puede que modificar la LOREG sea el paso previo para alcanzar una auténtica legislatura constituyente en la que cada fuerza política esté representada con el peso que le corresponde y en la que las barreras de entrada hagan posible la entrada de nuevas opciones políticas aún por aparecer. Dicho lo cual, nos ponemos al servicio de cualquier partido o colectivo que coincida con ese noble objetivo y requiera de asesoramiento técnico.

PD: Desde este post invitamos a los lectores a sumarse también a esta iniciativa ciudadana (http://reformaleyelectoral.org/) para pedir un cambio en el régimen electoral hacia una mayor proporcionalidad, en la línea de lo apoyado desde este blog.

Acerca de Víctor García

Licenciado en física, máster en física computacional y posgraduado en técnicas cuantitativas para los mercados financieros. Ha trabajado como personal docente investigador en la UPC y como técnico de banca en una gestora de fondos de inversión. Actualmente interesado en encontrar nuevas formas de gobernanza colectiva que permitan el ejercicio de una soberanía popular real así como por potenciar el desarrollo de una nueva modelización económica basada en agentes como solución a los problemas de previsión económica y asignación de recursos.
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16 respuestas a Cómo y porqué consolidar el nuevo escenario multipartidista. Un ejercicio de simulación.

  1. Pingback: Cómo y porqué consolidar el nuevo escenario multipartidista

  2. Vicente Rios dijo:

    No me ha quedado claro lo de los compensatorios. ¿Cómo los distribuyes? Lo de primero por circunscripciones y luego para corregir desviaciones no lo entiendo. Estaría bien que mostrases como se les compensaría a IU (de 2 a 10) y a Ciudadanos (de 40 a 46) cuando el 10% de los escaños son compensatorios.

    • Miquel Villamon dijo:

      http://www.reforma13.es/reforma13/congreso-de-los-diputados/ mira el apartado de escaños compensatorios.

    • Pues primero se asignan los escaños por circunscripciones de la forma habitual. Así si de los 350 escaños tenemos 50 compensatorios, asignamos los primeros 300 de la forma habitual y nos reservamos 50.

      Luego, calculamos la diferencia de lo que ha sacado cada partido con 300 escaños en circunscripciones provinciales respecto a lo que habría sacado con 350 escaños en una hipotética circunscricpión única siguiendo alguna regla de reparto proporcional, en nuestro caso Sainte-Laguë.

      Una vez tenemos el valor, que será sin duda decimal, hacemos un redondeo siguiendo la regla del resto mayor y luego los asignamos a cada partido.

      Grosso modo es así, ciertamente hay algunos casos particulares en los que hay que recalcular los compensatorios, ocurre cuando algún partido saca más escaños sin compensatorios de los que le correspondería con compensatorios. En ese caso la proporcionalidad pura no se va a poder conseguir del todo. En cualquier caso, si el % de compensatorios es suficientemente elevado, el 20% por ejemplo, esos casos serán muy raros.

  3. Hydrogs dijo:

    En cuanto a la mejora del Senado, ¿no sería mejor el método preferencial de voto transferible? Al transefir los votos no usados consigue eliminar en gran parte el voto útil al que está prácticamente obligado el elector al tratarse de circunscripciones tan pequeñas. Además, ayudaría a entrar a partidos diferentes al Senado, lo que podría dar más riqueza al sistema bicameral y reducir en parte las grandes mayorías de partidos grandes que se crean en esta cámara.

    • Ciertamente, de hecho no lo quise comentar porque me era mucho más difícil de simular. En cualquier caso dudo que sirviese para que entrasen nuevod partidos. Limitados por la constitución piensa que cada provincia elige solo a 4 senadores. Y eso esta escrito en la constitucion. Recuerda que estamos suponiendo que solo podemos tocar la LOREG. Así que con solo 4 electos por provincia es extremadamente difícil que entre ningun partido que no sace mínimo un 15% de los votos en esa provincia.

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  6. En este blog no definimos los sistemas representativos como democráticos. Para nosotros la democracia no puede ser representativa porque interpones un intermediario.

    La democracia viene mejor explicada en estos artículos:
    https://sistemaencrisis.es/2014/02/07/el-espiritu-antidemocratico-de-la-democracia-moderna/
    http://insaculacion.blogspot.com.es/2012/10/centralidad-del-sorteo-en-la-democracia.html
    https://sistemaencrisis.es/2014/10/05/como-medir-la-profundidad-democratica-de-un-sistema-politico/
    https://sistemaencrisis.es/2012/10/17/como-conseguir-una-democracia-real-y-por-que-nos-cuesta-tanto-conseguirla-1a-parte/

    Entonces lo que tenemos es gobierno representativo porque tenemos representantes y estos se organizan en partidos. Pasa en todos los países del mundo y con cualquier ley electoral, cualquiera, sin excepciones. Esto que significa. Aquí en este blog somos partidarios de formas más puras de democracia pero mientras tengamos que convivir con los partidos lo mejor es que el sistema sea tan proporcional como sea posible para que el poder esté tan repartido como sea posible entre esos partidos. Naturalmente ese es solo un paso pero es necesario.

    Los sistemas uninominales son el perfecto sistema para que los partidos y el capital coopten definitivamente el sistema. Es la antidemocracia en su forma más pura dado que la libertad del voto queda prácticamente cercenada.

    Eso de que los partidos no pueden llegar a acuerdos es totalmente falso como nos demuestra la realidad empírica de la mayoría de países en los que se gobierna siempre mediante pactos. El caso de la CUP que pones es puramente circunstancial y no demuestra nada, es un caso concreto en una multitud de casos en los que los partidos si llegan a acuerdos y si no llegan pues se repiten elecciones ese no es el problema.

    Insisto democracia nunca es representación. Pero mientras tengamos representación que se proporcional porque sino quedaremos sí a merced de los poderes fácticos del todo sin posibilidad apenas de cambiar nada los sistemas proporcionales permiten que los partidos tengan que competir entre ellos y no pueden apalancarse. Porque el voto es libre. Tu voto cuenta. Los sistemas uninominales por su parte son primitivos, de una época en la que la comunicación era a caballo y los distritos debían ser pequeños, eso hoy día no tiene sentido y es contraproducente porque genera más factores de distorsión. Lo que sí tiene sentido es que los países deban ser más pequeños para que esos parlamentos sean cercanos. Eso sí, pero que los distritos sean pequeños no tiene ningún efecto si el país es enorme. Lo que si genera es un empobrecimiento democrático que nos lleva a un turnismo a dos partidos y al bloqueo institucional.

  7. boheste dijo:

    Como resultaria 400 diputados con Saint-Lague?. Sin hacer los numeros parece ser un metodo facil para aumentar la proporcionalidad sin tocar la constitucion.

    • Pues los resultados apenas suponen mejora alguna respecto a cambiar solo la regla de reparto, eso sí hay 50 diputados más pero poco más. Como digo, la opción de aumentar los escaños tenía sentido solo como transaccional pues su beneficio a la proporcionalidad es reducido, nada comparado con cambiar Hondt por Sainte-Laguë. Lo que quiero decir es que si los partidos grandes se quejan de que perderán diputados puedes decir, bien aumentamos a 400 vosotros no perdéis diputados pero el resto estaremos mejor representados.

      Pero en términos de proporcionalidad poner el Sainte-Laguë a secas es suficiente. Lo que si que nos podría aportar un plus tal y como se demuestra sería añadir unos escaños compensatorios.

      Aquí los resultados del experimento que solicitabas

      125 31,3
      92 23,0
      87 21,8
      57 14,3
      10 2,5
      9 2,3
      9 2,3
      6 1,5
      3 0,8
      0 0,0
      0 0,0
      1 0,3
      0 0,0
      0 0,0
      0 0,0
      1 0,3

      • boheste dijo:

        Daria un gallagher de 2.4 mas o menos. La ventaja es la que comentas sobre los otros cambios es que PPSOE no pierden diputados pero los demas ganan proporcionalidad y son dos cambios y ninguno es demasiado estraño.

  8. Como aclaración, este post no pretende ser una defensa del sistema de gobierno representativo ni pretende que estos cambios sugeridos sean la solución a todos los males sino que los vemos como un paso previo para conseguir una mayor profundización democrática. Esto serían medidas de participación directa de la ciudadanía que nos llevarían a una democracia real y trascenderían el mero sistema de gobierno representativo.

    Las mejoras que proponemos sobre la ley electoral tienen en cuenta las limitaciones de la Constitución Española y por eso pueden parecer poco ambiciosas. Pero hay que tener en cuenta que para deshacer el nudo marinero del régimen del 78 (atado y bien atado) puede que tengamos que hacer algunas vueltas.

    Para ver más allá de los modelos representativos tenemos algunos posts en este blog que pueden ser de interés.

    https://sistemaencrisis.es/2014/02/07/el-espiritu-antidemocratico-de-la-democracia-moderna/
    http://insaculacion.blogspot.com.es/2012/10/centralidad-del-sorteo-en-la-democracia.html
    https://sistemaencrisis.es/2014/10/05/como-medir-la-profundidad-democratica-de-un-sistema-politico/
    https://sistemaencrisis.es/2012/10/17/como-conseguir-una-democracia-real-y-por-que-nos-cuesta-tanto-conseguirla-1a-parte/

  9. Raquel dijo:

    Articulo imprescindible. Una pregunta, nos podrias explicar la diferecia entre D’Hont y Saint-Lague. Quizas ya lo hayas explicado en otro artículo.

    Saludos

    • Pues la diferencia es pequeña. No se si sabes como funciona D’Hondt. Lo puedes ver aquí: https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_d'Hondt

      D’Hondt reparte los escaños por tandas, tantos como escaños haya a repartir. En la primera tanda el escaño cae a la fuerza más votada, simple. En la segunda tanda la fuerza que tiene un escaño divide sus votos entre 2 por lo que las posibilidades de seguir siendo la más votada disminuyen así que es poco probable que le caiga el segundo escaños. Cuando una fuerza le caen dos escaños divide sus votos entre 3, luego entre 4… es decir siempre con divisores naturales. Fíjate en la tabla de la wikipedia y lo entenderás mejor.

      Sainte-Laguë en esencia hace lo mismo solo que en vez de usar divisores naturales 2,3,4… usa solo divisores impares, 3,5,7… así en cuanto una fuerza recibe un escaño no se dividen sus votos entre 2 sino entre 3 lo que hace que le sea más difícil obtener un segundo. Intuitivamente ya se puede ver que D’Hondt favorece más a los más votados. Pero la cuestión no es esa, la cuestión es que Sainte-Lague arroja resultados mucho más proporcionales que D’Hondt.

  10. Pingback: Propuesta de Podemos al PSOE: ¡Peligroso radicalismo antisistema! - MiCiudadReal.es

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