El Bréxit y la decisión colectiva

Tras el Bréxit escuchamos decir que los ingleses han votado con el culo, que han votado de forma ignorante, que se han equivocado, que el problema era muy complejo dejarlo en manos de la gente. Son argumentos que no me gustan porque implican un desprecio profundo y porque van en contra de todo lo que hemos venido defendiendo desde el 15M. Giremos pues el argumento.

¿Y si el Bréxit trajera beneficios inesperados? Podría ser que a partir de ahora las naciones se pusieran las pilas para hacer una UE que sedujese. El discurso del miedo, de las amenazas de represalia, de que fuera hace mucho frío cada vez cala menos. Y es poco atractivo estar en un club solo porque si intentas salir el portero te va a pegar una paliza. ¿Y si comprobamos que las consecuencias negativas tampoco son para tanto y que, sin embargo, trae cambios positivos? Bueno, son muchas las incógnitas lo que nos lleva a la segunda observación.

Es imposible que ante una decisión así alguien pueda calibrar las consecuencias. Ningún ciudadano podría por muy inteligente que fuera, pero tampoco podría ningún experto, nadie puede calibrar algo así y menos aún si piensa a largo plazo. Entonces, ¿de qué estamos hablando? Seamos humildes, tan absurdo es decir que han tomado una buena decisión como decir que han tomado una mala decisión. Simplemente las consecuencias de la decisión son algo que está fuera de nuestra capacidad de comprensión. Es algo demasiado complejo para que ni nosotros ni ningún modelo matemático vigente pueda conocerlas.

Decir pues que la decisión no se basa en argumentos racionales es una boutá pues decidir sobre el Bréxit era algo fuera del alcance de cualquier mortal, incluso del mejor informado. Imposible pues de racionalizar de forma completa por un solo individuo. Si cada uno de nosotros tiene una información parcial y frecuentemente sesgada basada en prejuicios que se refuerzan por nuestro sesgo de confirmación particular, entonces, ¿por qué decidimos? Pues porque hemos de decidir y porque alguien tiene que hacerlo. Es importante tener claro que la disputa aquí no es sobre si hay que decidir o no, pues, como sociedades, estamos obligados a tomar decisiones cada día sobre temas muy importantes. La disputa siempre ha sido sobre quien toma las decisiones: El pueblo o un grupo reducido y selecto de personas, les llamaremos amablemente “gobernantes” pero podríamos llamarlos élites, aristócratas u oligarcas, tanto da, los “elegidos”.

¿Y si el beneficio a largo plazo del Bréxit superase con mucho el perjuicio a corto plazo si es que lo hubiera? ¿Quién puede analizar eso? Nadie, sin embargo puede que el colectivo si pueda. La ciencia de la inteligencia colectiva nos dice que no hace falta que cada hormiga sepa porque el enjambre decide lo que decide, que no hace falta que cada neurona comprenda porque el cerebro decide lo que decide. No es necesario comprender para decidir bien. El conocimiento emergente es pues incognoscible para las partes que lo conforman. Precisamente por eso, cada vez hay más evidencia científica en que las decisiones económicas deberían ser tomadas colectivamente pues nos beneficiaríamos de dos elementos.

En primer lugar, del conocimiento de la muchedumbre. Este es un conocimiento imposible de capturar de otra forma que no sea dejando decidir y pronunciarse a todos los individuos que la componen. No hay otra forma. Y ese conocimiento se demuestra en la mayoría de los casos superior al de cualquier conocimiento individual. Pensemos que las empresas se gastan cada año millones en tratar de averiguar qué productos tendrán mejor aceptación y en tratar de manipularnos para que los consumamos y, sin embargo, siguen equivocándose. Muchos productos no se venden y tienen que acabar retirándose y otros son un éxito inesperado y agotan sus existencias. La gracia de la decisión colectiva es que, individualmente, todos tenemos nuestros sesgos, nuestros prejuicios, nuestro saber parcial e incompleto pero que, reunidos todos, estas debilidades se compensan y cancelan. Así, la multitud obtiene un conocimiento más completo, más neutral y libre de tantos sesgos cognitivos. Especialmente cuando el colectivo es diverso, variado, descorrelacionado.

En segundo lugar, porque las decisiones tomadas por la multitud no tienen sesgo particular por lo que siempre tendrán motivación de bien común, incluso cuando erren. Algo que no ocurre en la toma de decisiones en círculos reducidos y selectos en donde los intereses particulares y los prejuicios personales de los gobernantes interfieren en los intereses colectivos y suelen sesgar los resultados obtenidos. En esos casos la incapacidad de admitir el error suele conducir a la persistencia en él por un tiempo excesivo amplificando el daño más allá de lo necesario. Las políticas de austeridad son un buen ejemplo de lo que hablamos. Sin embargo, curiosamente, esas decisiones benefician sistemáticamente a una serie de grupos que son aquellos de los que forman parte los miembros que toman las decisiones y eso produce un conflicto de intereses para con la sociedad en su conjunto mucho más plural que las élites que dicen representarla. De aquí que sea importante que el grupo sea tan diverso como sea posible y que, muchas veces, se proponga para nuestras cámaras de representantes muestras estadísticamente representativas de la sociedad.

Para saber cómo modular nuestro sistema fiscal, a qué valor situar los tipos de interés, la cuantía de las pensiones, de la renta básica (si la hubiere), el gasto en servicios públicos, en desempleo, el endeudamiento público… Para decidir sobre todo eso y mucho más no veo mejor forma que delegar en la multitud. Me fiaré siempre más de su criterio que del de cualquier iluminado que afirme tener la fórmula mágica pues en caso de acertar con la solución habrá sido a buen seguro de pura suerte. Se suele decir que la política no es más que improvisación constante ante la contingencia permanente. Y es que por más que nos digan que todo está controlado la única y dura realidad es que muy poco o nada está controlado. Ni se anticiparon al crack financiero de 2008, ni a las primaveras árabes, ni obviamente tampoco al bréxit. Y si alguien acertó en su pronóstico es por la sencilla razón de que de un millón de pronósticos alguno tiene que acertar.

Inteligenciacolectiva

La crítica más simplista a esta afirmación, es decir que la gente subiría el gasto público y se bajaría los impuestos pero eso es empíricamente falso. Allí donde se han puesto a prueba metodologías de decisión colectiva no ocurre esto. Fundamentalmente porque no se puede, pues cuando tú das todos los elementos de valoración la gente tiene que jugar con ambas partes del problema, los ingresos y los gastos. Lo hacemos constantemente, no nos vamos de crucero a las Maldivas porque no tenemos ingresos suficientes para pagárnoslo o porque aunque los tengamos tendríamos que sacrificar muchos otros gastos que nos son prioritarios. Lo que realmente ocurre pues es que las prioridades, el orden de asignación de los recursos cambia. Y cambia en función de la preferencia colectiva y no de la de unas élites. Y eso es lo que esas élites que nos gobiernan no quieren que ocurra, por razones obvias.

¿Y si la única forma de reformar Europa sea cuestionar su integridad territorial? ¿Y si justamente la multitud estuviese demandando ser escuchada, ser tenida en cuenta? Pensemos en el NO a la Constitución Europea en Francia y Holanda, en el NO de Irlanda al Tratado de Lisboa, en el NO de Grecia al Memorándum de la Troika. Allí donde la gente tiene ocasión de pronunciarse lo hace protestando. Si con todas las instituciones, grandes empresas y los principales partidos en contra del Bréxit y con toda la campaña del miedo ha salido lo contrario el mensaje está claro, la multitud empieza a estar harta de la UE, de esta UE pero es que puede que esta sea la única UE posible. ¿Aceptarían permanecer en ella si pensasen que no puede cambiar? ¿Y si la única manera de lograr esa otra UE más humana y social pasase por demoler la actual y partir de cero de nuevo? Son todas preguntas por ahora sin respuesta. ¿Quién sabe lo que es mejor en este caso? Probablemente solo lo sepa la multitud y por eso es urgente que esta hable que se faciliten los canales para la decisión colectiva y no que se taponen bajo el pretexto de que la gente no puede decidir sobre temas complejos. Porque ¿Quién decide sobre qué podemos decidir? És más, si la gente corriente no puede decidir ¿porque ellos sí pueden? ¿Acaso no han demostrado equivocarse una y otra vez? Los medios digitales posibilitan cada vez más y mejor la expresión de la inteligencia colectiva como verdadera herramienta para la toma de decisiones en las sociedades democráticas del futuro. Despreciar como se está haciendo, la decisión tomada por los británicos en favor del Bréxit es ponerse del lado de las élites que no pretenden otra cosa que asegurarse ser ellos y solo ellos los únicos elegidos para tomar decisiones que al final nos afectan a todos. Reflexionemos pues antes de afirmar tan a la ligera que el pueblo británico ha votado mal.

 

Como lectura muy relacionada proponemos leer este artículo de investigación y ciencia que enlaza muy bien con el presente texto:

https://drive.google.com/file/d/0B3qg3kpka86JMlhmb3daYzJsTFE/view

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Silla innova en participación ciudadana en España usando el voto preferencial

La votación preferencial y el sistema de recuento con la metodología Condorcet-Schulze han llevado al municipio de Silla hasta lo más alto de la innovación en materia de participación ciudadana, no sólo en España sino, incluso, a nivel internacional. Su encuesta popular sobre el uso de los ‘casales’ y las fiestas de los ‘bous al carrer’ supuso la primera ocasión en que se aplicaba esta metodología en una consulta institucional y masiva, según ha explicado el concejal de Transparencia, Comunidad y Participación, Salva Mestre, de la iniciativa municipalista Silla en Democracia.

Esta encuesta, celebrada a finales de febrero, no ha sido la primera ni la única actuación de esta nueva Concejalía pero sí ha resultado la más importante, “espectacular” y representativa, “la más paradigmática: dar voz a los vecinos”. Mestre, filósofo especialmente interesado en teoría política y activista del movimiento 15M “donde pensamos hablamos y debatimos mucho sobre la democracia y la participación”, reconoce, ha contado a Hortanoticias los pormenores de este hito en materia de participación que ha tenido al municipio valenciano de Silla como escenario y a sus vecinos, unos 20.000, como protagonistas.

salva-mestre-concejal-participación-silla

El sistema de voto, el voto preferencial, dio la opción a los vecinos de huir del tradicional ‘KO’ de las encuestas de Sí/No y ordenar las diferentes posibilidades según su preferencia. Así, el sistema de recuento Condorcet-Schulze (muy sofisticado si lo comparamos con la sencillez intuitiva de ordenar preferencias en el momento de votar) fue facilitado por un software creado ad hoc por una empresa valenciana, lo cual permitió, en palabras de Mestre, “que la comunidad encontrara un punto intermedio donde poder convivir mejor”. Y es que eso, explica este joven concejal, es lo que supone el voto preferencial: la búsqueda de la opción más cercana al consenso.

“La democracia no es simplemente votar, ese es el último gesto. De hecho, algunos teóricos consideran la votación como el fracaso de la democracia pues significaría que no se ha llegado a un consenso a través del debate. Nosotros teníamos claro que había que incentivar la deliberación ciudadana”, explica el concejal, quien defiende el éxito de una encuesta que ha conseguido una inaudita participación del 27%, cuando la máxima marca hasta el momento es un 13% en otras consultas que planteaban cuestiones similares en otros municipios.

Sin embargo, insiste especialmente Mestre, el éxito no está en el porcentaje de participación sino en que haya funcionado la fase previa: la difusión. “Se contactó con la mayoría de agentes sociales implicados. La primera reunión se celebró en octubre. Celebramos hasta tres debates: uno en un bar y dos en televisión. Debates a los que asistieron representantes de grupos políticos, de asociaciones, colectivos… En definitiva, se creó el caldo de cultivo para la deliberación lo cual contribuyó a que la gente participara en la encuesta”.

El concejal de Participación asegura que lo que legitima una encuesta ciudadana no es el mayor o menor porcentaje de gente que participa sino, más bien, conseguir que aquellos que no participan actúen por decisión propia y no por desconocimiento del proceso. “Nadie se plantea deslegitimar unas elecciones generales porque, aunque la abstención sea alta, se da por hecho que todo el mundo sabía que había unas elecciones. Si no votas, delegas la decisión en los votantes activos, y eso todo el mundo lo entiende.”

De ahí el interés de su área y de todo el Gobierno municipal por difundir la encuesta y fomentar la participación y el debate previo. “Se envió un correo electrónico a asociaciones y colectivos para que quien quisiera pudiera mandar un escrito explicando su posición respecto a las preguntas planteadas en la encuesta y se publicaron en la web municipal y en las redes sociales del Ayuntamiento, para que la ciudadanía tuviera a mano cuanto más argumentario mejor. La idea era implicar a la gente en la deliberación previa. El primer debate contó con diferentes perfiles además del político. En total hubo seis ponentes y, después, se abrió un debate con el público”.

“La clave es que la gente se entere y entienda lo importante de la decisión. Eso es un trabajo ingente de difusión. Aplicamos la estrategia más ambiciosa que supimos. Editamos dípticos explicativos que también servían como papeleta de voto”, explica el concejal, quien añade que “para esa tarea de difusión también han resultado muy útiles las herramientas tecnológicas: tanto para informarse como para votar. Se podía votar tanto presencialmente como por internet a lo largo de varios días y se dieron muchas facilidades. Colgamos carteles A1 y A3 en los paneles de información que se usan en los parques para las campañas electorales, enviamos los dípticos explicativos a cada buzón, pusimos carteles A3 y dípticos en comercios y también utilizamos megafonía. Además, realizamos entrevistas en diferentes medios de comunicación como la SER o Radio Nacional y se publicaron noticias en varios periódicos”.

El resultado de la encuesta se va a respetar aunque la misma no sea vinculante en términos jurídicos puesto que sí lo es políticamente para el Gobierno municipal. Así, los dos ‘casales’ de los parques de l’Estació y de l’Alteró se destinarán a centro social juvenil e infantil donde se realizarán actividades lúdicas, culturales, etc. Respecto a los ‘bous al carrer’, se dejarán de celebrar el ‘bou en corda’ y el ‘bou embolat’ y se mantendrán las entradas de toros y vaquillas. Sobre el coste de la plaza de toros, la opción ganadora fue que el Ayuntamiento y las peñas taurinas paguen en proporción al uso que le dé cada uno y, finalmente, se redujo de ocho a seis los días de festejos taurinos.

Los ciudadanos de Silla pudieron decidir a finales de febrero sobre estas dos cuestiones culminando un proceso que se inició en octubre con la primera reunión con agentes sociales de la localidad. Surge la duda, entonces, sobre la participación en democracia: ¿no es un proceso demasiado largo incentivar el debate previo, difundir la encuesta, llegar a todos los vecinos y finalmente celebrar la consulta sobre dos cuestiones siendo que en un municipio como Silla cada día se deben tomar decisiones sobre decenas de cuestiones diferentes?

Mestre contesta seguro: “evidentemente, no todo es consultable debido a la propia cultura política en que vivimos. Para eso están los representantes que es, como si dijéramos, una especialización. Ese es, al fin y al cabo, el sentido de elegir representantes: que tomen decisiones. El reto estaría, por tanto, en detectar los casos que sea sensato someter a votación directa. Y cuantos más mejor. Ahora bien, no creo que se pueda acelerar el proceso de deliberación. Lo que sí se podría hacer es que, en lugar de consultar sobre dos temas, se consultara sobre muchos más.”

La encuesta es fiable, la participación, segura, los resultados, legítimos pero, ¿y el coste? Exactamente, el coste ha sido de 2.338 euros con IVA incluido, o lo que es lo mismo, 15 céntimos de euro por vecino con derecho a voto (mayores de 16 años) o, lo que también es lo mismo, 12 céntimos por habitante. “Es cierto que inicialmente manejamos presupuestos que en total rondaban los 20.000 euros pero nos esforzamos en optimizar recursos y encontramos las mejores opciones calidad-precio. Pero el coste no puede ser nunca un argumento contra la democracia. Incentivar la participación ciudadana es muy rentable para la democracia y para la sociedad”, asegura Mestre al tiempo que asegura que seguirá con esta línea de actuación desde la Concejalía que dirige.

¿Va, entonces, a fomentar la cultura participativa desde la pedagogía con acciones formativas?, preguntamos. Y el edil responde que sí, que habrá, pero que no será la línea de actuación fundamental de su Concejalía y explica el por qué: “la gente pide participar más de lo que luego realmente participa. Es cuestión de facilitarla. Para mí la clave es llegar a la gente, adecuarse a lo que tienes, adaptarte a la realidad social que tiene el pueblo. Hay que abandonar la persecución de utopías. Sí haremos charlas, actividades pedagógicas y teóricas pero no creo que venga mucha gente. Prefiero que sea la montaña quien vaya a Mahoma, educar en participación ciudadana a través de la práctica. Desplegar mecanismos que empoderen al ciudadano, al vecino, para fomentar el desarrollo de su criterio y su opinión”.

“Concibo un municipalismo emancipatorio para cambiar conciencias desde la práctica democrática antes que desde la difusión de teoría, porque la teoría interesa a unos pocos mientras que la práctica interesa a todo el mundo”, sentencia Salva Mestre, quien ha podido llevar a esa práctica teorías que hace unos años se debatían en plazas de multitud de ciudades españolas en asambleas sin sillas, debates con megáfono y votos a mano alzada. Un sistema de participación por el que ya han mostrado interés desde otras partes de España y que desde la Concejalía de Participación y Transparencia de Silla están dispuestos a exportar.

Fuente: Hortanoticias.com

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Democracia Directa en Silla. Un ejemplo real.

He tenido el honor de entrevistar a Salvador Mestre, concejal de participación ciudadana en Silla, por ser el principal artífice de la consulta ciudadana más avanzada realizada en España hasta la fecha, me atrevería a decir. Un placer conducir este Politeia inverso en el que intercambiamos los roles para poder resolver yo diría que cualquier duda acerca de este hito democrático que ha pasado bastante desapercibido pero que, sin duda, sienta ya un precedente de hasta donde se puede llegar con la democracia directa.

Un lujo poder desgranar con todo detalle una consulta que no se limitó a los lugares comunes sino que se atrevió a innovar en los términos que muchas veces hemos reclamado desde este blog. Y sin más preámbulos os dejamos con la entrevista.

https://www.ivoox.com/player_ej_10925572_4_1.html?c1=ff6600

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No vivimos en Democracia

No podemos menos que hacernos eco de este magnífico trabajo audiovisual hecho por la gente de #WHYMAPS a quienes aprovechamos para mandar un afectuoso saludo. Es, además, la síntesis de buena parte de lo que hemos estado pregonando desde el 15M aquí, en http://www.sistemaencrisis.es. Son dos vídeos muy bien hechos de 10 minutos cada uno y que, ya veréis que se os harán muy amenos. Si os gustan os animamos desde aquí a compartirlos con vuestros amigos y familiares para que se hagan virales. Y sin más dilación os dejamos con ellos.

No puedo evitar destacar una de las ideas clave. En una Democracia Real, la participación de la gente es necesaria para que el sistema funcione. Pero cuando hablamos de participación en democracia hablamos de una participación distinta. Hablamos de que la gente se implique en la elaboración y la votación de las leyes no solo en la votación cada cuatro años de unos representantes en quienes delegan todos los poderes. Eso no es democracia. Mucha gente tiende a pensar que no se puede dejar que gente incompetente pueda tener poder pero es al contrario. Es el sistema representativo el que permite que la gente incompetente esté permanentemente al mando y que la gente crítica se vea apartada de él. Es el sistema representativo el que fomenta la pasividad política de la masa para que delegue en una élites toda las responsabilidad de gobernar.

La democracia no te la dan, la democracia se conquista. El sistema sabe que en toda sociedad hay un porcentaje importante de gente que no participa, que es acrítica, que no le interesan los asuntos políticos o que se despreocupa. Por eso el sufragio universal ha sido el mejor engañabobos en manos de las oligarquías porque permite fomentar la pasividad política y que sea esa masa acrítica la que les revalide en el poder una y otra vez se tiñan como se tiñan, de azul, rojo o morado. Porque el sufragio permite diluir a todos aquellos que sí quieren participar, que sí quieren inmiscuirse en los asuntos públicos y porque permite imponer con la fuerza de sus mayores medios económicos su poder omnímodo sobre la sociedad. En una democracia radical el poder queda ponderado por la participación política no por el dinero que se tenga para financiar campañas. Así si te ofreces voluntario a más cargos rotativos por sorteo, si votas y comentas más leyes y si aportas más al común, tienes más poder independientemente de cuan rico seas. Lo que cuenta son tus capacidades y cualidades no tu bolsillo. Es decir que cuanto más y mejor hagas más influirás. Eso genera un ciclo virtuoso en el que la gente desconfiada de que la gobiernen otros impide con su participación activa que ninguna élite se haga con el poder. Son desinteresados en el buen sentido de la palabra porque no quieren el poder para sí pero tampoco lo quieren para nadie. Así, todos se vigilan entre todos y se hace muy difícil la corrupción. Todo tiene que debatirse y acordarse entre una multitud de individuos diversos con intereses enfrentados. Ya nada es sencillo todo se vuelve complejo, lleno de matices, pero por ello, más eficaz a la hora de encontrar soluciones duraderas que satisfagan a la mayoría.

Una cosa tengo clara, el auténtico espíritu democrático nunca muere, está dentro de cada individuo con ansias de libertad y emancipación de las tiranías consentidas y astutamente camufladas en las que vivimos. Es la voluntad de desobedecerlas y desafiarlas con un planteamiento radical lo que depende tan solo de nosotros. Difundir estas ideas debería ser un deber para cualquier democratista convencido. El poder de las ideas estriba en que una vez fuera de control, una vez se consigue que la gente visualice una alternativa, una vez que sepa que el sistema puede organizarse de una forma distinta es muy difícil volver a meter el genio en la botella. Son solo cadenas mentales y romperlas es tan fácil como abrir la mente y buscar la verdad por uno mismo.

Personalmente yo mismo, desde que descubrí la realidad del significado de la palabra Democracia no he vuelto a ver con los mismos ojos los gobiernos que tenemos. Y cada vez que se menta ese término en vano se me hinchan las venas. Porque se que no vivimos en democracia. Porque democracia es el poder del pueblo ejercido directamente sin representantes interpuestos. Y que los cargos públicos deberían ser no representantes sino obedientes gestores públicos a nuestras órdenes. Para lograr eso los atenienses, que se contraponían a su antítesis de Esparta, sabían que lo mejor era que la mayoría lo fueran por sorteo. Porque era la única manera de que nadie se creyese por encima de los demás. Eso era lo más importante, la idea de que en política todos somos igual de importantes y que solo depende de tu voluntad de participar.

Por el contrario, los espartanos optaron por la elección y la delegación periódica. Su sistema, asumían era una oligarquía, como lo es el nuestro. Así que no, no vivimos en democracia.

Y cuando os digan que en Atenas ni mujeres ni esclavos podían votar no hace falta más que recordar que los primeros “sufragios universales” tampoco permitían dejar votar ni a los esclavos, ni a las mujeres, ni a los hombres no propietarios. Que tuvieron que pasar aún más de cien años desde la puesta en marcha de los sistemas de gobierno representativo para que dejase de haber esclavos y para que las mujeres y los hombres no propietarios pudiesen también obtener ese derecho. Que no te engañen. Democracia no es sufragio universal, democracia es que no decidan siempre por ti. Y en eso, el único referente histórico serio que tenemos es la Atenas clásica y en bastante menor medida Suiza. Es ahí donde debemos buscar la inspiración para diseñar las democracias reales que un 15 de mayo de 2011, de golpe y porrazo nos dio por reivindicar.

Textos complementarios

Si os ha picado la curiosidad os animamos a seguir leyendo sobre el tema en:

El espíritu antidemocrático de la “democracia” moderna

http://insaculacion.blogspot.com.es/2012/10/centralidad-del-sorteo-en-la-democracia.html

¿Cómo medir la profundidad democrática de un sistema político?

Cómo conseguir una democracia real, y por qué nos cuesta tanto conseguirla (1ª parte)

o el más reciente

Democracia, Participación Directa y Sorteo de Legisladores

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Democracia, Participación Directa y Sorteo de Legisladores

En el siglo XVIII d.C Rousseau trató de recuperar los ideales democráticos atenienses para Francia. Afirmaba que la soberanía residía en el pueblo y que los parlamentos simplemente la usurpaban y/o pervertían. Sus ideas impulsaron las revoluciones liberales en Francia y en EEUU. A finales del XVIII, la monarquía absoluta francesa sería depuesta y EEUU se independizó de la corona británica. En aquel “hotspot” revolucionario la cuestión de debate intelectual era el del recambio del modelo político. Había dos alternativas sobre la mesa. Por un lado, la democracia, que ya se había practicado en Atenas hacía más de 2000 años. De otro, un nuevo sistema que no había sido practicado nunca anteriormente: el gobierno representativo oligárquico (del griego, “oligos=pocos” y “arkhia=gobierno”) y republicano, en el que gobernaría una minoría de representantes elegida por sufragio sobre un universo de población determinado [Manin, 1997].

El segundo modelo triunfó debido al espíritu antidemocrático y a las ansias de control de las élites que harían el recambio en los cuadros de poder [Dupis-Deri, 1999]. Éstas, consideraban que a través de procesos electorales competitivos emergerían aristocracias naturales (se elige al mejor o  “aristos’’) las cuales eran intrínsecamente superiores al (1) sistema de linajes propio de las monarquías y al del (2) sorteo de cargos públicos y participación directa, típico de la democracia ateniense. De hecho, consideraban la democracia como “el peor de los males políticos”. Para justificar el gobierno representativo se organizó todo un aparataje de argumentaciones en oposición a la democracia: la necesaria especialización de los políticos en el contexto de la división del trabajo mercantilista (Sièyès, Francia), el analfabetismo de la población por aquel entonces (Madison, EEUU), etc . Así pues, a fecha de hoy, llamamos democracia a un sistema que nace en oposición a la misma [Rosanvallon, 1993]

La palabra democracia, del griego “demos=pueblo” y “kratos=poder”, es mencionada por primera vez por el historiador clásico Herodoto para designar un sofisticado sistema de distribución del poder político que involucraba de forma intensiva a la ciudadanía en el proceso legislativo de la antigua Atenas de los siglos V y IV a.C. Este sistema político combinaba (1) la participación directa en asamblea, (2) el sufragio de cargos técnicos (por ejemplo, los “strategos”) y (3) el sorteo de magistrados (junto la rotación frecuente de dichos cargos) a fin de evitar derivas oligárquicas. Como veremos, el mecanismo del sorteo era una pieza fundamental para el correcto funcionamiento del sistema Ateniense. Por poner un dato, según historiadores como Hansen (1991), la “Boulé” (cámara/consejo legislativo sorteado) fue la responsable de aproximadamente el 50% de las leyes aprobadas finalmente en la asamblea.

Como puede verse en el esquema institucional a continuación, el objetivo central de la democracia Ateniense era la igualdad política real (A). No hablamos de igualdad económica, física o de otro tipo. El objetivo central de la democracia era la igualdad política. Esto es muy complicado de conseguir si establecemos una diferenciación clara y duradera entre legisladores y legislados. ¿Cómo puede hablarse de igualdad política si unos ciudadanos legislan y otros son los legislados por los primeros? Para lograr una democracia, la arquitectura institucional, debería tender a diluir estas figuras, a mezclarlas. Para lograrlo, los atenienses definieron ciertos sub-objetivos e instituciones al servicio de los mismos, de modo que éstos operasen a lo largo de las diferentes fases del proceso legislativo: proposición, tramitación, aprobación y control. De hecho, las instituciones de Atenas estaban planteadas de forma que esta dinámica de participación, control popular y dilución de poder político se maximizase en todo momento [Chouard, 2012].

Para la proposición contaban con la “Isegoría” (B) y una ciudadanía activa (C). Para el proceso de tramitación, los atenienses pusieron en el corazón de las instituciones la “Boulé”, un consejo de 500 personas independientes elegidas por sorteo. El mecanismo del sorteo (G) sujeto a controles (antes, durante y después) (K-Q), aseguraba el gobierno amateur (E) desinteresado de quienes no quieren gobernar para sus propios fines. Pero para que este consejo fuese democrático, necesitaba de la rotación (F) y de los mandatos cortos y no renovables (H). Un gobierno de este tipo maximizaba honestidad, trabajo desinteresado y vocación en servir a la comunidad. En cualquier caso y para evitar cualquiera deriva tiránica, los atenienses estaban armados (D). Combinado con la rotación rápida, el uso del sorteo diluía la figura legislador/legislado, favorecía una ciudadanía activa controladora a la que se le confería responsabilidades y minimizaba los conflictos de intereses y corruptelas. Finalmente, para la aprobación, las propuestas eran devueltas a la Asamblea quien decidía en última instancia.

 

Democracia Ateniense - Original

En la exposición que se sigue, trataré de mostrar cómo, salvando las distancias históricas, en base a tres mecanismos de participación directa podemos importar la esencia de este revolucionario entramado institucional. Estos mecanismos son las (1) Iniciativas Legislativas Populares (ILP), las (2) Cámaras sorteadas rotativas y los (3) Referéndums. Así mismo, para clarificar ciertos puntos, se contrastará la situación actual del Régimen del 78 con el funcionamiento de un régimen democrático.

1) Proposición: La Isegoría y la ILP

La primera fase del proceso legislativo en un sistema democrático es la de proposición de una ley. Para garantizar la igualdad de todos los ciudadanos en esta fase, cualquier miembro del cuerpo político debe poder proponer sus ideas y propuestas más allá de lo que diga o piense el parlamento o medio de comunicación de turno. Esto favorece la participación y el que los ciudadanos se mantengan activos realizando una tarea de control, monitorización y regulación (C). En Atenas, se garantizó a través de la institución de la “Isegoría” (B), la posibilidad de que cualquiera pudiese proponer una ley en Asamblea.

La versión moderna de esta institución clave para la democracia en la actualidad es la ILP, la cual requiere recoger firmas en un plazo determinado. Estas propuestas, si recaban apoyo suficiente, deben ser llevadas a trámite. Por tanto, para lograr esa igualdad a priori en el siglo XXI, se requiere que cualquiera pueda proponer  ILPs y que las barreras administrativas para lanzar las mismas sean lo más bajas posibles. En España actualmente se requiere del 1.3% del censo por lo que posiblemente habría que ajustarlo a un valor del 0.5-0.1%. Además, influyen los plazos de recogida de firmas. Pasar de los 9 meses a los 12 meses facilitaría enormemente la labor de proposición ciudadana. En cualquier caso, estos parámetros deberían ajustarse con la experimentación y considerar la posibilidad de adoptar las tecnologías de la información y el uso de wikiplataformas online a modo de lanzadera de propuestas de ley (ejemplos descafeinados son change.org, avaaz, etc.). Es importante recalcar que para dotar de valor a esta institución, las ILPs deberían poder tratar sobre cualquier ámbito y ser vinculantes. Esto contrasta con en el actual modelo Español, en el cual debido al artículo 87.3 de la Constitución, los ciudadanos no pueden reformar ninguna ley orgánica, ni leyes de naturaleza tributaria, ni leyes de carácter internacional, ni los parámetros de redistribución de la riqueza, ni la armonización entre regiones, ni la planificación de la actividad económica. En definitiva, no se pueden proponer leyes sobre nada relevante.

2) Tramitación: la “Boulé” y el Senado Sorteado

La segunda fase es la de la tramitación de las propuestas de ley. Es en esta fase en la que el sorteo se convierte en el procedimiento central para garantizar la igualdad política entre ciudadanos. Tramitar los contenidos de una propuesta de ley es hacerla que pase por las fases necesarias para que se resuelva sobre éstos. Involucra las etapas de lectura, estudio, debate, enmienda, contrapropuesta y sometimiento a referéndum. Para garantizar la igualdad de cualquier ciudadano en esta fase de “vehiculización” de la voluntad popular, ninguna visión debería tener, a priori, más poder sobre el futuro de la propuesta. Sin embargo, en la actualidad, este proceso está totalmente monopolizado por los representantes electos organizados en partidos.

Por poner un ejemplo, en España el artículo 6 de la Constitución determina que los partidos políticos “concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento  fundamental  para la participación política” señalando que son “la expresión del pluralismo político”. En consecuencia, la estructuración en los gobiernos representativos de la participación política suele articularse en torno a los partidos, y no a los ciudadanos. De hecho, la tramitación de leyes se da a través de la Mesa del Congreso (que tiene la potestad de no admitir las iniciativas) y del Parlamento (que puede realizar las enmiendas que quiera). Así, únicamente se ha aprobado una ILP en todo el periodo del Régimen del 78 (relativa a la propiedad horizontal). De esta forma, se ha logrado que la ILP haya quedado vaciada por completo de contenido. Para acabar con esto y garantizar la igualdad política en la tramitación, es necesaria la existencia de cámaras sorteadas rotatorias de independientes que sirvan de foro deliberativo ciudadano en el legislativo. De hecho, es la única forma viable de  saltarse y puentear el filtro partitocrático y de caminar hacia una política libre de políticos profesionales como en la antigua Atenas. Se podría contra-argumentar que esta cámara ciudadana podría constituirse a través de una elección de independientes no vinculados a partidos o a lobbies de ningún tipo. Pero el uso del sufragio aplicado a representantes tiene varios problemas adicionales que lo hacen indeseable para articular un sistema políticamente igualitario.

Primero, es un mecanismo que tiende con alta probabilidad a la corrupción del representante. Esto se debe a que el candidato que se presenta a unas elecciones para un cargo X, tiende a pensar en su re-elección. Así, en el ADN del sufragio está la profesionalización de la política y separación del legislador/legislado. Y cuanto más tiempo toquen poder los cargos públicos, más probable será que se corrompan. Uno de los problemas con el poder político es el poder en sí mismo, pues tiende a transformar y a sacar lo peor de sus usuarios. Planteándolo de forma distinta, quienes compiten en unas elecciones por el poder/cargo son personas que aspiran a gobernar, así que ¿Por qué quieren gobernar? ¿Para servir al resto o para servirse a sí mismos? ¿Alguien que quiere poder lo suele querer para hacer el bien? ¿Es una buena cualidad ética querer el poder?

El sorteo, por su parte, resuelve este problema a través de la selección de legisladores que (i) no quieren gobernar y (ii) que cambian con una frecuencia relativamente elevada. Por otro lado, contar con legisladores seleccionados por sorteo garantiza que éstos no deberían a nadie su posición por lo que serían completamente independientes. Únicamente tendrían que ser leales a su conciencia y no a ningún partido o grupo de presión en concreto, sobre todo porque no estarán preocupados por su reelección, pues no dependería de ellos. Por tanto, el diseño institucional sorteista casa mejor con los objetivos del amateurismo político (E) y la rotación de cargos (F). El objetivo de la rotación de los cargos se consigue a través de articular mandatos cortos y no renovables. Esto evita que alguien pueda acaparar el poder durante mucho tiempo, y por otro lado, permite, si la rotación se da a una frecuencia suficientemente elevada, que todos desempeñen ambos roles en algún momento diluyendo la dicotomía legislador/legislado (con una aplicación escala multinivel, estatal-regional-municipal, se tendrían más de 8000 cámaras legislativas sorteadas rotatorias y de políticos amateur, la mayor escuela de política que se pueda imaginar). Por su parte, el objetivo del amateurismo, refuerza el primero. Hacer una larga carrera política profesional en un partido choca contra la renovación frecuente del legislativo de forma que se implique a mucha población en éste. Esto está directamente relacionado con tener una ciudadanía activa (C) que controle y monitorice la actuación del legislativo, minimizando las probabilidades de corrupción.

El segundo problema de la elección de representantes, y el que rompe más claramente con la idea de igualdad política, es que la elección favorece a dos tipos de personas: a aquellos que son ricos y conocidos (ricos mediáticamente) y a aquellos que justamente quieren el dichoso poder. Según las investigaciones de McCormick (2006), el mecanismo de la elección falla clamorosamente en reflejar la diversidad existente en la sociedad. La utilización del sorteo, por el contrario, trata de mantener la igualdad política entre ciudadanos y grupos de poder organizados. Primero, bajo un muestreo aleatorio sobre el censo completo (un sorteo) todos los miembros de la población tendrán la misma probabilidad de ser gobernantes y gobernados. Segundo, dado que los cargos son seleccionados a través de un muestreo aleatorio sobre el censo,  no sólo los sistemas de valores y creencias y valores de la población sino también las características sociales y demográficas (ingresos, raza, religión, etc) obtendrán una representación precisa en la cámara ciudadana. De hecho, como puede verse abajo, las fluctuaciones/desviaciones en la voluntad de tramitar leyes o elaborar contrapropuestas (usando datos del universo/censo de España) a partir de los 385 legisladores seleccionados al azar, no serían superiores al 5% con una probabilidad del 95% de lo que sucedería si todos participásemos en dicho proceso.

RepresentatividadUna propuesta sorteísta pensada para puentear a los partidos en el contexto actual, pasaría por transformación del uso del Senado a fin de que este se encargara de la (i) tramitación de ILPs, (ii) la convocatoria de referéndums, (iii) la regulación de sueldos públicos, (iv) la rendición de cuentas, (v) el bloqueo temporal de decisiones adoptadas por el congreso de diputados electos, (vi) del control de los cargos electos y (vii) de elaborar informes y convocar comisiones de control, entre otras cosas. Un esquema simple de cómo abrir ese canal legislativo a través de un Senado Ciudadano puede verse abajo:

Figura 1_Modelos

Una crítica frecuentemente planteada es que este mecanismo no funcionaría porque es necesario que el político sea “experto” y que gobiernen “los mejores” pues para el ejercicio de la política hacen falta conocimientos que no todo el mundo tiene. Sin embargo, las investigaciones en el campo de la inteligencia colectiva (Hong y Page, 2004; Wolley et al., 2010) sugieren que precisamente, una de las propiedades deseables del uso de la herramienta sorteo es que produciría grupos legislativos colectivamente más inteligentes que aquellos basados en la elección. La idea subyacente a esta línea de investigación, es que para un tamaño suficientemente grande de asamblea existirían, correlaciones negativas entre las habilidades y perfiles cognitivos de los integrantes (Landermore, 2012). En este contexto, una correlación negativa implica que cuando uno se equivoca en una determinada cuestión, habrá otro que no lo haga. De forma resumida: produce una diversificación que elimina el “riesgo sistémico” o la propensión agregada del grupo de equivocarse.

3) Aprobación: Votación en la Asamblea y Referéndums

Aunque en la antigua Atenas la “Boulé” fuese capaz de proponer sus propias leyes o hacer contrapropuestas a las planteadas por la Asamblea, cualquier ley,  para ser aprobada o rechazada, debía pasar el filtro de la Asamblea bajo la regla “1 ciudadano = 1 voto”. Lo mismo sucedería en el esquema del Senado Ciudadano. Sin embargo, en la actualidad, la votación en asamblea tendría su equivalente en el referéndum vinculante extendido sobre todo el universo de población. De hecho, Suiza es considerado por muchos politólogos como el país con el sistema más profundamente democrático existente, precisamente por el uso extensivo que hace del referéndum. Esto contrasta con el uso que se hace del mismo en España, en la que la Constitución del 78 en el artículo 92, limita la posibilidad de poder convocar un referéndum al mecanismo consultivo a instancia, exclusivamente del Gobierno del Estado, que evidentemente solo lo convocará cuando tenga la expectativa de un resultado favorable a sus intereses.

Así mismo, es importante recordar que se pueden articular diferentes tipos de referéndums para tratar múltiples cuestiones. Algunas variedades relevantes de referéndums empleados en países como Suiza o Italia son las siguientes: (i) referéndum constitucional obligatorio (si se quiere reformar la constitución el pueblo tiene la última palabra), (ii) referéndum facultativo (para ratificar cambios legislativos de modo que a toda ley aprobada por el parlamento se le puede exigir que sea sometida a referéndum) (iii) referéndum por ILP (las ILPs que llegan a un número X de firmas desembocan directamente en referéndum) y (iv) referéndum de contraproyecto (en el caso de que el parlamento presente un contraproyecto a la ILP se hace un doble referéndum en el que se pide la aprobación o rechazo de cada una de las propuestas, la parlamentaria y la ciudadana pudiéndose aprobar o rechazar ambas o solo una de ellas).

4) Controles

En definitiva, queda claro que para articular una democracia real, necesitamos una batería de mecanismos participativos que involucren a la ciudadanía y reduzcan los poderes de los partidos y representantes. Sin embargo, también es necesaria la utilización una batería de controles a los ciudadanos. Esto se debe a que al articular un gobierno ciudadano podrían gobernarnos ciudadanos nefastos, indeseables o incluso peligrosos (Belén Esteban, un nini/cani, un neonazi). Los griegos resolvieron los riesgos del uso del sorteo gracias a toda una serie de eficaces medidas de control. Todo candidato designado pasaba por varios filtros que minimizaban esos riesgos.

Los mecanismos de control ex-ante eran el (i) voluntarismo, (ii) la “diocimasia” y el (ii) ostracismo. La voluntariedad (L) en Atenas se basaba en la exclusión pasiva. Si uno no iba a la Asamblea no podía salir elegido. En la actualidad se debería dar por defecto y sólo se excluiría a aquellos que comunicasen explícitamente. La “diocimasia” (E) consistía en una prueba de aptitud (no de conocimientos, pues actuaría contra la igualdad) a fin de testear la capacitación mental, actitudes éticas como la tolerancia, el respeto, etc. Finalmente se usaba el ostracismo (N) que era un mecanismo de inhabilitación y de defensa contra los indeseables. Si el nombre de una persona alcanzaba una cifra de votantes en contra tenía que marcharse de Atenas. Durante, los legisladores estaban sujetos a la posibilidad de revocatorio (O) o “impeachment” y a la rendición de cuentas (dar cuenta de su gestión, incompatibilidades, etc). La rendición de cuentas también se daba a posteriori, pues existía la posibilidad de acusación pública (Q), el llamado “grafé paranomon”, a través del cual se demandaba al portavoz de una propuesta que hubiese sido nociva, corrompido al pueblo y las leyes del estado.

Conclusión

En definitiva, una democracia es un sistema de gobierno ciudadano que busca la igualdad política, que usa el sorteo y la rotación rápida porque se basa en la desconfianza y que controla durante todo el proceso legislativo cualquier deriva oligárquica. Como hemos visto en este post, el sorteo y rotación rápida de los legisladores son claves para fomentar una ciudadanía activa, lo cual es otro requisito indispensable para la coherencia del conjunto del sistema. Sin embargo, el uso del mecanismo sorteo en lugar del sufragio, por sí sólo, no es la panacea. Es sólo una pieza defensiva más del engranaje anti-oligárquico, pues necesita complementarse con la posibilidad de que cualquiera pueda proponer leyes y de que, en última instancia, todos podamos votar sobre ellas si así lo deseásemos.

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Cómo y porqué consolidar el nuevo escenario multipartidista. Un ejercicio de simulación.

Lo que parecía imposible en el régimen electoral español ha sucedido. Dos nuevos partidos de ámbito estatal han entrado por fin con fuerza en el panorama político cambiando de un plumazo el escenario al que la política española nos tenía acostumbrados. Esto ya no solo es cosa de dos. En Europa, un escenario así no solo no es algo inédito sino que es lo habitual. De hecho, los países con mejores niveles de bienestar tienen, todos, sistemas multipartidistas y aunque, no podemos establecer una relación directa de causa a efecto, sí parece que podría tener algo que ver. Cuanto menos, el pluripartidismo podría ser una condición necesaria, aunque no suficiente, para la construcción de un modelo estable de país a largo plazo.

Ciertamente, el multipartidismo es algo inédito en España y la culpa la tiene, como es sabido, su infame ley electoral. Una ley pensada para reforzar a las dos primeras fuerzas políticas y, por ende, generar un bipartidismo fuerte. Sin embargo, la crisis financiera y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria de 2008 suponen una quiebra enorme de la confianza que los ciudadanos tenían depositada en los dos partidos tradicionales que se venían alternando en el poder, PP y PSOE. Aun así, con el sistema electoral vigente es cuestión de tiempo que se vuelva a estabilizar en torno a un nuevo bipartidismo y por ello, si queremos consolidar este escenario urge modificar la ley electoral antes de que sea demasiado tarde.

tendenciasbipartidismoPara poner el colapso bipartidista en contexto, hay que decir que lo que se ha visto en estas generales no es más que la propagación de esa quiebra de confianza que se remonta a antes de las europeas. Lo podemos ver en el gráfico de arriba. Lo cierto es que ese escenario no inquietaba mucho al régimen mientras ese malestar se traducía solo en más abstención, más voto en blanco y más dispersión del voto entre los partidos pequeños. El problema viene cuando entran en escena Podemos, Ciudadanos y las confluencias municipalistas. Esas fuerzas se convierten en atractores y movilizadores de voto, capaces de canalizar el malestar latente y poner en jaque al sistema. Lo empezamos a ver en las europeas, luego nos sorprendió arrolladoramente en las municipales y ha quedado ratificado en las generales. Pero los porcentajes, en esencia, no han variado desde entonces. El bipartidismo clásico ha descendido hacia niveles del 50% y, por ahora, ahí aguanta su posición, atrincherado.

Y puede aguantar dignamente, porque todo este castigo se ha traducido bastante mal en escaños al Congreso. La ley electoral, tal y como vemos en el gráfico siguiente, ha hecho de las suyas. Si nos fijamos bien, resulta evidente que el porcentaje en escaños de los dos primeros partidos supera con creces a su porcentaje en votos obtenidos. Mientras que al resto de partidos nacionales, Podemos, Ciudadanos e IU, especialmente a estos dos últimos, la ley electoral les penaliza. Y todo eso sin contar a todas aquellas personas que han votado a uno de los dos partidos clásicos porque viven en circunscripciones donde las posibilidades de que un partido pequeño obtenga escaño son muy bajas.

resultados2015

Y es que, tal y como apuntamos en ley electoral en España, las barreras efectivas de entrada para un partido nuevo de ámbito estatal son muy elevadas. Si un partido quiere ser representado con un mínimo de proporcionalidad debe obtener al menos un 20% de los votos. Podemos y sus confluencias ha alcanzado a la primera ese umbral, algo impensable hace tan solo un par de años y, por eso, ha sido poco penalizado. En cambio, Ciudadanos o IU se han quedado mucho más cortos y han sido castigados más severamente.

Reformar la ley electoral

Como no podía ser de otra forma, desde sistemaencrisis nos hemos planteado las reformas posibles y otras no tan posibles de la ley electoral y sus efectos sobre la distribución de escaños. Tal como ya anticipamos en https://sistemaencrisis.es/2015/11/09/ley-electoral-basada-en-el-sistema-danes/, el Partido Popular posee una minoría de bloqueo tanto en el Congreso como en el Senado que le permite impedir cualquier reforma de la Constitución. Esto significa que habría que irse olvidando de poder cambiarla en un sentido que perjudicase al PP, a menos que hubiese un escenario de enorme presión ciudadana o internacional, escenario que, por ahora, no contemplamos. Nuevamente, y esta vez con los datos frescos y actualizados de los resultados de las generales del 20D, hemos querido analizar cuáles serían las mejoras más sencillas de aplicar y que nos reportarían mejores resultados si lo que buscamos es una mayor proporcionalidad y libertad de voto. En ese sentido hemos considerado reformas que nos acerquen a un sistema en el que se cumplan los cuatro derechos democráticos básicos de igualdad y libertad de voto:

  1. Todo ciudadano tiene derecho a que su voto valga igual que cualquier otro.
  2. Toda candidatura tiene derecho a obtener un porcentaje de representantes tan cercano como sea posible al de votos obtenidos.
  3. Todo ciudadano tiene derecho a que su voto cuente sin que éste sea excluido por barreras electorales innecesarias.
  4. Todo ciudadano tiene derecho al voto transferible para que su voto cuente aunque su primera opción no pase la barrera.

Para lograrlo, nos hemos servido de un código propio en python que hemos ido configurando para que nos simule toda una serie de variaciones sobre el modelo vigente. Hemos acompañado cada simulación con el cálculo del índice Gallagher. Este es un índice de desproporción. Así, cuanto más cercano sea a cero su valor, mayor libertad de voto tendrá el elector y mayor proporcionalidad e igualdad en el valor del voto presentará el sistema. Además, una ley proporcional sería la garantía para consolidar definitivamente un escenario multipartidista. En el siguiente capítulo hablaremos de por qué nos conviene tener un sistema así.

Caso de estudio 1: Aislando el efecto de tres cambios distintos

En un primer análisis, hemos aislado el efecto de incorporar tres modificaciones distintas que no implicasen tocar la constitución. Es decir que se pudiesen modificar desde la LOREG.

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Hacer click para ampliar.

Lo que podemos observar es que reducir el mínimo de escaños por provincia, contrariamente a lo que se suele decir, apenas mejora la situación, por lo que no es un parámetro significativo a la hora de mejorar la proporcionalidad. Ampliar el número de escaños a 400 (el máximo que nos deja la constitución española) sí reporta una cierta mejora, pero sigue siendo bastante insuficiente. Por último, abordamos la regla de reparto, substituyendo la regla D’Hondt por la de Sainte-Laguë; y aquí la mejora sí es sustancial.

Nota 1: De todas las reglas de reparto disponibles hemos optado por Sainte-Laguë por dos razones: en primer lugar, es también un método de divisor de la misma familia que D’Hondt, por lo que pasar de uno a otro será muy fácil a la hora de hacer el conteo; y en segundo lugar los métodos de divisor son matemáticamente consistentes y estables, a diferencia de lo que ocurre con los métodos de cuota o resto mayor, como Hare o Droop. Y como las diferencias de proporcionalidad entre Hare y Sainte-Laguë son mínimas, nos hemos decantado por usar en todo momento Sainte-Laguë para substituir a D’Hondt allí donde lo requiramos.

Nota 2: Aunque el aumento de diputados no es una medida muy efectiva debería considerarse en combinación a otras como una posible transaccional que permitiera que los partidos grandes aceptasen las medidas de mayor proporcionalidad sin que ello les supusiese demasiada pérdida en diputados.

Nota 3: No hemos considerado ningún cambio en la barrera legal del 3% en la provincia, por ser una limitación con efectos prácticamente nulos, ya que, en la práctica, salvo Madrid y Barcelona, el resto de provincias tienen barreras efectivas muy superiores a ese porcentaje.

Caso de estudio 2: introduciendo los escaños compensatorios

Este es el caso ampliamente analizado en el artículo que citábamos antes, ya que es un mecanismo que incorporan los países nórdicos para hacer a sus sistemas más proporcionales. Al tener un doble conteo, primero por circunscripciones y luego con una corrección proporcional que se ajusta mediante escaños compensatorios, hay quien ha dudado de la constitucionalidad de la reforma. Sin embargo, mientras se respete que los escaños se distribuyen en las circunscripciones provinciales y mientras se busque lograr una adecuada proporcionalidad, esta reforma sería perfectamente constitucional. Tanto es así que, a propuesta del gobierno de Zapatero, la Universidad de Granada ya hizo algunas sugerencias de cómo reformar la LOREG para darle proporcionalidad al sistema sin necesidad de reformar la constitución, y su propuesta pasaba por la introducción de escaños compensatorios, aunque en aquel caso con la inclusión también de, lo que denominaban, escaños a la gobernabilidad que encubrían una prima a los más votados. Suponemos que para satisfacer los intereses del PSOE de entonces.

Pero nosotros hemos querido analizar los compensatorios puros, estilo danés. Esto es, un grupo de escaños introducido única y exclusivamente para corregir las desproporciones y no para primar a nadie. Estos son los resultados:

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Hemos experimentado introduciendo un 10% y un 20% de escaños compensatorios. Según el estudio de Taagepera & Shugart (1989), para garantizar que los escaños compensatorios corrigen cualquier desproporcionalidad, estos deberían ser un 25% del total. En la práctica, como vemos, se consiguen muy buenos resultados con algo menos. El reparto con escaños compensatorios se realiza primero repartiendo según circunscripciones y luego repartiendo los compensatorios para corregir las desviaciones. El reparto de esos compensatorios lo hemos realizado siempre mediante Sainte-Laguë y solo hemos introducido variaciones en la regla de reparto a nivel provincial. De tal manera que, si mantenemos D’Hondt, nos hacen falta el doble de compensatorios para obtener el mismo efecto. Así mismo, con los compensatorios hay que considerar no solo la barrera provincial sino también la global. Hemos puesto de partida una barrera baja del 0,5% que consideramos suficiente para eliminar la mayoría de partidos de un solo escaño, si eso fuera un requisito. Finalmente, hemos analizado el caso de máxima proporcionalidad, en el que no hay barrera global. Podemos concluir que los escaños compensatorios son una forma más potente de introducir proporcionalidad en el sistema que cualquiera de las analizadas en el primer caso de estudio.

Caso de estudio 3: circunscripción autonómica

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Aquí ya entramos en el grupo de reformas que requerirían tocar la constitución. Aumentar el tamaño de la circunscripción produce una mejora notable en la proporcionalidad, equiparable a la obtenida cambiando la regla de reparto, tal y como veíamos en el caso 1. Si combinamos ambas modificaciones, la proporcionalidad mejora mucho más, y si además añadimos los escaños compensatorios vistos en el caso 2, entonces ya la mejora es total.

Caso de estudio 4: circunscripción única

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Cuando hablamos de proporcionalidad en un sistema electoral, el caso de la circunscripción única es al que más se recurre. Es lógico porque es sencillo de entender y porque se supone que es el más proporcional de todos. Sin embargo, sería muy difícil de aplicar en España, no solo por que habría que cambiar la constitución como en el caso 3 sino porque, adicionalmente, chocaría con la realidad española, pues sería muy difícil que se aceptara un cambio así en muchas de las CCAA. De todos modos, hemos querido cuantificar el efecto de introducir la circunscripción única para que nos sirva de referencia con respecto a las otras modificaciones propuestas.

Lo primero que vemos es que la barrera legal del 3% para poder obtener representación en la circunscripción sí afecta aquí al reparto de escaños de forma notable. Esto es debido a que, como la circunscripción única es muy grande, una barrera del 3% limita mucho la entrada de los partidos pequeños. En este caso, entrarían solo 5, y tendríamos un parlamento parecido al Alemán, de muy pocos partidos pero muy proporcional entre los que superasen la barrera. Hay que decir que en el caso alemán, aún es peor, ya que ellos tienen una barrera del 5%. Esa barrera legal, tan difícil de salvar, es la que hace que el índice de desproporción de Gallagher de la primera variante del caso 4 sea elevado. Sin embargo, si rebajamos la barrera al 0,5%, o si la anulamos, la proporcionalidad aumenta rápidamente hasta converger con las mejores variantes de los casos 2 y 3.

Nota: En nuestras simulaciones con circunscripción única se han seguido considerando las ciudades autónomas como distritos aparte.

Conclusión

Queda claro que el efecto sobre la proporcionalidad de las modificaciones del caso 1 es bastante moderado aunque, en caso de limitarse solo a ellas, la recomendación es claramente centrarse en la regla de reparto e ir hacia el Sainte-Laguë. En caso de poder añadir escaños compensatorios, entonces podemos incrementar aún más la proporcionalidad y aprovechar para imponer una barrera global baja, de no más del 0,5%, si es que nos obligan a poner algo ahí. Se observa que con los escaños compensatorios se puede obtener un nivel de proporcionalidad muy cercano al obtenido con la circunscripción única. Por eso, en el improbable caso de que pudiésemos cambiar la circunscripción creemos que una mejora sustancial y de consenso sería la circunscripción autonómica. Un cambio así no supondría merma alguna en la proporcionalidad si además pudiéramos cambiar la regla de reparto y añadir algunos escaños compensatorios. Como curiosidad, hay que señalar que la regla de reparto es un factor menos relevante en la circunscripción única. Pero, como lo normal es que nos encontremos en un contexto de circunscripciones provinciales o, en el mejor de los casos, autonómicas, la regla de reparto sí que jugará un papel a tener en cuenta y será conveniente que sea Saint-Laguë, en el caso de coger un método de divisor (recomendado), o Hare, en el caso de escoger un método de resto mayor.

Cambios recomendados

Regla de reparto: D’Hondt -> Sainte-Laguë

Barrera legal: 3% provincial -> 0,5% global

Escaños compensatorios: Ninguno -> 20% del total (70 de 350)

Circunscripción: Provincia -> Comunidad autónoma (si se pudiese tocar la constitución)

Quesitos2

Un Senado más proporcional también es posible

Esta cámara, que el 99% del tiempo no sirve para nada, tiene dos grandes poderes: el nombramiento de a una parte de los miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial y la capacidad de veto sobre una reforma constitucional. A la vista está que su verdadera utilidad es servir de cinturón de seguridad del régimen del 78, ya que las fuerzas conservadoras lo tienen muy fácil para atrincherarse en él. De hecho, es lo que ha ocurrido en la presente legislatura donde el PP, con tan solo un 29% de los votos, mantiene la mayoría absoluta en el Senado. Esto es así porque los senadores se designan mediante un sistema electoral mayoritario cuyo nivel de desproporción es aún más acusado que el del Congreso. Si bien es cierto que la constitución limita mucho la forma en la que deben elegirse los senadores, existe una vía para mejorar su representatividad sin tocar la carta magna. Se trataría de incorporar en el sistema de votación al Senado el método preferencial por Borda Dowdall. En él, el votante no solo tendría que elegir a qué senadores quiere sino también su orden de preferencia. Si bien el sistema seguiría presentando muchas deficiencias, su nivel de proporcionalidad se vería bastante incrementado y el PP perdería su poder de bloqueo en la cámara. Así, los gráficos siguientes demuestran que es posible mejorar la proporcionalidad del Senado solo tocando la LOREG.

Quesitos3

Nota1: El Borda Dowdall es un sistema que ofrece una proporcionalidad análoga al sistema D’Hondt para listas. El recuento se realiza ponderando los votos. 1 voto para el primero, 1/2 para el segundo, 1/3 para el tercero y así sucesivamente. Hemos querido también experimentar con una versión modificada del mismo basada en el sistema de Sainte-Laguë. En este caso el sistema solo usa divisores impares de tal manera que el primero recibiría un voto, el segundo 1/3 y el tercero 1/5.

Nota2: Para poder realizar las simulaciones por ordenador hemos partido de dos supuestos razonables empíricamente demostrados. En primer lugar, hemos considerado que la mayoría de los votantes eligen a los senadores en bloque, es decir marcando a todos los de un mismo partido, sin mezclar y en el mismo orden en que le son presentados. En segundo lugar, consideramos que el elector vota, en la mayoría de los casos, al mismo partido al Congreso y al Senado.

Simulación del escenario multipartidista

Tal y como ha quedado el Congreso, queda claro que gobierne quien gobierne lo va a tener que hacer en minoría.

¿Qué implica un gobierno así?

En primer lugar, que es necesario una forma de hacer política a la que no estamos acostumbrados, pero que es muy habitual en Europa: Una política basada en acuerdos a múltiples bandas y con un parlamento con mucho más poder.

El riesgo, o lectura en negativo, sería que los dos principales partidos se aliaran para tratar de revertir cuanto antes ese escenario. Dado que tienen más de 3/5 en ambas cámaras no es un escenario descartable. Eso nos llevaría a una involución política a la italiana (Porcellum) o a la francesa (V República). Significaría que los partidos del régimen se pondrían de acuerdo para cambiar la ley electoral hacia una que fuese aún más mayoritaria, una que facilitase la reelección turnista de ambos partidos ad eternum, eliminando así a la competencia. Esto se lograría mediante la introducción de primas al ganador, de dobles vueltas o de una combinación de ambas cosas. Sería, a todas luces, una salida en falso que lo único que haría sería taponar la posible salida institucional al conflicto social.

Pero existe otra lectura en positivo de esa investidura en minoría, y es la posibilidad de que se inicie una lenta pero progresiva evolución hacia un modelo político más consensual, algo que se estila en países como Dinamarca, Suiza u Holanda. Será posible porque si se elige a un gobierno en minoría, sin ninguna coalición sólida, este será un gobierno débil, obligado a gobernar muchas veces contra su voluntad. Para aprobar cualquier ley necesitará pactarlo antes, no podrá imponer rodillo alguno. Así mismo, si el resto de partidos de la cámara se pusieren de acuerdo, podrían aprobar leyes en contra de los deseos del propio gobierno. Situaciones como el control partidista sobre la televisión pública llegarían a su fin, dado que el Congreso podría imponer un control neutral del ente público. Lo cierto es que, una legislatura así, tal y como se presenta, independientemente del pacto que se haga y de a quién se invista, devuelve el poder al parlamento y se lo retira al gobierno.

El problema es que llevamos demasiado tiempo mal acostumbrados a legislaturas en las que el gobierno ostentaba un control cuasi absoluto sobre los diferentes poderes del Estado. Pero, quién sabe; podríamos estar ante el principio del fin de esta forma de gobernar. Ahora el pacto será necesario para todo, el matiz será importante, hablar, ceder, transaccionar. Así, las formas políticas tendrán que cambiar y podrá existir, por vez primera, una fiscalización real y constante de la labor del ejecutivo y una independencia más fuerte del resto de poderes del Estado. La moción de censura, las comisiones de investigación para investigar la corrupción, o los referéndums, serán mecanismos que la oposición, mayoritaria en el Parlamento, podrá usar en cualquier momento para condicionar la política del gobierno.

De hecho, resultaría irónico que después de 4 años haciendo y deshaciendo a su antojo, el PP acabase siendo una mera marioneta en manos de un parlamento hostil a sus intereses.

Simulando parlamentos

En un universo mucho más simplificado, hace un año realizamos simulaciones sobre el comportamiento de los partidos en las votaciones parlamentarias usando una versión modificada del modelo que presentaron Pluccino et al. en 2011 solo que esta vez considerando tres partidos independientes entre sí (sin coalición) en vez de dos.

Figura5_QualityFigura6_Volatility

En el modelo analizamos dos variables, la calidad legislativa y la volatilidad legislativa. La primera cuantificaba el bien común generado por las leyes aprobadas. La segunda indicaba la variación en la calidad media de las leyes aprobadas, lo que vendría a ser la dispersión de la primera variable. Quien quiera ampliar o entrar en detalles sobre el funcionamiento del modelo puede ver las explicaciones en simulando innovaciones democráticas radicales y su efecto en la gobernanza o también puede revisar los paper de Pluccino o el nuestro, ver Ríos&García 2015.

Lo que el ejercicio de modelización nos indicaba era que la región de máxima eficacia legislativa era aquella en la que ningún partido dominaba absolutamente (el triángulo central, en los gráficos adjuntos). Así, en un régimen de mayoría simple, se daban unas condiciones óptimas en que las leyes aprobadas maximizaban el bien común y donde esas leyes duraban más. Es decir, eran leyes que costaban más de aprobarse, pero que, una vez aprobadas, de tan consensuadas que estaban, eran leyes beneficiosas y sólidas que servían para el largo plazo.

En conclusión

Todo esto nos lleva a concluir que, con solo modificar la ley electoral para hacerla tan proporcional como sea posible podemos tener un sistema que consolide el multipartidismo y que nos sitúe de forma permanente en la región central; esa en la que ningún partido domina sobre ningún otro; en la que los partidos están obligados a alcanzar acuerdos y pactar; en la que se vigilan entre todos y en la que los poderes del Estado son auténticamente independientes. Por eso, las indicaciones que hemos introducido en este artículo sobre las reformas posibles de la ley electoral son hoy más pertinentes que nunca. Porque la gente debe saber que tener una ley proporcional es posible sin necesidad de tocar la Constitución. Precisamente por ese motivo, puede que modificar la LOREG sea el paso previo para alcanzar una auténtica legislatura constituyente en la que cada fuerza política esté representada con el peso que le corresponde y en la que las barreras de entrada hagan posible la entrada de nuevas opciones políticas aún por aparecer. Dicho lo cual, nos ponemos al servicio de cualquier partido o colectivo que coincida con ese noble objetivo y requiera de asesoramiento técnico.

PD: Desde este post invitamos a los lectores a sumarse también a esta iniciativa ciudadana (http://reformaleyelectoral.org/) para pedir un cambio en el régimen electoral hacia una mayor proporcionalidad, en la línea de lo apoyado desde este blog.

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¿Hubiese salido rentable una confluencia Podemos + IU? ¿Se pudo haber producido?

Tras las elecciones nos hemos quedado cortos. La entrada de las fuerzas emergentes y especialmente de Podemos es una gran cuña en el sistema pero queda claro que no se han sabido aprovechar las sinergias movimentistas que se generaron tras la irrupción en de las confluencias por el cambio en municipios tan importantes como Madrid o Barcelona y eso es un fallo estratégico de primer orden.

¿Porqué no se produjo?

Hay versiones para todos los gustos pero yo voy a dar la mía.

Es seguro que en IU había gente, de núcleo duro probablemente, a la que no interesaba confluir con Podemos, pero desde luego Alberto Garzón y su equipo no eran esas personas. Por eso se me antoja extraño que haya ahora quien se empeñe en culpar en exclusiva a IU del fracaso de esa confluencia. Si uno conoce los hechos eso es ser muy poco honestos y me parece a mí que obedece más a una voluntad de lavarse las manos de la fea responsabilidad de haber dejado en una posición mucho más precaria a las fuerzas del cambio en este país. Hagamos un repaso rápido de los hechos:

  1. Podemos maltrata a sus propias bases con un cierre interno tras Vistalegre, eso vuelve a mandar a mucha gente que estaba dispuesta a una fusión de bases IU-Podemos a IU.
  2. Las candidaturas municipalistas en las que hubo confluencia con IU lo petan. En donde no la hubo no.
  3. Entonces muchos de los llamados “críticos” proponemos una idea. Ahora en Común. Yo estuve en la génesis de la plataforma y lo que puedo decir es que éramos militantes de plataformas municipalistas, militantes de Podemos, gente de los comunes, alguno de IU, alguno de EQUO y alguno de Piratas, incluso varios de la antigua DRY.
  4. Ahora En Común propone dos cosas muy sencillas. En primer lugar primarias abiertas como las que se hicieron en Ahora Madrid para septiembre u octubre. Es decir copiar un modelo ya testeado que había dado buen resultado y dar tiempo a hacer una buena campaña en todo el estado para potenciar la participación como se hizo en las Europeas.
  5. En segundo lugar decidir entre todos la denominación de la confluencia sin ser condición necesaria ni el mantenimiento ni la eliminación de la palabra Podemos. Simplemente abrir una votación para que la gente escogiese si quería Podemos solo, Ahora en Común Podemos, Podemos en Común o lo que fuese. En ese escenario que proponíamos Garzón y su equipo estaban dispuestos a concurrir y disputar con una lista propia. También habría habido una lista de Iglesias y otras listas de menor peso hechas por independientes de AhoraEnComún probablemente. Así que eso sí habría sido un proceso participativo, inclusivo y que habría potenciado y revitalizado la ilusión como pretendíamos.
  6. Sin embargo, en Podemos había una lucha interna entre los errejonistas y los pablistas ya que Errejón e Iglesias estaban enfrentados por aquellas fechas. Al punto que lo que más les preocupaba era repartirse bien entre los dos esos 60 primeros puestos que era los que habían calculado que podían sacar. Meter a mucha más gente habría implicado retirar a buena parte de los suyos y eso era algo que no deseaban. Por eso, en todo momento hablaron solo de incluir a Garzón en exclusiva, y sometido a la férrea directiva del partido claro está. Eso sí se lo podían permitir.
  7. Tras el llamamiento que recoge más de 20.000 firmas de Ahora en Común Podemos hace lo siguiente, adelanta las primarias a principios de verano sin tiempo a que nadie se pueda organizar, para variar, y las hace de nuevo mediante el método plancha que le permite a la cúpula asegurarse los puestos que le convienen dedicándose a despreciar las propuestas de AeC.
  8. A partir de aquí yo di por imposible la idea de que AeC puediera tirar para adelante y pensé que la política desde abajo era en ese momento un imposible. Porque con el cierre podemita se que AeC nacerá muerto así que me desentendí definitivamente. Digan lo que digan, en Podemos se dijo entonces no a la confluencia, así, en todos los morros. Ahora a ver quien es el majo o la maja que le sigue echando toda la culpa a IU. No. La principal responsabilidad es de quien estaba en disposición de ser generoso y abrirse y ese actor era Podemos al igual que en su momento lo fue IU.

Conclusión: Que sí, que IU podría haberse abierto mucho antes y no habría entonces siquiera existido Podemos y bla bla bla. Sí, IU ha sido un desastre desde el principio, es cierto, y por eso surgió Podemos como una necesidad ante su cerrazón, la del PCE más concretamente. Pero es que luego, cuando Podemos le come la tostada y IU queda completamente vendida es Podemos, mejor dicho, su cúpula, la que tomó por asalto el partido en Vistalegre y la que hace exactamente lo mismo que habíamos criticado en IU cuando eran estos los que eran los peces grandes. Se puede decir que la venganza es un plato que se sirve frío y que donde las dan las toman y me parecerá maravilloso y de justicia poética lo que le ha pasado a IU pero seamos serios. El momento obligaba, pero parece que en ciertos ámbitos estaban más preocupados porque no se colaran críticos, por repartirse los puestos y porque no entraran más gallos en el corral que realmente por arrasar en las elecciones. Confiaban en el “ya nos votarán”. Pues bien, allí donde había opciones alternativas a Iglesias estas han podido arrancar un millón de votos en total. Votos que no se habrían perdido de plantear desde el principio el partido con el estilo y talante que le queríamos imprimir desde SumandoPodemos y más en concreto desde Profundización Democrática, del que la gente de este blog era impulsor y que tuvo el privilegio de promover el documento organizativo mejor valorado por la militancia. Era un proyecto inclusivo e integrador que sin duda habría permitido integrar todas las corrientes de forma cómoda. Cierto es que aún con todo les puede acabar por salir bien la jugada, tal vez no ahora, pero sí dentro de 4 años más, quien sabe, porque la política es cruel, y porque está visto que muchas veces son los más maquiavélicos y los más deshonestos los que se alzan con el poder y por tanto, actuando sucio a medio plazo se puede ganar una vez te has deshecho mediante purgas sucesivas de cualquier rival a la vista. Y porque las elecciones no se ganan sino que se pierden, y el régimen siempre está a tiempo de perderlas absolutamente. Todo eso es cierto, pero que no me cuenten milongas de que no hubo confluencia por culpa de IU.

Simulando los resultados

Para analizar los escenarios de confluencia, hemos usado una herramienta propia de simulación hecha en Python, totalmente personalizable, y que sirve para darnos la traslación de votos a escaños en distintas configuraciones.

Escenario 1: confluencia sin pérdidas

Una primera suposición razonable sería pensar que la confluencia de dos partidos otorgaría al agregado resultante un total de votos igual a la suma de los anteriores. Es el escenario que también han trabajado en este artículo de eldiario.es y en este otro artículo de público.es.

Nuestra simulación obtiene el siguiente resultado:

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Si miramos las simulaciones de eldiario y Público, observamos algunas diferencias respecto a nuestros resultados debido a que ambos plantean escenarios algo distintos. En eldiario.es solo simulan la confluencia de Podemos e IU, mientras que nosotros simulamos la de Podemos+IU+MES. Nos consta que el debate para dicha confluencia se planteó en Baleares pero que descarriló porque ninguno de los actores consideró que Podemos fuera a ser determinante tras las generales porque no se estaba produciendo una confluencia en el ámbito estatal. Así, el añadido de MES hace bascular un escaño del PSOE a Podemos+Confluencia. El escenario que plantean en Público es aún más optimista, y a la confluencia le añaden NOS, que son los restos del BNG que en Galicia fueron por separado. Hemos preferido no tenerla en cuenta porque consideramos que en Galicia sí que hubo confluencia. El grupo de votantes irreductibles que fueron a NOS tampoco parece que la hubiesen votado si se hubiera explicitado su alianza con Podemos. En este escenario, hay que decir que las confluencias y Podemos habrían alcanzado un valor crítico tal que ya no se verían penalizadas obteniendo todas juntas un 24,5% en votos y un 24,3% en escaños. Ciudadanos se vería más castigado y el PP y el PSOE no tan bonificados.

Nota: en el artículo de eldiario.es hay además un error, al PP le dan 114 escaños cuando deberían darle 116. Es fácil ver que su distribución no suma los 350 escaños.

Escenario 2: confluencia con pérdidas

Evidentemente el elector no es ajeno a las confluencias y estas pueden ser castigadas o bonificadas, o bien simplemente tener un efecto neutro. El escenario 1 plantea la solución más simple: el efecto neutro. Dado que lo que nos interesa es saber hasta que punto habría sido rentable confluir, vamos a tratar de averiguar nuestro worst case scenario (el peor de los posibles) y a partir de ahí usarlo de cota inferior para cuantificar la mínima ganancia neta.

Para saber qué pérdida en votos era razonable aplicar y hacia dónde deberían ir esos votos hemos examinado las confluencias en la C. Valenciana, Catalunya y Galicia. Así, mientras que la primera es un caso de confluencia que resta votos, las dos primeras eran casos de confluencias que sumaban votos. A partir de ahí nos centramos en la C. Valenciana y la analizamos. Es un ejemplo de libro de confluencia que resta votos pero suma escaños a causa de la ley electoral. Si la ley fuera proporcional, sin duda les convendría más ir por separado porque sumarían más que juntos. Ahora vayamos a los números. Si comparamos con las elecciones valencianas de hace apenas 6 meses, vemos que la suma Podemos+Compromís ha perdido un 8,4% de votos, mientras que la participación ha aumentado un 8,9%. Eso implica una pérdida relativa del entorno del 15% de los votos. Pérdida que podría venir del sector más nacionalista de Compromís. ¿Y a dónde han ido esos votos? Pues no vemos que ningún otro partido haya subido en demasía, así que haremos la suposición razonable de que se han ido principalmente a la abstención.

Así, aplicando un 10% de pérdida adicional en todas las provincias menos en las catalanas, las valencianas y las gallegas (en donde esa confluencia ya se daba), obtenemos la distribución de escaños siguiente:

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Evidentemente el resultado es algo peor que antes ya que el PP recupera el tercio de bloqueo constitucional. Pero, aún así, Podemos+Confluencia obtiene casi 10 escaños más. La conclusión es que confluir hubiese sido beneficioso incluso suponiendo pérdidas netas en votos en muchas provincias. Naturalmente, si el escenario fuese de realimentación positiva, es decir de bonificación por confluir, podríamos estar ante un cuadro completamente distinto en el que las confluencias habrían sobrepassado al PSOE. Pero eso ya es política ficción.

Dos cosas quedan claras, el resultado en escaños sería claramente superior pero a su vez el escenario no habría cambiado tanto ya que las posibilidades de formar gobierno serían esencialmente las mismas. Aunque la posición de fuerza negociadora de la Confluencia habría sido mucho mayor sobretodo si hubiese habido sorpaso (en votos seguro, en escaños estaría por ver). Así, el PSOE se situaría en idéntica tesitura a la que tiene ahora. Seguiría pudiéndose entregar a una gran coalición con el PP y seguiría pudiéndose investir un candidato del PP con la abstención de Ciudadanos y el PSOE. Tampoco sumaría mayoría absoluta con la Confluencia por lo que se necesitaría algún tercero para sumar aunque aquí sí que habría un cambio significativo que facilitaría un poco más la formación de gobierno. Si ahora ese mismo pacto de alternativa al PP necesita del acuerdo con ERC y con DiL, en ese nuevo escenario le bastaría con un solo socio pequeño, podría ser alguno de los vascos o alguno de los catalanes. Así que visto desde un punto de vista de fuerza parlamentaria la cosa realmente tampoco habría cambiado tanto pero simbólicamente la fuerza del cambio sería bastante mayor. Así las cosas.

 

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