Claves y reflexiones sobre el 21D: del 155 a la resistencia catalana

Parecía que tenía que ser el fin de Catalunya tal y como la conocemos. Que venían para barrer con todo. Pero se han encontrado con una formidable resistencia que les ha detenido en seco, las posiciones se mantienen fijas pero las fuerzas incrementadas y renovadas. Me gustaría enumerar ocho aspectos clave que considero que van a marcar las estrategias políticas de la próxima legislatura, tanto en Catalunya como en el resto del estado.

1.- Rechazo claro al 155 y su aplicación

Los cuatro partidos que habían mostrado un rechazo frontal a la aplicación del 155 (bloque indepe + comunes) han obtenido una mayoría absoluta clara en votos y escaños: 54,94% (78 escaños). Esto obliga a una enorme presión por eliminar todo vestigio de su aplicación en Catalunya, ya no solo del 155 sino de todas las medidas previas de control de las cuentas.

155

2.- Crecimiento y consolidación independentista

Se confirman y superan los 2 millones de votos independentistas del 1 de octubre. Queda claro que todas esas historias de urnas que venían ya llenas de papeletas del Sí eran efectivamente burdas mentiras. La realidad es que el independentismo sigue creciendo en términos absolutos haciendo cifras récord año a año.

Elecciones 2012 Consulta 9N (2014) Elecciones 2015 Referéndum 1O (2017) Elecciones 2017
1.740.818 1.897.274 1.966.508 2.044.038 2.063.361

La reacción tanto de Arrimadas como de Rajoy ha sido reafirmarse en la mentira y en la negación de la evidencia diciendo que el independentismo ha bajado lo cual es objetivamente falso. El unionismo sigue pues inmerso en la estrategia de la tapia, ignorar esa realidad incómoda que crece y se consolida amenazando con desestabilizar definitivamente al régimen del 78. Una estrategia peligrosa que sirve para ganar tiempo hoy a costa de empeorar la situación mañana ya que puede terminar por precipitar en forma mucho más lesiva para sus intereses aquello que tanto quieren evitar.

3.- Polarización y participación creciente

Al proceso independentista le sigue un incremento parejo en la movilización del unionismo espoleada con todo tipo de recursos y logística desde las élites políticas y económicas del estado profundo español interesadas no solo en la contención del independentismo sino también, y a nivel estatal, de la izquierda emergente. La estrategia de alimentar a una nueva fuerza que recoja y concentre el voto del PP erosionado por la corrupción, que también se intentó en las generales, ha dado mejores frutos en Catalunya gracias a la pulsión secesionista concentrado el grueso del voto antiindependentista en la candidatura de Ciudadanos.

Elecciones 2010 Elecciones 2012 Elecciones 2015 Elecciones 2017
Participación 59,95% 67,76% 74,95% 81,94%
Independentismo 10,28% 49,15%* 47,80% 47,49%
Unionismo 34,05% 37,05% 39,11% 43,49%
Ambiguos 45,86% 9,89% 11,45% 7,45%
*En esas elecciones CIU tuvo una posición entre ambigua y deliberadamente independentista y fue en esas donde inició el viraje político que les condujo a la escisión de Unió y Convergencia.

Lo cierto es que asistimos a una carrera armamentística en la que el independentismo sube pero el unionismo también. En esta carrera los dos bandos están siendo capaces de reclutar más fuerzas. Lo que vemos es que a cada proceso electoral se le ha ido sumando aproximadamente un 7% de participación mientras que los pesos relativos se han mantenido. Sin embargo, ese crecimiento no es enteramente simétrico. Mientras que el independentismo se vuelve cada vez más militante y firme apoyándose en un alto índice de conversos, el unionismo moviliza en mayor levedad principalmente entre votantes nuevos y despolitizados, más vulnerables a la desinformación. Esto es fácil de comprobar si se compara la asistencia y número de manifestaciones, mucho mayor en el lado independentista, el número de apoderados y el número de socios y simpatizantes de las organizaciones independentistas. También todas las encuestas rebelan una relación entre el nivel educativo y el interés por la política con una mayor tendencia independentista.

Referencias a los datos aportados en:
https://politikon.es/2015/10/23/los-determinantes-del-independentismo-en-cataluna/
https://www.vilaweb.cat/noticies/com-mes-joves-mes-independentistes/
https://www.naciodigital.cat/noticia/79486/cinc/grafics/entendre/evolucio/independentisme

4.- La mayoría parlamentaria independentista resiste la ofensiva del 155

Lo cierto es que el gobierno español tenía muchas esperanzas puestas en debilitar las posiciones independentistas convocando ellos mismos unas elecciones en las que la Junta Electoral Central ha actuado con poca imparcialidad favoreciendo siempre que ha podido la estrategia unionista y en la que se ha volcado una financiación récord de más de 2 millones de euros a Ciudadanos para garantizar que la voz de Arrimadas era escuchada hasta en el último rincón del país. Esperaban que incrementando nuevamente la participación se lograse abatir la mayoría parlamentaria pero no ha sido así. Esta vez en unas elecciones desiguales en medios no solo económicos sino también humanos debido a la ausencia física de importantes figuras independentistas encarceladas o exiliadas impunemente por un estado enloquecido en su represión. Lo más notable de la jornada ha sido ver que nada de todo eso ha servido y que la resistencia catalana ha aguantado el embate.

Por el contrario, el objetivo de mínimos que se había planteado el independentismo, resistir en un entorno hostil para seguir vivo y poder luchar mañana se ha conseguido sobradamente. Las posiciones relativas en votos se han mantenido y el retroceso en escaños es testimonial, más debido al hecho de que ahora JxSí se presenta de nuevo divido en sus dos formaciones naturales, ERC y un PDeCat cada vez más diluido en la lista de un Puigdemont completamente agigantado por los acontecimientos.

El partido más castigado electoralmente ha sido el PP, precisamente aquel que ha llevado a cabo la intervención de la Generalitat acercándose peligrosamente, con 3 escaños, a la marginalidad política.

5.- El bloque de JxSí se refuerza frente a CUP

Este cambio no es asunto menor ya que si contamos diputados ahora la CUP no es tan imprescindible como en la anterior legislatura. Y ello es debido a que la CUP ya no necesita votar afirmativamente para contrarrestar posibles votos en contra del resto de fuerzas políticas no independentistas ya que basta la abstención de CUP para que el bloque ERC+JxCat obtenga mayoría simple (66 escaños frente a 65). Este pequeño detalle va a permitirles una legislatura menos tensionada con la CUP. Probablemente la CUP se ha visto afectada por una mezcla de retorno del voto prestado procedente de ERC que tuvo en las pasadas elecciones junto a un cierto voto útil a las otras listas para tratar de detener a última hora la posible victoria de la lista de Ciudadanos.

6.- La relación de fuerzas ERC vs PDeCat al descubierto: equilibrio

Esto es importante ya que JxSí se configuró bajo la base de una primacía convergente en una estructura, JxSí, en la que esas diferencias no se visualizaban explícitamente. Ahora PDeCat no tiene un control efectivo de la lista en la que concurren algunos de sus miembros (JxCat) y la relación de fuerzas de esta lista con ERC ha alcanzado el equilibrio, quedando ambas muy parejas en votos y escaños. Esto es clave porque va a llevar a un independentismo cada vez más basado en la colegialidad de decisiones, método que ya experimentó con JxSí pero que ahora va a tener que llevar a su máxima expresión sino quiere verse afectado por las tensiones entre partidos.

7.- La presidencia de Puigdemont queda fuera de discusión

Otro aspecto importante es la victoria por la mínima de JxCat respecto a ERC. Esto es muy relevante porque facilita las cosas a los actores centrales del proceso ya que no hay incentivos por parte de ERC para cuestionar la presidencia de Puigdemont y permite a todas las partes construir sin disensos el relato de que lo que se va a hacer es restituir el gobierno ilegítimamente usurpado por el 155 del gobierno español.

8.- Unas elecciones con eco internacional

Ha habido prensa internacional durante el transcurso de los comicios, algo inaudito para lo que supuestamente eran unas simples regionales. Catalunya ha sido de nuevo noticia haciendo de los resultados un doble castigo para el gobierno español. La prensa internacional ha sido unánime reconociendo la victoria independentista y el varapalo de Rajoy y su política de castigo y represión. Y ojo porque desde países de tanto peso como Alemania y Francia la prensa empieza a ser unánime en pedir la intervención de Bruselas y en que el PP de Rajoy ha recibido un severísimo correctivo incapaz de resolver el problema haciendo en realidad lo contrario, empeorarlo.

 

Mis conclusiones

Honestamente pienso que la campaña por el lado republicano-indepe ha sido precipitada y mala, se nota que se iba mermado y debilitado por todos los varapalos y coacciones judiciales. Pero igualmente no hay excusa. La excesiva apelación al victimismo vacía de contenido no da mucho más de sí y no es señal de fortaleza. Toca demostrar que vas a ser capaz de llevar a buen término tan ambiciosas pretensiones. Así pues, el marco republicano debe imponerse en un marco propositivo más amplio y tiene todas las papeletas a su favor para lograrlo. A mi entender, para llegar a esos estratos despolitizados a los que sí llega Ciudadanos hacen falta tres cosas: Recursos económicos, lenguaje (más castellano) y propuestas sociales concretas. Ciudadanos ha tenido las dos primeras.

Por suerte, el unionismo tampoco ha estado lúcido ni ha sido propositivo. Aunque ha logrado incrementar algo su peso parlamentario lo ha hecho sacrificando matices y arrejuntando con más fuerza bruta que convicción a una masa que contrarreste la crecida independentista. Pero, precisamente, la levedad de los pilares en los que se sustenta, gente despolitizada, poco informada y tradicionalmente abstencionista y desmovilizada, es su gran talón de Aquiles.

Es evidente que buena parte de la estrategia va a basarse en la internacionalización del conflicto ahora con el posible retorno de Puigdemont y su investidura en el Parlament. Veremos si el estado Español no pretende torpedear con una nueva muestra de fuerza bruta. Con el resultado electoral ha perdido legitimidad para ello pero bien podría seguir hacia adelante con la represión como si no hubiera un mañana. Eso tendría el riesgo de encasillarnos en el victimismo permanente y toca pasar a la ofensiva dialéctica porque hay sobrados argumentos.

Lo cierto es que la respuesta que ahora de el gobierno español y todo el aparato judicial que está bajo su control (bendita separación de poderes la de España) es una cierta incógnita. Tiene como siempre tres opciones, sentarse a negociar y pensar alguna propuesta para, cediendo lo mínimo convencer a los catalanes de que se queden, no hacer nada que es lo mismo que dejar hacer tácitamente con lo que el problema se lo encontrarán mayor más adelante o pisar el acelerador con la represión. Más detenciones, más sanciones, inhabilitaciones y todo con objeto de no dejar formar gobierno o de que ese gobierno no pueda gobernar. Alemania, temiéndose esa última deriva ya les ha instado a que dejen formar gobierno y se sienten a dialogar. Pero aún podrían ir más allá prohibiendo partidos y demás. Los escenarios de mayor represión nos podrían llevar a más violencia en las calles lo que terminaría por dar la excusa al estado para kaleborrokizar el problema y actuar con un grado mayor de represión escalando el conflicto a niveles nunca vistos. Mucho cuidado con eso. Si España escoge esa deriva violenta habrá que medir muy bien cada paso. Y a estas horas no me vienen respuestas contra eso.

En cualquier caso, y mientras se va dilucidando qué rumbo toma el estado español hay que ir pensando en una estrategia de República a medio plazo para atacar esos sectores de clase baja castellanohablante y descendiente de inmigrantes que no se han sentido interpelados. Son núcleos de población muy refractarios a las consignas catalanistas y que se mueven en una esfera mediática generalmente castellana. Eso obliga a una aproximación que use medios castellanos y que necesariamente va a ser costosa en recursos. Se necesita que en ese argumentario en castellano lleguen precisamente propuestas que demuestren que la República se interesa por ellos. Es anómalos que los más ricos voten lo mismo que los más pobres pero es reversible, si se les informa.

El inicio de un proceso de debate constituyente puede ser una magnífica excusa para invertir recursos en esos sectores. ¿Qué puede hacer la República por ti? Infórmate de las ayudas y derechos de los que te vas a poder beneficiar en la República Catalana. Ese es el frame y así a bote pronto se me ocurren varias propuestas sociales clave en las que habría que trabajar.

  • Becas de estudios para todos los universitarios y más peso a la tutoría para canalizarlos a una investigación pública mejor financiada o hacia las especializaciones demandadas por el sector privado.
  • Descongelación de las pensiones indexándolas de nuevo a la inflación y subida de las pensiones mínimas.
  • Reducción de la tarifa de la luz gracias a una reforma tarifaria que reduzca el término fijo y a una recuperación del control del sector eléctrico catalán así como una potenciación del autoconsumo renovable. Ley de balance neto.
  • Ayudas universales para padres con menores a cargo.
  • Incremento de las oposiciones a funcionario público en muchas áreas en donde serán necesarios, enumeración de cuales serán las nuevas plazas que se abrirían para construir la república y cuales serán los requisitos de formación para acceder a ellas. Habría que relajar allí donde sea posible el requisito de conocimiento del catalán siempre que esa persona se comprometa a asistir a un cursillo para homologarse (ya se que muchos no verán a priori ponerse algo más blando con la exigencia del catalán pero creo que es un pequeño sacrificio para un gran beneficio y facilitará la integración de toda una comunidad que guste o no ya es parte de nuestro país).
  • Gratuidad de los libros de texto además de su digitalización completa.
  • Un servicio de desempleo unificado que acabe con ETTs y consultoras y que realmente esté bien dotado y funcional. Con asistencia individualizada y con la garantía de que mientras se busque trabajo activamente se cobre una prestación de desempleo para una subsistencia razonable.
  • Ayudas al alquiler para los jóvenes que deseen emanciparse.
  • Precio base asequible garantizado para una conexión a Internet mínima que asegure el acceso digital a todas las familias.

Y podríamos seguir. Son todo cosas que afectan al bolsillo y la igualdad de oportunidades de las familias con menos recursos, y muy directamente, y que una República Catalana tendría recursos para eso y más pero es cuestión de trabajar y pensar las propuestas. Hacer un plan detallado de en qué se va a gastar el dinero para construir la República dejando claro en qué les va a beneficiar a ellos como familias la constitución de la República. Ese posicionamiento, además, haría cada vez más difícil de sostener el posicionamiento equidistante de los comunes quienes justamente se verían atraídos por ese tipo de propuestas sociales. Se puede y debe construir un renovado pacto social interclasista sobre la base de la construcción de la República Catalana. En interés de todos y también de España cuya izquierda dormida deberá despertar de una vez y empezar a poner en cuestión todas las instituciones heredadas del franquismo que constituyen el viejo y anquilosado régimen del 78. Un ejemplo exitoso es necesario para que la deconstrucción del R78 se ponga en marcha y para que la gente empiece a girar la cara hacia las oligarquías castellanas, causantes del desajuste y atraso secular de España con respecto a Europa occidental.

Es la hora del retorno del gobierno legítimo sí pero también del inicio de un proceso de debate constituyente que deje claro hacia qué república se quiere ir. Y para ello harán falta recursos, propuestas e independentismo también en castellano.

 

 

 

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El ocaso de Pedro Sánchez o el rescate fallido del bipartidismo

Pedro Sánchez ha dimitido como Secretario General del PSOE. En la pugna mantenida contra el sector liderado por Susana Díaz, muchos han inclinado sus simpatías hacia Pedro, tanto dentro como fuera del PSOE.

Pero lo bien cierto es que resulta más que dudoso que con Pedro Sánchez no hubiésemos seguido teniendo a Rajoy en Moncloa porque es más que dudoso que nunca hubiese dejado de priorizar su lucha contra Podemos sobre cualquier otra cosa (para salvarse como la pata izquierda de un rescatado bipartidismo y resucitar el fundamento del régimen del 78) y todos sus movimientos aparentes hacia un gobierno de progreso hubieran seguido siendo un postureo para, como ya viene siendo norma, tratar de imponer la narrativa de que “el PSOE intenta un gobierno de progreso pero resulta que Podemos lo impide”. Pedro nunca hubiese pactado gobierno con Podemos, siempre habría, en todo caso, “postureado” con esa perspectiva para tratar de imponer narrativas beneficiosas para el PSOE en los futuros escenarios de confrontación electoral y, por tanto, con Pedro hubiéramos ido a terceras elecciones y hubiéramos seguido teniendo a un Rajoy incólume en Moncloa. Desde este punto de vista, puede considerarse positiva la dimisión de Pedro Sánchez si  se interpreta esto como el fin de la farsa pesoísta. Susana es más “lista” (si se quiere, como las ratas) pero el PSOE tenía más futuro con Pedro ya que ha venido demostrando más inteligencia. ¿Por qué?

Pues porque los intereses personales de Pedro Sánchez eran coincidentes con un rescate del Régimen del 78. En la medida en que su línea estratégica iba prioritariamente encaminada a destruir a Podemos en una lucha sin cuartel resulta que sus esfuerzos iban encaminados de hecho a mantener la lógica bipartidista. Es curioso cómo precisamente el sector más rancio del PSOE, el más cercano a las posiciones más rancias del R78, ha sido precisamente el que puede estar dando la estocada al R78 mediante la fatal condena al PSOE hacia la pasokización y, con ello, sentenciando el derrumbe del régimen en un gesto suicida.

Obviamente, ni parece plausible que Pedro Sánchez tuviera la altura de miras (o “visión de estadista”) como para ser consciente de ello y perseguirlo (desde una coherencia ideológica y ética que podría ser discutible pero sin duda que al menos respetable) ni tampoco parece plausible que Susana Díaz tenga la altura de miras para comprender la trascendencia de su golpe de estado. Esa es la altura política que primaba en el PSOE. Así que no sorprende que el PSOE se encuentre ahora en una situación de inminente pasokización.

El derrumbe del PSOE es un paso más en la descomposición del régimen, aunque no es en absoluto descartable que el régimen tenga aún cierta capacidad de regeneración. No deja de resultar sorprendente la performance de sus actores principales en este conservador cometido.

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El Bréxit y la decisión colectiva

Tras el Bréxit escuchamos decir que los ingleses han votado con el culo, que han votado de forma ignorante, que se han equivocado, que el problema era muy complejo dejarlo en manos de la gente. Son argumentos que no me gustan porque implican un desprecio profundo y porque van en contra de todo lo que hemos venido defendiendo desde el 15M. Giremos pues el argumento.

¿Y si el Bréxit trajera beneficios inesperados? Podría ser que a partir de ahora las naciones se pusieran las pilas para hacer una UE que sedujese. El discurso del miedo, de las amenazas de represalia, de que fuera hace mucho frío cada vez cala menos. Y es poco atractivo estar en un club solo porque si intentas salir el portero te va a pegar una paliza. ¿Y si comprobamos que las consecuencias negativas tampoco son para tanto y que, sin embargo, trae cambios positivos? Bueno, son muchas las incógnitas lo que nos lleva a la segunda observación.

Es imposible que ante una decisión así alguien pueda calibrar las consecuencias. Ningún ciudadano podría por muy inteligente que fuera, pero tampoco podría ningún experto, nadie puede calibrar algo así y menos aún si piensa a largo plazo. Entonces, ¿de qué estamos hablando? Seamos humildes, tan absurdo es decir que han tomado una buena decisión como decir que han tomado una mala decisión. Simplemente las consecuencias de la decisión son algo que está fuera de nuestra capacidad de comprensión. Es algo demasiado complejo para que ni nosotros ni ningún modelo matemático vigente pueda conocerlas.

Decir pues que la decisión no se basa en argumentos racionales es una boutá pues decidir sobre el Bréxit era algo fuera del alcance de cualquier mortal, incluso del mejor informado. Imposible pues de racionalizar de forma completa por un solo individuo. Si cada uno de nosotros tiene una información parcial y frecuentemente sesgada basada en prejuicios que se refuerzan por nuestro sesgo de confirmación particular, entonces, ¿por qué decidimos? Pues porque hemos de decidir y porque alguien tiene que hacerlo. Es importante tener claro que la disputa aquí no es sobre si hay que decidir o no, pues, como sociedades, estamos obligados a tomar decisiones cada día sobre temas muy importantes. La disputa siempre ha sido sobre quien toma las decisiones: El pueblo o un grupo reducido y selecto de personas, les llamaremos amablemente “gobernantes” pero podríamos llamarlos élites, aristócratas u oligarcas, tanto da, los “elegidos”.

¿Y si el beneficio a largo plazo del Bréxit superase con mucho el perjuicio a corto plazo si es que lo hubiera? ¿Quién puede analizar eso? Nadie, sin embargo puede que el colectivo si pueda. La ciencia de la inteligencia colectiva nos dice que no hace falta que cada hormiga sepa porque el enjambre decide lo que decide, que no hace falta que cada neurona comprenda porque el cerebro decide lo que decide. No es necesario comprender para decidir bien. El conocimiento emergente es pues incognoscible para las partes que lo conforman. Precisamente por eso, cada vez hay más evidencia científica en que las decisiones económicas deberían ser tomadas colectivamente pues nos beneficiaríamos de dos elementos.

En primer lugar, del conocimiento de la muchedumbre. Este es un conocimiento imposible de capturar de otra forma que no sea dejando decidir y pronunciarse a todos los individuos que la componen. No hay otra forma. Y ese conocimiento se demuestra en la mayoría de los casos superior al de cualquier conocimiento individual. Pensemos que las empresas se gastan cada año millones en tratar de averiguar qué productos tendrán mejor aceptación y en tratar de manipularnos para que los consumamos y, sin embargo, siguen equivocándose. Muchos productos no se venden y tienen que acabar retirándose y otros son un éxito inesperado y agotan sus existencias. La gracia de la decisión colectiva es que, individualmente, todos tenemos nuestros sesgos, nuestros prejuicios, nuestro saber parcial e incompleto pero que, reunidos todos, estas debilidades se compensan y cancelan. Así, la multitud obtiene un conocimiento más completo, más neutral y libre de tantos sesgos cognitivos. Especialmente cuando el colectivo es diverso, variado, descorrelacionado.

En segundo lugar, porque las decisiones tomadas por la multitud no tienen sesgo particular por lo que siempre tendrán motivación de bien común, incluso cuando erren. Algo que no ocurre en la toma de decisiones en círculos reducidos y selectos en donde los intereses particulares y los prejuicios personales de los gobernantes interfieren en los intereses colectivos y suelen sesgar los resultados obtenidos. En esos casos la incapacidad de admitir el error suele conducir a la persistencia en él por un tiempo excesivo amplificando el daño más allá de lo necesario. Las políticas de austeridad son un buen ejemplo de lo que hablamos. Sin embargo, curiosamente, esas decisiones benefician sistemáticamente a una serie de grupos que son aquellos de los que forman parte los miembros que toman las decisiones y eso produce un conflicto de intereses para con la sociedad en su conjunto mucho más plural que las élites que dicen representarla. De aquí que sea importante que el grupo sea tan diverso como sea posible y que, muchas veces, se proponga para nuestras cámaras de representantes muestras estadísticamente representativas de la sociedad.

Para saber cómo modular nuestro sistema fiscal, a qué valor situar los tipos de interés, la cuantía de las pensiones, de la renta básica (si la hubiere), el gasto en servicios públicos, en desempleo, el endeudamiento público… Para decidir sobre todo eso y mucho más no veo mejor forma que delegar en la multitud. Me fiaré siempre más de su criterio que del de cualquier iluminado que afirme tener la fórmula mágica pues en caso de acertar con la solución habrá sido a buen seguro de pura suerte. Se suele decir que la política no es más que improvisación constante ante la contingencia permanente. Y es que por más que nos digan que todo está controlado la única y dura realidad es que muy poco o nada está controlado. Ni se anticiparon al crack financiero de 2008, ni a las primaveras árabes, ni obviamente tampoco al bréxit. Y si alguien acertó en su pronóstico es por la sencilla razón de que de un millón de pronósticos alguno tiene que acertar.

Inteligenciacolectiva

La crítica más simplista a esta afirmación, es decir que la gente subiría el gasto público y se bajaría los impuestos pero eso es empíricamente falso. Allí donde se han puesto a prueba metodologías de decisión colectiva no ocurre esto. Fundamentalmente porque no se puede, pues cuando tú das todos los elementos de valoración la gente tiene que jugar con ambas partes del problema, los ingresos y los gastos. Lo hacemos constantemente, no nos vamos de crucero a las Maldivas porque no tenemos ingresos suficientes para pagárnoslo o porque aunque los tengamos tendríamos que sacrificar muchos otros gastos que nos son prioritarios. Lo que realmente ocurre pues es que las prioridades, el orden de asignación de los recursos cambia. Y cambia en función de la preferencia colectiva y no de la de unas élites. Y eso es lo que esas élites que nos gobiernan no quieren que ocurra, por razones obvias.

¿Y si la única forma de reformar Europa sea cuestionar su integridad territorial? ¿Y si justamente la multitud estuviese demandando ser escuchada, ser tenida en cuenta? Pensemos en el NO a la Constitución Europea en Francia y Holanda, en el NO de Irlanda al Tratado de Lisboa, en el NO de Grecia al Memorándum de la Troika. Allí donde la gente tiene ocasión de pronunciarse lo hace protestando. Si con todas las instituciones, grandes empresas y los principales partidos en contra del Bréxit y con toda la campaña del miedo ha salido lo contrario el mensaje está claro, la multitud empieza a estar harta de la UE, de esta UE pero es que puede que esta sea la única UE posible. ¿Aceptarían permanecer en ella si pensasen que no puede cambiar? ¿Y si la única manera de lograr esa otra UE más humana y social pasase por demoler la actual y partir de cero de nuevo? Son todas preguntas por ahora sin respuesta. ¿Quién sabe lo que es mejor en este caso? Probablemente solo lo sepa la multitud y por eso es urgente que esta hable que se faciliten los canales para la decisión colectiva y no que se taponen bajo el pretexto de que la gente no puede decidir sobre temas complejos. Porque ¿Quién decide sobre qué podemos decidir? És más, si la gente corriente no puede decidir ¿porque ellos sí pueden? ¿Acaso no han demostrado equivocarse una y otra vez? Los medios digitales posibilitan cada vez más y mejor la expresión de la inteligencia colectiva como verdadera herramienta para la toma de decisiones en las sociedades democráticas del futuro. Despreciar como se está haciendo, la decisión tomada por los británicos en favor del Bréxit es ponerse del lado de las élites que no pretenden otra cosa que asegurarse ser ellos y solo ellos los únicos elegidos para tomar decisiones que al final nos afectan a todos. Reflexionemos pues antes de afirmar tan a la ligera que el pueblo británico ha votado mal.

 

Como lectura muy relacionada proponemos leer este artículo de investigación y ciencia que enlaza muy bien con el presente texto:

https://drive.google.com/file/d/0B3qg3kpka86JMlhmb3daYzJsTFE/view

Publicado en Democracia, Instituciones, Política y sociedad | 10 comentarios

Silla innova en participación ciudadana en España usando el voto preferencial

La votación preferencial y el sistema de recuento con la metodología Condorcet-Schulze han llevado al municipio de Silla hasta lo más alto de la innovación en materia de participación ciudadana, no sólo en España sino, incluso, a nivel internacional. Su encuesta popular sobre el uso de los ‘casales’ y las fiestas de los ‘bous al carrer’ supuso la primera ocasión en que se aplicaba esta metodología en una consulta institucional y masiva, según ha explicado el concejal de Transparencia, Comunidad y Participación, Salva Mestre, de la iniciativa municipalista Silla en Democracia.

Esta encuesta, celebrada a finales de febrero, no ha sido la primera ni la única actuación de esta nueva Concejalía pero sí ha resultado la más importante, “espectacular” y representativa, “la más paradigmática: dar voz a los vecinos”. Mestre, filósofo especialmente interesado en teoría política y activista del movimiento 15M “donde pensamos hablamos y debatimos mucho sobre la democracia y la participación”, reconoce, ha contado a Hortanoticias los pormenores de este hito en materia de participación que ha tenido al municipio valenciano de Silla como escenario y a sus vecinos, unos 20.000, como protagonistas.

salva-mestre-concejal-participación-silla

El sistema de voto, el voto preferencial, dio la opción a los vecinos de huir del tradicional ‘KO’ de las encuestas de Sí/No y ordenar las diferentes posibilidades según su preferencia. Así, el sistema de recuento Condorcet-Schulze (muy sofisticado si lo comparamos con la sencillez intuitiva de ordenar preferencias en el momento de votar) fue facilitado por un software creado ad hoc por una empresa valenciana, lo cual permitió, en palabras de Mestre, “que la comunidad encontrara un punto intermedio donde poder convivir mejor”. Y es que eso, explica este joven concejal, es lo que supone el voto preferencial: la búsqueda de la opción más cercana al consenso.

“La democracia no es simplemente votar, ese es el último gesto. De hecho, algunos teóricos consideran la votación como el fracaso de la democracia pues significaría que no se ha llegado a un consenso a través del debate. Nosotros teníamos claro que había que incentivar la deliberación ciudadana”, explica el concejal, quien defiende el éxito de una encuesta que ha conseguido una inaudita participación del 27%, cuando la máxima marca hasta el momento es un 13% en otras consultas que planteaban cuestiones similares en otros municipios.

Sin embargo, insiste especialmente Mestre, el éxito no está en el porcentaje de participación sino en que haya funcionado la fase previa: la difusión. “Se contactó con la mayoría de agentes sociales implicados. La primera reunión se celebró en octubre. Celebramos hasta tres debates: uno en un bar y dos en televisión. Debates a los que asistieron representantes de grupos políticos, de asociaciones, colectivos… En definitiva, se creó el caldo de cultivo para la deliberación lo cual contribuyó a que la gente participara en la encuesta”.

El concejal de Participación asegura que lo que legitima una encuesta ciudadana no es el mayor o menor porcentaje de gente que participa sino, más bien, conseguir que aquellos que no participan actúen por decisión propia y no por desconocimiento del proceso. “Nadie se plantea deslegitimar unas elecciones generales porque, aunque la abstención sea alta, se da por hecho que todo el mundo sabía que había unas elecciones. Si no votas, delegas la decisión en los votantes activos, y eso todo el mundo lo entiende.”

De ahí el interés de su área y de todo el Gobierno municipal por difundir la encuesta y fomentar la participación y el debate previo. “Se envió un correo electrónico a asociaciones y colectivos para que quien quisiera pudiera mandar un escrito explicando su posición respecto a las preguntas planteadas en la encuesta y se publicaron en la web municipal y en las redes sociales del Ayuntamiento, para que la ciudadanía tuviera a mano cuanto más argumentario mejor. La idea era implicar a la gente en la deliberación previa. El primer debate contó con diferentes perfiles además del político. En total hubo seis ponentes y, después, se abrió un debate con el público”.

“La clave es que la gente se entere y entienda lo importante de la decisión. Eso es un trabajo ingente de difusión. Aplicamos la estrategia más ambiciosa que supimos. Editamos dípticos explicativos que también servían como papeleta de voto”, explica el concejal, quien añade que “para esa tarea de difusión también han resultado muy útiles las herramientas tecnológicas: tanto para informarse como para votar. Se podía votar tanto presencialmente como por internet a lo largo de varios días y se dieron muchas facilidades. Colgamos carteles A1 y A3 en los paneles de información que se usan en los parques para las campañas electorales, enviamos los dípticos explicativos a cada buzón, pusimos carteles A3 y dípticos en comercios y también utilizamos megafonía. Además, realizamos entrevistas en diferentes medios de comunicación como la SER o Radio Nacional y se publicaron noticias en varios periódicos”.

El resultado de la encuesta se va a respetar aunque la misma no sea vinculante en términos jurídicos puesto que sí lo es políticamente para el Gobierno municipal. Así, los dos ‘casales’ de los parques de l’Estació y de l’Alteró se destinarán a centro social juvenil e infantil donde se realizarán actividades lúdicas, culturales, etc. Respecto a los ‘bous al carrer’, se dejarán de celebrar el ‘bou en corda’ y el ‘bou embolat’ y se mantendrán las entradas de toros y vaquillas. Sobre el coste de la plaza de toros, la opción ganadora fue que el Ayuntamiento y las peñas taurinas paguen en proporción al uso que le dé cada uno y, finalmente, se redujo de ocho a seis los días de festejos taurinos.

Los ciudadanos de Silla pudieron decidir a finales de febrero sobre estas dos cuestiones culminando un proceso que se inició en octubre con la primera reunión con agentes sociales de la localidad. Surge la duda, entonces, sobre la participación en democracia: ¿no es un proceso demasiado largo incentivar el debate previo, difundir la encuesta, llegar a todos los vecinos y finalmente celebrar la consulta sobre dos cuestiones siendo que en un municipio como Silla cada día se deben tomar decisiones sobre decenas de cuestiones diferentes?

Mestre contesta seguro: “evidentemente, no todo es consultable debido a la propia cultura política en que vivimos. Para eso están los representantes que es, como si dijéramos, una especialización. Ese es, al fin y al cabo, el sentido de elegir representantes: que tomen decisiones. El reto estaría, por tanto, en detectar los casos que sea sensato someter a votación directa. Y cuantos más mejor. Ahora bien, no creo que se pueda acelerar el proceso de deliberación. Lo que sí se podría hacer es que, en lugar de consultar sobre dos temas, se consultara sobre muchos más.”

La encuesta es fiable, la participación, segura, los resultados, legítimos pero, ¿y el coste? Exactamente, el coste ha sido de 2.338 euros con IVA incluido, o lo que es lo mismo, 15 céntimos de euro por vecino con derecho a voto (mayores de 16 años) o, lo que también es lo mismo, 12 céntimos por habitante. “Es cierto que inicialmente manejamos presupuestos que en total rondaban los 20.000 euros pero nos esforzamos en optimizar recursos y encontramos las mejores opciones calidad-precio. Pero el coste no puede ser nunca un argumento contra la democracia. Incentivar la participación ciudadana es muy rentable para la democracia y para la sociedad”, asegura Mestre al tiempo que asegura que seguirá con esta línea de actuación desde la Concejalía que dirige.

¿Va, entonces, a fomentar la cultura participativa desde la pedagogía con acciones formativas?, preguntamos. Y el edil responde que sí, que habrá, pero que no será la línea de actuación fundamental de su Concejalía y explica el por qué: “la gente pide participar más de lo que luego realmente participa. Es cuestión de facilitarla. Para mí la clave es llegar a la gente, adecuarse a lo que tienes, adaptarte a la realidad social que tiene el pueblo. Hay que abandonar la persecución de utopías. Sí haremos charlas, actividades pedagógicas y teóricas pero no creo que venga mucha gente. Prefiero que sea la montaña quien vaya a Mahoma, educar en participación ciudadana a través de la práctica. Desplegar mecanismos que empoderen al ciudadano, al vecino, para fomentar el desarrollo de su criterio y su opinión”.

“Concibo un municipalismo emancipatorio para cambiar conciencias desde la práctica democrática antes que desde la difusión de teoría, porque la teoría interesa a unos pocos mientras que la práctica interesa a todo el mundo”, sentencia Salva Mestre, quien ha podido llevar a esa práctica teorías que hace unos años se debatían en plazas de multitud de ciudades españolas en asambleas sin sillas, debates con megáfono y votos a mano alzada. Un sistema de participación por el que ya han mostrado interés desde otras partes de España y que desde la Concejalía de Participación y Transparencia de Silla están dispuestos a exportar.

Fuente: Hortanoticias.com

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Democracia Directa en Silla. Un ejemplo real.

He tenido el honor de entrevistar a Salvador Mestre, concejal de participación ciudadana en Silla, por ser el principal artífice de la consulta ciudadana más avanzada realizada en España hasta la fecha, me atrevería a decir. Un placer conducir este Politeia inverso en el que intercambiamos los roles para poder resolver yo diría que cualquier duda acerca de este hito democrático que ha pasado bastante desapercibido pero que, sin duda, sienta ya un precedente de hasta donde se puede llegar con la democracia directa.

Un lujo poder desgranar con todo detalle una consulta que no se limitó a los lugares comunes sino que se atrevió a innovar en los términos que muchas veces hemos reclamado desde este blog. Y sin más preámbulos os dejamos con la entrevista.

https://www.ivoox.com/player_ej_10925572_4_1.html?c1=ff6600

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No vivimos en Democracia

No podemos menos que hacernos eco de este magnífico trabajo audiovisual hecho por la gente de #WHYMAPS a quienes aprovechamos para mandar un afectuoso saludo. Es, además, la síntesis de buena parte de lo que hemos estado pregonando desde el 15M aquí, en http://www.sistemaencrisis.es. Son dos vídeos muy bien hechos de 10 minutos cada uno y que, ya veréis que se os harán muy amenos. Si os gustan os animamos desde aquí a compartirlos con vuestros amigos y familiares para que se hagan virales. Y sin más dilación os dejamos con ellos.

No puedo evitar destacar una de las ideas clave. En una Democracia Real, la participación de la gente es necesaria para que el sistema funcione. Pero cuando hablamos de participación en democracia hablamos de una participación distinta. Hablamos de que la gente se implique en la elaboración y la votación de las leyes no solo en la votación cada cuatro años de unos representantes en quienes delegan todos los poderes. Eso no es democracia. Mucha gente tiende a pensar que no se puede dejar que gente incompetente pueda tener poder pero es al contrario. Es el sistema representativo el que permite que la gente incompetente esté permanentemente al mando y que la gente crítica se vea apartada de él. Es el sistema representativo el que fomenta la pasividad política de la masa para que delegue en una élites toda las responsabilidad de gobernar.

La democracia no te la dan, la democracia se conquista. El sistema sabe que en toda sociedad hay un porcentaje importante de gente que no participa, que es acrítica, que no le interesan los asuntos políticos o que se despreocupa. Por eso el sufragio universal ha sido el mejor engañabobos en manos de las oligarquías porque permite fomentar la pasividad política y que sea esa masa acrítica la que les revalide en el poder una y otra vez se tiñan como se tiñan, de azul, rojo o morado. Porque el sufragio permite diluir a todos aquellos que sí quieren participar, que sí quieren inmiscuirse en los asuntos públicos y porque permite imponer con la fuerza de sus mayores medios económicos su poder omnímodo sobre la sociedad. En una democracia radical el poder queda ponderado por la participación política no por el dinero que se tenga para financiar campañas. Así si te ofreces voluntario a más cargos rotativos por sorteo, si votas y comentas más leyes y si aportas más al común, tienes más poder independientemente de cuan rico seas. Lo que cuenta son tus capacidades y cualidades no tu bolsillo. Es decir que cuanto más y mejor hagas más influirás. Eso genera un ciclo virtuoso en el que la gente desconfiada de que la gobiernen otros impide con su participación activa que ninguna élite se haga con el poder. Son desinteresados en el buen sentido de la palabra porque no quieren el poder para sí pero tampoco lo quieren para nadie. Así, todos se vigilan entre todos y se hace muy difícil la corrupción. Todo tiene que debatirse y acordarse entre una multitud de individuos diversos con intereses enfrentados. Ya nada es sencillo todo se vuelve complejo, lleno de matices, pero por ello, más eficaz a la hora de encontrar soluciones duraderas que satisfagan a la mayoría.

Una cosa tengo clara, el auténtico espíritu democrático nunca muere, está dentro de cada individuo con ansias de libertad y emancipación de las tiranías consentidas y astutamente camufladas en las que vivimos. Es la voluntad de desobedecerlas y desafiarlas con un planteamiento radical lo que depende tan solo de nosotros. Difundir estas ideas debería ser un deber para cualquier democratista convencido. El poder de las ideas estriba en que una vez fuera de control, una vez se consigue que la gente visualice una alternativa, una vez que sepa que el sistema puede organizarse de una forma distinta es muy difícil volver a meter el genio en la botella. Son solo cadenas mentales y romperlas es tan fácil como abrir la mente y buscar la verdad por uno mismo.

Personalmente yo mismo, desde que descubrí la realidad del significado de la palabra Democracia no he vuelto a ver con los mismos ojos los gobiernos que tenemos. Y cada vez que se menta ese término en vano se me hinchan las venas. Porque se que no vivimos en democracia. Porque democracia es el poder del pueblo ejercido directamente sin representantes interpuestos. Y que los cargos públicos deberían ser no representantes sino obedientes gestores públicos a nuestras órdenes. Para lograr eso los atenienses, que se contraponían a su antítesis de Esparta, sabían que lo mejor era que la mayoría lo fueran por sorteo. Porque era la única manera de que nadie se creyese por encima de los demás. Eso era lo más importante, la idea de que en política todos somos igual de importantes y que solo depende de tu voluntad de participar.

Por el contrario, los espartanos optaron por la elección y la delegación periódica. Su sistema, asumían era una oligarquía, como lo es el nuestro. Así que no, no vivimos en democracia.

Y cuando os digan que en Atenas ni mujeres ni esclavos podían votar no hace falta más que recordar que los primeros “sufragios universales” tampoco permitían dejar votar ni a los esclavos, ni a las mujeres, ni a los hombres no propietarios. Que tuvieron que pasar aún más de cien años desde la puesta en marcha de los sistemas de gobierno representativo para que dejase de haber esclavos y para que las mujeres y los hombres no propietarios pudiesen también obtener ese derecho. Que no te engañen. Democracia no es sufragio universal, democracia es que no decidan siempre por ti. Y en eso, el único referente histórico serio que tenemos es la Atenas clásica y en bastante menor medida Suiza. Es ahí donde debemos buscar la inspiración para diseñar las democracias reales que un 15 de mayo de 2011, de golpe y porrazo nos dio por reivindicar.

Textos complementarios

Si os ha picado la curiosidad os animamos a seguir leyendo sobre el tema en:

https://sistemaencrisis.es/2014/02/07/el-espiritu-antidemocratico-de-la-democracia-moderna/

http://insaculacion.blogspot.com.es/2012/10/centralidad-del-sorteo-en-la-democracia.html

https://sistemaencrisis.es/2014/10/05/como-medir-la-profundidad-democratica-de-un-sistema-politico/

https://sistemaencrisis.es/2012/10/17/como-conseguir-una-democracia-real-y-por-que-nos-cuesta-tanto-conseguirla-1a-parte/

o el más reciente

https://sistemaencrisis.es/2016/01/24/democracia-participacion-directa-y-sorteo-de-legisladores/

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Democracia, Participación Directa y Sorteo de Legisladores

En el siglo XVIII d.C Rousseau trató de recuperar los ideales democráticos atenienses para Francia. Afirmaba que la soberanía residía en el pueblo y que los parlamentos simplemente la usurpaban y/o pervertían. Sus ideas impulsaron las revoluciones liberales en Francia y en EEUU. A finales del XVIII, la monarquía absoluta francesa sería depuesta y EEUU se independizó de la corona británica. En aquel “hotspot” revolucionario la cuestión de debate intelectual era el del recambio del modelo político. Había dos alternativas sobre la mesa. Por un lado, la democracia, que ya se había practicado en Atenas hacía más de 2000 años. De otro, un nuevo sistema que no había sido practicado nunca anteriormente: el gobierno representativo oligárquico (del griego, “oligos=pocos” y “arkhia=gobierno”) y republicano, en el que gobernaría una minoría de representantes elegida por sufragio sobre un universo de población determinado [Manin, 1997].

El segundo modelo triunfó debido al espíritu antidemocrático y a las ansias de control de las élites que harían el recambio en los cuadros de poder [Dupis-Deri, 1999]. Éstas, consideraban que a través de procesos electorales competitivos emergerían aristocracias naturales (se elige al mejor o  “aristos’’) las cuales eran intrínsecamente superiores al (1) sistema de linajes propio de las monarquías y al del (2) sorteo de cargos públicos y participación directa, típico de la democracia ateniense. De hecho, consideraban la democracia como “el peor de los males políticos”. Para justificar el gobierno representativo se organizó todo un aparataje de argumentaciones en oposición a la democracia: la necesaria especialización de los políticos en el contexto de la división del trabajo mercantilista (Sièyès, Francia), el analfabetismo de la población por aquel entonces (Madison, EEUU), etc . Así pues, a fecha de hoy, llamamos democracia a un sistema que nace en oposición a la misma [Rosanvallon, 1993]

La palabra democracia, del griego “demos=pueblo” y “kratos=poder”, es mencionada por primera vez por el historiador clásico Herodoto para designar un sofisticado sistema de distribución del poder político que involucraba de forma intensiva a la ciudadanía en el proceso legislativo de la antigua Atenas de los siglos V y IV a.C. Este sistema político combinaba (1) la participación directa en asamblea, (2) el sufragio de cargos técnicos (por ejemplo, los “strategos”) y (3) el sorteo de magistrados (junto la rotación frecuente de dichos cargos) a fin de evitar derivas oligárquicas. Como veremos, el mecanismo del sorteo era una pieza fundamental para el correcto funcionamiento del sistema Ateniense. Por poner un dato, según historiadores como Hansen (1991), la “Boulé” (cámara/consejo legislativo sorteado) fue la responsable de aproximadamente el 50% de las leyes aprobadas finalmente en la asamblea.

Como puede verse en el esquema institucional a continuación, el objetivo central de la democracia Ateniense era la igualdad política real (A). No hablamos de igualdad económica, física o de otro tipo. El objetivo central de la democracia era la igualdad política. Esto es muy complicado de conseguir si establecemos una diferenciación clara y duradera entre legisladores y legislados. ¿Cómo puede hablarse de igualdad política si unos ciudadanos legislan y otros son los legislados por los primeros? Para lograr una democracia, la arquitectura institucional, debería tender a diluir estas figuras, a mezclarlas. Para lograrlo, los atenienses definieron ciertos sub-objetivos e instituciones al servicio de los mismos, de modo que éstos operasen a lo largo de las diferentes fases del proceso legislativo: proposición, tramitación, aprobación y control. De hecho, las instituciones de Atenas estaban planteadas de forma que esta dinámica de participación, control popular y dilución de poder político se maximizase en todo momento [Chouard, 2012].

Para la proposición contaban con la “Isegoría” (B) y una ciudadanía activa (C). Para el proceso de tramitación, los atenienses pusieron en el corazón de las instituciones la “Boulé”, un consejo de 500 personas independientes elegidas por sorteo. El mecanismo del sorteo (G) sujeto a controles (antes, durante y después) (K-Q), aseguraba el gobierno amateur (E) desinteresado de quienes no quieren gobernar para sus propios fines. Pero para que este consejo fuese democrático, necesitaba de la rotación (F) y de los mandatos cortos y no renovables (H). Un gobierno de este tipo maximizaba honestidad, trabajo desinteresado y vocación en servir a la comunidad. En cualquier caso y para evitar cualquiera deriva tiránica, los atenienses estaban armados (D). Combinado con la rotación rápida, el uso del sorteo diluía la figura legislador/legislado, favorecía una ciudadanía activa controladora a la que se le confería responsabilidades y minimizaba los conflictos de intereses y corruptelas. Finalmente, para la aprobación, las propuestas eran devueltas a la Asamblea quien decidía en última instancia.

 

Democracia Ateniense - Original

En la exposición que se sigue, trataré de mostrar cómo, salvando las distancias históricas, en base a tres mecanismos de participación directa podemos importar la esencia de este revolucionario entramado institucional. Estos mecanismos son las (1) Iniciativas Legislativas Populares (ILP), las (2) Cámaras sorteadas rotativas y los (3) Referéndums. Así mismo, para clarificar ciertos puntos, se contrastará la situación actual del Régimen del 78 con el funcionamiento de un régimen democrático.

1) Proposición: La Isegoría y la ILP

La primera fase del proceso legislativo en un sistema democrático es la de proposición de una ley. Para garantizar la igualdad de todos los ciudadanos en esta fase, cualquier miembro del cuerpo político debe poder proponer sus ideas y propuestas más allá de lo que diga o piense el parlamento o medio de comunicación de turno. Esto favorece la participación y el que los ciudadanos se mantengan activos realizando una tarea de control, monitorización y regulación (C). En Atenas, se garantizó a través de la institución de la “Isegoría” (B), la posibilidad de que cualquiera pudiese proponer una ley en Asamblea.

La versión moderna de esta institución clave para la democracia en la actualidad es la ILP, la cual requiere recoger firmas en un plazo determinado. Estas propuestas, si recaban apoyo suficiente, deben ser llevadas a trámite. Por tanto, para lograr esa igualdad a priori en el siglo XXI, se requiere que cualquiera pueda proponer  ILPs y que las barreras administrativas para lanzar las mismas sean lo más bajas posibles. En España actualmente se requiere del 1.3% del censo por lo que posiblemente habría que ajustarlo a un valor del 0.5-0.1%. Además, influyen los plazos de recogida de firmas. Pasar de los 9 meses a los 12 meses facilitaría enormemente la labor de proposición ciudadana. En cualquier caso, estos parámetros deberían ajustarse con la experimentación y considerar la posibilidad de adoptar las tecnologías de la información y el uso de wikiplataformas online a modo de lanzadera de propuestas de ley (ejemplos descafeinados son change.org, avaaz, etc.). Es importante recalcar que para dotar de valor a esta institución, las ILPs deberían poder tratar sobre cualquier ámbito y ser vinculantes. Esto contrasta con en el actual modelo Español, en el cual debido al artículo 87.3 de la Constitución, los ciudadanos no pueden reformar ninguna ley orgánica, ni leyes de naturaleza tributaria, ni leyes de carácter internacional, ni los parámetros de redistribución de la riqueza, ni la armonización entre regiones, ni la planificación de la actividad económica. En definitiva, no se pueden proponer leyes sobre nada relevante.

2) Tramitación: la “Boulé” y el Senado Sorteado

La segunda fase es la de la tramitación de las propuestas de ley. Es en esta fase en la que el sorteo se convierte en el procedimiento central para garantizar la igualdad política entre ciudadanos. Tramitar los contenidos de una propuesta de ley es hacerla que pase por las fases necesarias para que se resuelva sobre éstos. Involucra las etapas de lectura, estudio, debate, enmienda, contrapropuesta y sometimiento a referéndum. Para garantizar la igualdad de cualquier ciudadano en esta fase de “vehiculización” de la voluntad popular, ninguna visión debería tener, a priori, más poder sobre el futuro de la propuesta. Sin embargo, en la actualidad, este proceso está totalmente monopolizado por los representantes electos organizados en partidos.

Por poner un ejemplo, en España el artículo 6 de la Constitución determina que los partidos políticos “concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento  fundamental  para la participación política” señalando que son “la expresión del pluralismo político”. En consecuencia, la estructuración en los gobiernos representativos de la participación política suele articularse en torno a los partidos, y no a los ciudadanos. De hecho, la tramitación de leyes se da a través de la Mesa del Congreso (que tiene la potestad de no admitir las iniciativas) y del Parlamento (que puede realizar las enmiendas que quiera). Así, únicamente se ha aprobado una ILP en todo el periodo del Régimen del 78 (relativa a la propiedad horizontal). De esta forma, se ha logrado que la ILP haya quedado vaciada por completo de contenido. Para acabar con esto y garantizar la igualdad política en la tramitación, es necesaria la existencia de cámaras sorteadas rotatorias de independientes que sirvan de foro deliberativo ciudadano en el legislativo. De hecho, es la única forma viable de  saltarse y puentear el filtro partitocrático y de caminar hacia una política libre de políticos profesionales como en la antigua Atenas. Se podría contra-argumentar que esta cámara ciudadana podría constituirse a través de una elección de independientes no vinculados a partidos o a lobbies de ningún tipo. Pero el uso del sufragio aplicado a representantes tiene varios problemas adicionales que lo hacen indeseable para articular un sistema políticamente igualitario.

Primero, es un mecanismo que tiende con alta probabilidad a la corrupción del representante. Esto se debe a que el candidato que se presenta a unas elecciones para un cargo X, tiende a pensar en su re-elección. Así, en el ADN del sufragio está la profesionalización de la política y separación del legislador/legislado. Y cuanto más tiempo toquen poder los cargos públicos, más probable será que se corrompan. Uno de los problemas con el poder político es el poder en sí mismo, pues tiende a transformar y a sacar lo peor de sus usuarios. Planteándolo de forma distinta, quienes compiten en unas elecciones por el poder/cargo son personas que aspiran a gobernar, así que ¿Por qué quieren gobernar? ¿Para servir al resto o para servirse a sí mismos? ¿Alguien que quiere poder lo suele querer para hacer el bien? ¿Es una buena cualidad ética querer el poder?

El sorteo, por su parte, resuelve este problema a través de la selección de legisladores que (i) no quieren gobernar y (ii) que cambian con una frecuencia relativamente elevada. Por otro lado, contar con legisladores seleccionados por sorteo garantiza que éstos no deberían a nadie su posición por lo que serían completamente independientes. Únicamente tendrían que ser leales a su conciencia y no a ningún partido o grupo de presión en concreto, sobre todo porque no estarán preocupados por su reelección, pues no dependería de ellos. Por tanto, el diseño institucional sorteista casa mejor con los objetivos del amateurismo político (E) y la rotación de cargos (F). El objetivo de la rotación de los cargos se consigue a través de articular mandatos cortos y no renovables. Esto evita que alguien pueda acaparar el poder durante mucho tiempo, y por otro lado, permite, si la rotación se da a una frecuencia suficientemente elevada, que todos desempeñen ambos roles en algún momento diluyendo la dicotomía legislador/legislado (con una aplicación escala multinivel, estatal-regional-municipal, se tendrían más de 8000 cámaras legislativas sorteadas rotatorias y de políticos amateur, la mayor escuela de política que se pueda imaginar). Por su parte, el objetivo del amateurismo, refuerza el primero. Hacer una larga carrera política profesional en un partido choca contra la renovación frecuente del legislativo de forma que se implique a mucha población en éste. Esto está directamente relacionado con tener una ciudadanía activa (C) que controle y monitorice la actuación del legislativo, minimizando las probabilidades de corrupción.

El segundo problema de la elección de representantes, y el que rompe más claramente con la idea de igualdad política, es que la elección favorece a dos tipos de personas: a aquellos que son ricos y conocidos (ricos mediáticamente) y a aquellos que justamente quieren el dichoso poder. Según las investigaciones de McCormick (2006), el mecanismo de la elección falla clamorosamente en reflejar la diversidad existente en la sociedad. La utilización del sorteo, por el contrario, trata de mantener la igualdad política entre ciudadanos y grupos de poder organizados. Primero, bajo un muestreo aleatorio sobre el censo completo (un sorteo) todos los miembros de la población tendrán la misma probabilidad de ser gobernantes y gobernados. Segundo, dado que los cargos son seleccionados a través de un muestreo aleatorio sobre el censo,  no sólo los sistemas de valores y creencias y valores de la población sino también las características sociales y demográficas (ingresos, raza, religión, etc) obtendrán una representación precisa en la cámara ciudadana. De hecho, como puede verse abajo, las fluctuaciones/desviaciones en la voluntad de tramitar leyes o elaborar contrapropuestas (usando datos del universo/censo de España) a partir de los 385 legisladores seleccionados al azar, no serían superiores al 5% con una probabilidad del 95% de lo que sucedería si todos participásemos en dicho proceso.

RepresentatividadUna propuesta sorteísta pensada para puentear a los partidos en el contexto actual, pasaría por transformación del uso del Senado a fin de que este se encargara de la (i) tramitación de ILPs, (ii) la convocatoria de referéndums, (iii) la regulación de sueldos públicos, (iv) la rendición de cuentas, (v) el bloqueo temporal de decisiones adoptadas por el congreso de diputados electos, (vi) del control de los cargos electos y (vii) de elaborar informes y convocar comisiones de control, entre otras cosas. Un esquema simple de cómo abrir ese canal legislativo a través de un Senado Ciudadano puede verse abajo:

Figura 1_Modelos

Una crítica frecuentemente planteada es que este mecanismo no funcionaría porque es necesario que el político sea “experto” y que gobiernen “los mejores” pues para el ejercicio de la política hacen falta conocimientos que no todo el mundo tiene. Sin embargo, las investigaciones en el campo de la inteligencia colectiva (Hong y Page, 2004; Wolley et al., 2010) sugieren que precisamente, una de las propiedades deseables del uso de la herramienta sorteo es que produciría grupos legislativos colectivamente más inteligentes que aquellos basados en la elección. La idea subyacente a esta línea de investigación, es que para un tamaño suficientemente grande de asamblea existirían, correlaciones negativas entre las habilidades y perfiles cognitivos de los integrantes (Landermore, 2012). En este contexto, una correlación negativa implica que cuando uno se equivoca en una determinada cuestión, habrá otro que no lo haga. De forma resumida: produce una diversificación que elimina el “riesgo sistémico” o la propensión agregada del grupo de equivocarse.

3) Aprobación: Votación en la Asamblea y Referéndums

Aunque en la antigua Atenas la “Boulé” fuese capaz de proponer sus propias leyes o hacer contrapropuestas a las planteadas por la Asamblea, cualquier ley,  para ser aprobada o rechazada, debía pasar el filtro de la Asamblea bajo la regla “1 ciudadano = 1 voto”. Lo mismo sucedería en el esquema del Senado Ciudadano. Sin embargo, en la actualidad, la votación en asamblea tendría su equivalente en el referéndum vinculante extendido sobre todo el universo de población. De hecho, Suiza es considerado por muchos politólogos como el país con el sistema más profundamente democrático existente, precisamente por el uso extensivo que hace del referéndum. Esto contrasta con el uso que se hace del mismo en España, en la que la Constitución del 78 en el artículo 92, limita la posibilidad de poder convocar un referéndum al mecanismo consultivo a instancia, exclusivamente del Gobierno del Estado, que evidentemente solo lo convocará cuando tenga la expectativa de un resultado favorable a sus intereses.

Así mismo, es importante recordar que se pueden articular diferentes tipos de referéndums para tratar múltiples cuestiones. Algunas variedades relevantes de referéndums empleados en países como Suiza o Italia son las siguientes: (i) referéndum constitucional obligatorio (si se quiere reformar la constitución el pueblo tiene la última palabra), (ii) referéndum facultativo (para ratificar cambios legislativos de modo que a toda ley aprobada por el parlamento se le puede exigir que sea sometida a referéndum) (iii) referéndum por ILP (las ILPs que llegan a un número X de firmas desembocan directamente en referéndum) y (iv) referéndum de contraproyecto (en el caso de que el parlamento presente un contraproyecto a la ILP se hace un doble referéndum en el que se pide la aprobación o rechazo de cada una de las propuestas, la parlamentaria y la ciudadana pudiéndose aprobar o rechazar ambas o solo una de ellas).

4) Controles

En definitiva, queda claro que para articular una democracia real, necesitamos una batería de mecanismos participativos que involucren a la ciudadanía y reduzcan los poderes de los partidos y representantes. Sin embargo, también es necesaria la utilización una batería de controles a los ciudadanos. Esto se debe a que al articular un gobierno ciudadano podrían gobernarnos ciudadanos nefastos, indeseables o incluso peligrosos (Belén Esteban, un nini/cani, un neonazi). Los griegos resolvieron los riesgos del uso del sorteo gracias a toda una serie de eficaces medidas de control. Todo candidato designado pasaba por varios filtros que minimizaban esos riesgos.

Los mecanismos de control ex-ante eran el (i) voluntarismo, (ii) la “diocimasia” y el (ii) ostracismo. La voluntariedad (L) en Atenas se basaba en la exclusión pasiva. Si uno no iba a la Asamblea no podía salir elegido. En la actualidad se debería dar por defecto y sólo se excluiría a aquellos que comunicasen explícitamente. La “diocimasia” (E) consistía en una prueba de aptitud (no de conocimientos, pues actuaría contra la igualdad) a fin de testear la capacitación mental, actitudes éticas como la tolerancia, el respeto, etc. Finalmente se usaba el ostracismo (N) que era un mecanismo de inhabilitación y de defensa contra los indeseables. Si el nombre de una persona alcanzaba una cifra de votantes en contra tenía que marcharse de Atenas. Durante, los legisladores estaban sujetos a la posibilidad de revocatorio (O) o “impeachment” y a la rendición de cuentas (dar cuenta de su gestión, incompatibilidades, etc). La rendición de cuentas también se daba a posteriori, pues existía la posibilidad de acusación pública (Q), el llamado “grafé paranomon”, a través del cual se demandaba al portavoz de una propuesta que hubiese sido nociva, corrompido al pueblo y las leyes del estado.

Conclusión

En definitiva, una democracia es un sistema de gobierno ciudadano que busca la igualdad política, que usa el sorteo y la rotación rápida porque se basa en la desconfianza y que controla durante todo el proceso legislativo cualquier deriva oligárquica. Como hemos visto en este post, el sorteo y rotación rápida de los legisladores son claves para fomentar una ciudadanía activa, lo cual es otro requisito indispensable para la coherencia del conjunto del sistema. Sin embargo, el uso del mecanismo sorteo en lugar del sufragio, por sí sólo, no es la panacea. Es sólo una pieza defensiva más del engranaje anti-oligárquico, pues necesita complementarse con la posibilidad de que cualquiera pueda proponer leyes y de que, en última instancia, todos podamos votar sobre ellas si así lo deseásemos.

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